Historia: conoce a Omar, jubilado que recoge basura en canales de Xochimilco

Entre el silencio, el aire frío y los claroscuros del alba, Omar Menchaca rema sobre los canales de Xochimilco, uno de los últimos vestigios del México prehispánico, protegiéndolo con sus propias manos de la contaminación que dejan miles de visitantes.

Al paso de su kayak monoplaza, garzas y pelícanos alzan el vuelo entre la bruma matinal, suspendidos sobre las aguas. Hacia el sur, los 5 mil metros de altura del volcán Popocateptl, ubicado entre Ciudad de México y Puebla, coronan la escena.

“El periférico está a solo 600 metros”, sonríe este jubilado delgado, quien dejó su auto en el estacionamiento del embarcadero después de salir antes del amanecer de su casa en Coyoacán, un barrio de la capital del país.

Xochimilco es uno de los últimos vestigios del México prehispánico. Foto: AFP.

Regularmente, Omar deja sus remos para recoger con sus manos basura, residuos, botellas y empaques que flotan en la superficie del agua en medio de flores acuáticas de Xochimilco.

“Venía a este lugar porque aquí hacía mis entrenamientos para mis competencias”, recuerda este veterano campeón de atletismo. “Con el tiempo empecé a notar desgraciadamente que los canales estaban cubiertos de basura”.

Xochimilco, sus canales y chinampas son una última huella del México-Tenochtitlan prehispánico, un entramado de islas e islotes sobre el lago de Texcoco, que se ha ido secando con el paso de los siglos. En 1987, fue declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO.

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