Annabelle, la historia real de la muñeca demoniaca

Annabelle estaba en un famoso museo del ocultismo de Connecticut. Foto: Twitter

La famosa y demoniaca muñeca Annabelle y su vitrina, donde permanece desde hace años en la casa de Ed y Lorraine Warren, quienes eran los propietarios de un museo del ocultismo que se encuentra en Connecticut, han estado en tendencia en las redes sociales este viernes.

La famosa pareja de demonólogos e investigadores paranormales fueron los encargados de hacer popular esta historia y fue gracias a hechos de la vida real.  

Annabelle, todo empezó en 1970

El relato empezó en 1970, cuando una mujer compró en una tienda especializada una vieja muñeca de trapo, de la línea de productos infantiles Raggedy Ann, para regalársela a su hija Donna, de 20 años que estudiaba enfermería y vivía con una amiga Angie.

La chica aceptó con gusto el presente y de inmediato lo puso en su cama, pero cosas extrañas empezaron a suceder.

A pesar de que la dejaban siempre en la recámara o en un sillón en una posición horizontal y con las piernas cruzadas, empezó a aparecer misteriosamente en otras partes de la casa  y en posiciones verticales, parada o arrodillada en la puerta de entrada. Además, encontraban mensajes que decían:

“Ayúdanos” y “Ayuda a Lou” (Lou era el nombre del novio de Donna).

¿Una niña de siete años llamada Annabelle Higgins?

Ante la situación, las jóvenes buscaron la ayuda de una médium y en la sesión, el espiritista les dijo que en la muñeca vivía un espíritu de una niña de siete años llamada Annabelle Higgins, quien había muerto hace muchos años en el departamento. Además, les dijo que vivía tan tranquila con ellas, que quería quedarse  y ante la historia aceptaron.

Pero tras esto, Lou, el novio de Donna, fue el primer afectado. Luego de intentar deshacerse de la muñeca pesadillas. Un día despertó y Annabelle  estaba al pie de su cama e intentó estrangularlo, pero sólo se desmayó.

De inmediato, fue a la casa de su novia para destruir a la muñeca que desapareció del museo donde fue resguardada tras causar problemas a Donna y su novio.

Cuando Lou llegó a la casa de Donna, escucharon ruidos de la recámara como si varias personas estuvieran en el lugar y cuando entraron sólo estaba Annabelle sentada en una esquina y de la nada el chico estaba cubierto de sangre con siete marcas en el pecho de garras distintas, tres verticales y cuatro horizontales.

Ed y Lorraine Warren se llevan a Annabelle  

Cansados de la situación, buscaron ayuda y la encontraron en Ed y Lorraine Warren, quienes pronto supieron que el espíritu de la muñeca no era el de una niña, sino una presencia diabólica no humana que deseaba poseer el alma de Donna.

Los Warren, para mantener a salvo a los tres jóvenes, se llevaron a Annabelle a su casa, no sin antes tener problemas con el auto hasta que la rociaron con agua bendita. Ya en su sótano, construyeron una urna de cristal, donde la encerraron y permaneció varios años.

Con los años se transformó en una de las principales atracciones del famoso museo del ocultismo de Connecticut, donde se contaba la historia real de Annabelle, la muñeca demónica.

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