Descubren en Palenque la cabeza del joven dios maya del maíz… con ¡mil 300 años de antigüedad!

Arqueólogos del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) descubrieron una representación del joven dios del maíz en la Zona Arqueológica de Palenque, en Chiapas. Se trata del primer hallazgo en el sitio de una cabeza de estuco de esta importante deidad del panteón maya, la cual era usada para rituales. Éste no es el primer vestigio de los mayas en 2022.

En Palenque, Chiapas, arqueólogos del INAH encontraron una cabeza del joven dios maya del maíz. Foto: INAH

¿Cómo se encontró la cabeza del dios maya del maíz?

El descubrimiento se registró durante la temporada 2021 del proyecto Conservación Arquitectónica y de los Acabados Decorativos de El Palacio, la cual contó con recursos del Fondo de Embajadores del Departamento de Estado para la Preservación Cultural, auspiciado por el Gobierno de los Estados Unidos. Inesperadamente, se encontró la cabeza del dios del maíz.

En julio de ese año, el equipo interdisciplinario que integra la iniciativa, codirigida por el arqueólogo Arnoldo González Cruz y la restauradora Haydeé Orea Magaña, observó una cuidadosa alineación de piedras mientras retiraban el relleno de un pasillo que conecta las habitaciones de la Casa B de El Palacio con los de la adyacente Casa F.

Dentro de un receptáculo de tres paredes y bajo una capa de tierra suelta, emergieron la nariz y la boca semiabierta del dios del maíz. Conforme avanzó la exploración, se constató que la escultura es el eje de una ofrenda dispuesta sobre un estanque de piso y paredes estucadas de un metro de ancho por 3 de largo para emular el ingreso de este dios al inframundo, en un entorno acuático.

¿Qué representa esta cabeza de estuco en Palenque, Chiapas?

Los arqueólogos Carlos Varela Scherrer y Wenceslao Urbina Cruz, quienes asistieron como jefes de campo, detallan que la cabeza estucada con una longitud y un ancho máximos de 45 y 16 centímetros, de manera respectiva, y 22 cm de altura, guardaba una orientación este-oeste, lo que simbolizaría el nacimiento de la planta del maíz con los primeros rayos del sol.

“El descubrimiento del depósito nos permite empezar a conocer cómo los antiguos mayas de Palenque revivían de manera constante el pasaje mítico sobre el nacimiento, la muerte y la resurrección de la deidad del maíz”.

Centro INAH Chiapas, Arnoldo González Cruz.

“La escultura debió ser modelada alrededor de un soporte de piedra caliza. El mentón es afilado, pronunciado y partido; los labios son finos y se proyectan hacia afuera y muestran los incisivos superiores. Los pómulos son finos y redondeados; y los ojos, alargados y delgados. De frente amplia, larga, aplanada y rectangular, nace una nariz ancha y pronunciada”, detallan los expertos.

Otro vestigio son los fragmentos de un plato trípode sobre el que se dispuso la escultura, ya que ésta “se concibió originalmente como una cabeza cercenada”. Tal idea surge al contrastar la iconografía del joven dios del maíz en otras piezas y documentos, como:

  • Una serie de platos del periodo Clásico Tardío (600-850 d.C.)
  • Una vasija de la región de Tikal, del Clásico Temprano (150-600 d.C.)
  • Representaciones en los códices Dresde y Madrid, en los que esta deidad o personajes vinculados a ella aparecen con la cabeza cortada

La reconstrucción de los rituales mayas

Por el tipo cerámico del plato trípode que acompañaba la cabeza del “joven dios del maíz tonsurado”, calificativo que alude al cabello recortado del numen, el cual recuerda al maíz maduro, el contexto arqueológico ha sido fechado hacia el periodo Clásico Tardío (700-850 d.C.).

González Cruz explica que el contexto arqueológico es resultado de varios eventos: el primero consistió en el uso del estanque como un espejo de agua para ver reflejado el cosmos. Es probable que estos rituales, de carácter nocturno, partieran en la gobernanza de K’inich Janaab’ Pakal I (615-683 d.C.), y continuaran durante las de K’an Bahlam II (684-702 d.C.), K’an Joy Chitam II (702-711 d.C.) y Ahkal Mo’ Nahb’ III (721-736 d.C.).

Posteriormente, quizás en el reinado de este último, clausuraron ese espacio de forma simbólica, rompiendo una porción del piso de estuco del estanque y retirando parte del relleno constructivo, para depositar una serie de elementos:

  • Vegetales
  • Huesos de animales como codorniz, tortuga blanca, pez blanco y perro doméstico
  • Conchas
  • Quelas de cangrejo
  • Fragmentos de hueso trabajado
  • Pedazos cerámicos
  • Tres fracciones de figurillas antropomorfas miniatura
  • 120 trozos de navajillas de obsidiana
  • Una porción de cuenta de piedra verde
  • Dos cuentas de concha
  • Semillas y pequeños caracoles

Debido a que la pieza se halló en un contexto de humedad y estuvo oculta por mil 300 años, actualmente se encuentra en un proceso de secado paulatino, para posteriormente dar paso a su restauración, a cargo de especialistas de la Coordinación Nacional de Conservación del Patrimonio Cultural, del INAH.

Finalmente, los arqueólogos suman esta cabeza del dios del maíz a la encontrada en 2018, hallada también en El Palacio. La diferencia entre ambas es que la más reciente corresponde a una persona más joven. “Se suma a las cabezas que se han encontrado en la tumba de Pakal”, remata Arnoldo González Cruz.

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