Sigue los pasos de Juan Rulfo en Jalisco

Según los documentos oficiales, Juan Rulfo nació en Sayula el 16 de mayo de 1917. Foto: Uno TV

Este 7 de enero se cumplen años del fallecimiento de Juan Rulfo, uno de los escritores mexicanos mundialmente conocido por sus obras: “Pedro Páramo” y “El llano en llamas”; sus libros retratan paisajes del sur de Jalisco que el autor conoció a la perfección. Por ello en UnoTV.com te invitamos a seguir los pasos de Juan Rulfo por llamado El Llano Grande.

Si eres apasionado o lector del universo de Juan Rulfo, nombre real Juan Nepomuceno Carlos Pérez Rulfo Vizcaíno, puedes visitar y recorrer estos sitios del sur de Jalisco para seguir sus pasos en esta ruta turística y cultural, de hecho existe la Ruta El Realismo Mágico que podrías consultar como guía.

¿Dónde nació Juan Rulfo?

Juan Rulfo nació un 16 de mayo, pero aún se tiene la duda del lugar exacto de su nacimiento, él mismo mencionó en diversas ocasiones haber nacido en Sayula, Apulco, San Gabriel o Tuxcacuexco, todos ellos en Jalisco, no hay que olvidar que Rulfo gustaba de ser un poco escurridizo y muy reservado en sus asuntos personales.

Los pasos de Juan Rulfo en Sayula

Según los documentos oficiales Juan Rulfo nació en Sayula el 16 de mayo de 1917, a las 05:00 horas, en la casa 32 de la calle Francisco I. Madero, pero se sabe que en ocasiones el autor siempre daba datos equivocados del lugar de su nacimiento e incluso cambiaba el año.

En Sayula, a 113 kilómetros de Guadalajara,  puedes visitar la Casa de la Cultura “Juan Rulfo” y visitar los pequeños museos que allí se alojan, también puedes visitar la fábrica de cajeta, la iglesia con su museo de arte sacro, una fábrica de cuchillos y conozcas cómo se hace el ponche y el rompope, comprar algunos versos del Ánima de Sayula,  e impregnarte de los escenarios paternos de la infancia del niño Rulfo.

Los puentes de San Gabriel

Muchos de los admiradores de Juan Rulfo están seguros que San Gabriel es el escenario propiamente rulfiano, donde el autor vivió sus primeros años y devoró libros en la biblioteca de su abuelo. Está a unos cuantos kilómetros de Sayula. Para otros, al mirar las montañas que envuelven a la población y adentrarse en las callejas, parece como si los murmullos y el aire fantasmal de los relatos, estuvieran presentes.  

Entre los puntos a visitar, además de la casa de Juan Rulfo, se halla el Puente Nuevo, el Puente Montenegro, los murales de la presidencia, algunas haciendas, y no puede faltar la visita a la parroquia donde se encuentra la imagen del Cristo de la Misericordia, además del mirador “Vine a Comala”.

Apulco y la Media Luna

A 10 kilómetros de distancias se halla la hacienda de Apulco, el lugar donde Rulfo dijo en repetidas ocasiones que había nacido. En este lugar es obligada visita el casco de la hacienda, sí la llamada Hacienda de la Media Luna, propiedad del abuelo materno, y ya estando aquí no puedes perderte el recorrido del monasterio ni la basílica de Apulco.

Tuxcacuesco ¿el verdadero Comala?

La icónica frase de la novela Pedro Páramo, y una de las más conocidas de la literatura mexicana “Vine a Comala porque me dijeron que aquí vivía mi padre, un tal Pedro Páramo”, en  realidad apareció por primera vez en la revista Letras Patrias sólo que entonces apareció de la siguiente manera: 

“Vine a Tuxcacuesco porque me dijeron que aquí vivía mi padre, un tal Pedro Páramo”.

Quizá por esta razón muchos de los admiradores y estudiosos de la obra de Rulfo creen que Comala es en realidad Tuxcacuesco, este sitio que Rulfo descubrió en sus recorridos para tomar fotografías por la zona.

Tal vez por su clima y su ubicación topográfica, que se describe en la novela, el investigador Juan José Doñán  cree que esta población pudo haber sido el modelo para Comala y así lo escribe en Mediateca cultural.

En Tuxcacuesco no olvides visitar el río, la iglesia y convento del lugar ni disfrutar de los dulces de tamarindo y cacahuate.

Si ya te animaste a visitar estos lugares del sur de Jalisco que algunos conocen como El Llano Grande, para seguir los pasos de Juan Rulfo, no olvides cargar en mochila alguno de los ejemplares de las obras de uno de los grandes escritores mexicanos.

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