Green Bank, una aldea sin señal de celular que se resiste a la invasión digital

Vivir en una aldea sin señal de celular “tiene un lado purificador”, dice Yvonne Wallech, residente de Green Bank, una pequeña localidad de Virginia Occidental y que atrae a aquellas personas cansadas de estar siempre conectados.

Yvonne Wellech de 59 años, dueña de una tienda de souvenirs, tiene Internet en su casa, pero tan pronto como se desconecta, se acaban las llamadas o notificaciones de los celulares.

Por ello el gobierno creó una “zona de calma” desde el año 1958, para proteger las actividades del observatorio y también las de un sitio de espías de la NSA, la agencia de inteligencia militar estadounidense.

Las ondas de radio están limitadas y restringidas a una superficie de casi 34.000 km2 en la zona de Green Bank.

Desintoxicación digital en Green Bank

La oficina de turismo de Green Bank aprovecha la situación y promociona la región como un lugar donde se puede obtener una “desintoxicación digital definitiva”.

“En el mundo de hoy en el que no se puede pasar más de un minuto sin escuchar el sonido de un dispositivo electrónico, este es el lugar perfecto para escapar de todo”.

afirma Chelsea Ruby, secretaria de Turismo de Virginia Occidental, en el este del país.

Nancy Showalter, una turista que visitó el observatorio, se sorprendió de perder la conexión, y rápidamente comenzó a apreciar el silencio.

“Miras a tu alrededor, escuchas a los demás. Es maravilloso. Más gente debería hacerlo”, dice entusiasmada esta jubilada de 78 años de Indiana.

Green Bank divide opiniones

Según los lugareños, el internet inalámbrico se extendió en los últimos años y ni siquiera hubo sanciones, pese a que la normativa impone multas de 50 dólares.

Junto con la construcción de hoteles y restaurantes, los precios de las propiedades en Green Bank, aumentaron casi tres veces más rápido que el promedio nacional a lo largo de la última década, según estimaciones.

  • Pronto querrán un Walmart y otras cadenas de supermercados y todas las cosas a las que están acostumbrados”, se queja George Deike, residente de toda la vida, al aludir a la llegada de nuevos residentes.

Patrick Coleman, quien nació en Green Bank hace 69 años y es dueño de una posada, cree que la falta de cobertura telefónica es peligrosa.

“A las personas que viven aquí se les niega una red de seguridad”, pues un accidente en esta zona remota podría volverse muy grave si no se puede pedir ayuda, aseveró.

Algunos vecinos que se instalaron en la localidad para disfrutar de la tranquilidad también creen que es relativa la importancia de la normativa que rige las ondas telefónicas.

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