Elvira Arellano vuelve a EU con visa humanitaria

AP Estados Unidos 20-03-2014 20:43

Fue puesta en libertad, junto a su bebé de cuatro meses y otros dos inmigrantes.

Elvira Arellano, la activista que vivió un año en una iglesia de Chicago para tratar de evitar su deportación, dijo este jueves que ha reingresado al país con una visa humanitaria.

La mexicana de 38 años dijo en una entrevista por teléfono que fue puesta en libertad poco antes de las 3 de la tarde en San Diego, junto a su bebé de cuatro meses y otros dos inmigrantes. Añadió que salieron en libertad con visas humanitarias. También la acompañaba su otro hijo, Saúl, quien es estadounidense.

El grupo es parte de un contingente de unas 150 madres, padres, niños y "dreamers" procedentes de Centroamérica y México que llegaron a Tijuana para cruzar hacia Estados Unidos y pedir a las autoridades de inmigración que les autoricen reingresar por razones humanitarias o asilo.

Se conoce como dreamers a ciertos jóvenes que fueron traídos al país de niños de manera ilegal y que podrían regularizar su condición migratoria con la aprobación de la propuesta federal DREAM Act (Ley para el Desarrollo, Asistencia y Educación para Menores Extranjeros).

"Estamos felices de estar acá con otros compañeros que nos han apoyado. Vamos a seguir luchando para que otros padres y madres también puedan salir en libertad", dijo Arellano, quien estaba acompañada por la dreamer Dulce Guerrero, dirigente principal de la campaña para reingresar al grupo a Estados Unidos.

La activista agregó que se quedará por lo pronto en la frontera de San Diego, pero que planea regresar a la iglesia Adalberto Metodista Unida de Chicago, donde se refugió en 2006 para tratar de evitar que las autoridades de inmigración la deportaran. Agregó que tiene una cita con un juez el próximo mes en Chicago.

Gillian M. Christensen, portavoz de la Policía de Inmigración y Aduanas, confirmó que Arellano salió en libertad y dijo que "un juez determinará qué es lo que pasará con su caso".

Las autoridades detuvieron a Arellano afuera de una iglesia en el centro de Los Angeles en 2007 y la deportaron. Su caso sirvió de inspiración para la segunda ola del Movimiento Santuario, una movilización religiosa que albergó a decenas de inmigrantes en varias iglesias del país.

La activista pidió visa humanitaria el martes en la garita de Otay Mesa, en San Diego. Arellano encabezó el último grupo de cuatro que, en un periodo de nueve días, pidieron reingresar al país bajo argumentos de que fueron separados de sus familias, han sido amenazados por delincuentes o extorsionados por el crimen organizado.

Los demás integrantes del contingente siguen detenidos, excepto un mexicano que fue deportado hace unos días, dijo Guerrero.

La campaña de intentar el reingreso de estos inmigrantes fue organizada por Alianza Nacional de Jóvenes Inmigrantes. Es la tercera movilización de su tipo que realiza esta organización de dreamers.

Durante el gobierno de Obama se han deportado a cerca de dos millones de inmigrantes. La política de deportaciones del presidente ha sido criticada por activistas que dicen que se deporta también a gente con delitos menores.