Obispos ofician misa en la frontera EU-México

AP Estados Unidos 01-04-2014 15:41

Para generar conciencia sobre la difícil situación de los migrantes.

Altos jerarcas de la Iglesia Católica hicieron este martes una visita inusual a la frontera con México, donde, a la sombra de la valla que separa a ambos países, oficiaron una misa al aire libre del lado estadounidense, incluso ofreciendo la comunión a través de la barrera de acero a la gente del lado mexicano, para generar conciencia sobre la difícil situación de los inmigrantes y rezar por cambios en la política migratoria.

El cardenal Sean O'Malley, líder de la Arquidiócesis de Boston, encabezó una delegación de obispos de Estados Unidos y México en el viaje a la frontera, menos de una semana después que el presidente Barack Obama habló de la reforma migratoria en un encuentro en el Vaticano con el papa Francisco.

Los obispos recorrieron la ciudad fronteriza de Nogales, Arizona, y caminaron a lo largo de una sección de la frontera tristemente célebre por haber sido utilizada como cruce por contrabandistas de drogas y de inmigrantes. Luego celebraron misa a apenas unos metros de la valla.

Los líderes católicos creen que la inmigración es un tema humanitario que merece la atención urgente del Congreso de Estados Unidos.

Recordaron que decenas de inmigrantes mueren cada año en un brutal territorio desértico cuando tratan de cruzar sin autorización a Estados Unidos por la frontera con México, que se extiende a lo largo de 3.200 kilómetros (2.000 millas). Los líderes católicos subrayan que los inmigrantes sólo tratan de conseguir empleo y hallar una vida mejor en Estados Unidos.

"Esto no es sólo un problema político o económico", dijo O'Malley el martes. "Este es un problema moral".

Varios cientos de personas asistieron a la misa, que fue traducida al español, y otras decenas la siguieron desde el otro lado de la cerca fronteriza. O'Malley y el obispo de la Diócesis de Tucson, Gerald Kicanas, ofrecieron la comunión a través de la cerca. Algunas de las personas que recibieron las obleas en México las ingirieron como una bendición y algunos de ellos rompieron a llorar.


Durante la misa, los sacerdotes colocaron una ofrenda floral en la valla para recordar a los muertos. Se trató de una ceremonia similar a una realizada el año pasado por el papa en Lampedusa, Italia, donde lanzó una ofrenda floral al Mar Mediterráneo para recordar a los migrantes que han muerto intentando llegar a Europa.

Los intentos por promover una reforma migratoria se han estancado durante meses en el Congreso, donde republicanos y demócratas han sido incapaces de ponerse de acuerdo para aprobarla.

Los demócratas de la Cámara de Representantes trataron la semana pasada de forzar una votación sobre un proyecto de ley de reforma integral de inmigración, pero es probable que el intento fracase dada la renuencia republicana para abordar el tema en un año electoral. Muchos indicios apuntan a que el Partido Republicano tendrá avances en los comicios de noviembre.

En junio pasado, el Senado aprobó una iniciativa de reforma amplia con apoyo de ambos partidos, pero se detuvo en la Cámara de Representantes, controlada por los republicanos, quienes prefieren una reforma gradual al sistema.

Durante su primera reunión con el papa Francisco la semana pasada, Obama expresó su deseo de lograr que el Congreso apruebe la reforma migratoria. En una conferencia de prensa, afirmó: "Aún tenemos la oportunidad de hacer las cosas bien y lograr que se apruebe la reforma".

El lunes, los dirigentes católicos recorrieron la zona fronteriza, donde hablaron con agentes de la Patrulla Fronteriza para conocer los peligros y desafíos que enfrentan mientras recorren la región.

"El propósito de esta visita a Arizona es crear conciencia de lo necesaria que es una reforma migratoria y que el presidente y el Congreso se aboquen a reparar un sistema que ya no funciona", dijo el lunes el obispo Gerald Kicanas de la diócesis de Tucson. "También estamos aquí para rezar por aquellos que han perdido la vida a lo largo de la frontera".

"Lo que no hemos recordado en este debate es el aspecto humano de la inmigración, que ese fenómeno tiene que ver con seres humanos, y no con temas económicos o sociales", dijo Eusebio Elizondo, obispo auxiliar de la arquidiócesis de Seattle y presidente de la comisión de migración de la conferencia. "Quienes han muerto y los que han sido deportados tienen el mismo valor y la misma dignidad innata divina que todas las personas. Sin embargo, seguimos ignorando su sufrimiento y sus muertes".