Italia, el primer bicampeón del mundial (Especial, 1ra parte)

Juan Carlos Campos, Claro Sports México 19-05-2014 14:19

La participación de 32 países hizo necesaria la celebración de una fase preliminar.

A lo largo de la historia de la Copa del Mundo se han escrito legendarias páginas doradas, con épicas hazañas y dolorosas derrotas que han marcado el curso de los ahora llamados equipos grandes del futbol mundial.

Dentro de estas historias destaca la de Italia, primera selección en lograr el bicampeonato en un mundial. Muchos cuestionarán la valides de los mismos en una etapa donde la justa mundial comenzaba a tomar forma y donde por cuestiones un tanto políticas no llegaban todos los equipos con sus mejores escuadras o de plano declinaban participar en dichas en la segunda y tercera edición de la justa.

Pero tomemos un respiro y pongamos todo en orden. La segunda edición de la Copa del Mundo se celebraría entre el 27 de mayo y el 10 de junio de 1934, en Italia, país que le ganaría la carrera a Argentina por ser sede, y la cual tuvo una aceptación muy superior a la anterior.

La participación de 32 países hizo necesaria la celebración de una fase preliminar (incluso la selección anfitriona, Italia, debió obtener su clasificación) de la cual salieron los 16 equipos participantes en la fase final. Como respuesta a la renuncia de muchas selecciones europeas cuatro años antes, varios países sudamericanos, entre ellos Brasil y Argentina, no enviaron sus mejores equipos al torneo. Uruguay prefirió no viajar a defender su título.

Italia jugó su clasificación con la débil Grecia, derrotada en la ida con marcador 4 a 0, ya no se jugó en Atenas la vuelta. Los rumores señalan que los helenos tuvieron que abandonar toda aspiración.

La azzurra llegaba comandada por el legendario jugador de Inter de Milán, Giuseppe Meazza, pero con la sombra de la dictadura fascista de Benito Mussolini, misma que cargarían como un fantasma a pesar de sus grandes logros, ya que cuenta la leyenda que el máximo dirigente de Italia había amenazado de muerte a su combinado en caso de que no lograran conseguir el título mundial.

Así, un 27 de mayo se inauguró la Copa, efectuándose, en un solo día, los octavos de final, donde los anfitriones se impusieron con un contundente 7-1 a Estados Unidos. En esta fase, el partido más emocionante se dio en Turín, entre el “Wunderteam” austriaco y Francia, ya que  Austria, con Matthias Sindelar, asombraba con su juego basado en el control y posesión constante de balón.

En Cuartos de Final, Italia y España, disputaron una eliminatoria histórica a doble partido, protagonizada por el duro juego italiano, brillantez española y decisiones  dudosas arbitrales a favor de los Azzurri.  Como no bastaron dos horas de partido que dieran como franco ganador a una de las dos plantillas, y al no haber reglas al respecto, decidieron que, al día siguiente, debían jugar un segundo encuentro, donde ambas selecciones se presentaron con bajas, sobre todo España; y así, la suerte, y otra vez, las decisiones del árbitro, sonrieron a la anfitriona, que con gol de Giuseppe Meazza ganó su pase a las semis.

Dos días más tarde, se vivió un encuentro similar en la semifinal contra Austria, en Milán. En un estadio de San Siro que parecía un lodazal tras una tormenta torrencial, fue de nuevo Meazza, que jugaba su cuarto partido en una semana, quien marcó el gol de la victoria y clasificó a su equipo para la final. El oponente de los italianos sería Checoslovaquia, que había dado buena cuenta de Alemania.

El domingo 10 de junio, toda Italia contuvo la respiración. Quedaban veinte minutos de juego cuando, a la salida de un córner, el extremo izquierdo checoslovaco Puc adelantaba a su equipo en el marcador. El estadio enmudeció. Sin embargo, a pocos minutos del final, el ítalo-argentino Orsi lograba el empate para Italia, por lo que el partido fue a la prórroga.

El panorama parecía complicarse para el equipo italiano cuando el goleador Meazza cayó lesionado tras una entrada, pero pudo recuperarse a tiempo para servir en bandeja el gol de la victoria a su compañero Schiavio. La escuadra "azzurra" mostró tenacidad, además de unas indiscutibles virtudes futbolísticas que hacían un justo campeón.

Ficha del Mundial:
Goleador:
El Checoslovaco Oldrich Nejedly, con 5 goles.  
Figura:  
El italo-argentino Raimundo Orsi, fue el alma del ataque azzurri.
El estadio de la final:  
El Stadio Nazionale "Partido Nacional Fascista" con capacidad para unos 45 mil hinchas.

Partidos jugados: 17
Goles anotados: 70
Promedio de gol: 4,12
Espectadores totales: 395,000
Promedio de asistencia por partido: 23,235
Penales sancionados: 3
Expulsiones: 1

Selección de Italia:
    
Anfilogino GUARISI    
Angelo SCHIAVIO    
Armando CASTELLAZZI    
Atilio DEMARIA    
Attilio FERRARIS    
Enrique GUAITA    
Eraldo MONZEGLIO
Felice BOREL    
Giampiero COMBI    
Giovanni FERRARI    
Giuseppe CAVANNA    
Giuseppe MEAZZA        
Guido MASETTI    
Luigi ALLEMANDI        
Luigi BERTOLINI    
Luis MONTI        
Mario PIZZIOLO    
Mario VARGLIEN
Pietro ARCARI    
Raimundo ORSI    
Umberto CALIGARIS    
Virginio ROSETTA