Serguéi Eisenstein y su película inconclusa ¡Que viva México!

Tras una detención, Eisenstein comenzó a rodar el 11 de diciembre de 1930. Foto: Especial

A manera de homenaje por el 120 aniversario del nacimiento del ícono del cine soviético y también conocido como el padre del montaje, este lunes Google dedica un doodle a Sergei Eisenstein, creador de El acorazado Potemkin (1925) y la trilogía de Iván el terrible (1944), ambas consagradas como obras maestras en el mundo del séptimo arte.

Serguéi Mijáilovich Eizenshtéin, director de cine de origen judío, nacido en Riga, actual Letonia, dejó un gran legado en la forma de rodar; sus principios sobre el montaje, por su puesto adelantados a su época, permitieron potenciar emociones en sus escenas y dejar un parteagüas para la forma en que se realizaría cine posteriormente.

Sergei Eisenstein, quien fue influencia para varios directores de Hollywood, comenzó en el teatro y no fue sino hasta los 25 años, que decidió encausar su carrera al cine luego de varios fracasos de sus puestas en escena.

El estilo de Eisenstein, era peculiar ya que a menudo no utilizaba actores profesionales para sus películas. Sus narrativas evitaban el individualismo y, en cambio, iban dirigidas a cuestiones más amplias de la sociedad, especialmente a conflictos de clases.

Su principal mensaje político se basó en la organización, la participación y la lucha: Como quieras, quiero.

Sus ideales comunistas lo llevaron en varias ocasiones a conflictos con funcionarios del gobierno soviético. Stalin era consciente del poder del cine como medio de propaganda, y consideró a Eisenstein como una figura controvertida. 

Pese a que la carrera como cineasta no fue tan extensa, rodó al menos 20 cintas; algunas quedaron inconclusas. Estas son algunas de sus obras más notables:?

  • El acorazado Potemkin (1925)
  • Octubre (1928)
  • ¡Que viva México! (inconclusa) (1930-1932)
  • Iván el Terrible (1943-1945)
  • Trueno sobre México (1933)
  • Eisenstein en México (1933)
  • Día de muerte (1933)

Eisenstein y su película inconclusa ¡Que viva México!

La llegada de Eisenstein a nuestro país, deja claro que desde hace años la riqueza cultural e histórica que posee México, ha llamado la atención en varias ocasiones de muchos cineastas, algunos contemporáneos como son: Michael Dougherty para Godzilla El Rey de los Mounstros o Sam Mendes, para James Bond Spectre donde se rescató el tradicional Día de Muertos.

Bajo el auspicio de Upton Sinclair, un famoso escritor y ganador del Pultizer en 1943, Eisenstein llegó a México el 5 de diciembre de 1930 para comenzar el proyecto ¡Que viva México!, cinta  que buscaba retratar la cultura y la política desde la época prehispánica hasta el periodo revolucionario.

A su llegada el cineasta expresó en una entrevista para un rotativo de gran impacto, que durante un mes se dedicaría a estudiar el ambiente mexicano para después proceder al rodaje.

El estudio consideraba su visita por varias partes emblemáticas del entonces Distrito Federal, regiones del Istmo de Tehuantepec y Yucatán y las ruinas de Chichén Itzá.

El miedo de las autoridades por retratar problemas sociales frena el proyecto.

Como si esto nos resultara extraño, en aquella época cuando era presidente Pascual Ortiz Rubio, el miedo porque se retrataran los problemas sociales del país, llevó a la detención del cineasta frenando así por un tiempo el proyecto. 

Bajo la condición de que Eisenstein fuera acompañado en todo momento por el etnólogo Agustín Aragón Leiva y el artista Adolfo Best Maugard,  el gobierno concede un permiso para comenzar las filmaciones el 11 de diciembre; las primeras escenas fueron rodadas en Tacuba. Al día siguiente, continuó en La Villa, durante la festividad de la Virgen de Guadalupe. 

Asimismo, trabajó junto a Diego Rivera, Frida Kahlo, Pablo O'Higgins, entre otros. También se realizaron filmaciones en el lago de Xochimilco y la plaza de toros de La Condesa, Acapulco, Oaxaca y Yucatán.

Dos años después, el proyecto fue cancelado por diversos problemas con el representante de Sinclair, económicos por el aumento de presupuesto y el régimen soviético lo acusó de desertor. La cinta no se terminó de filmar, faltaban diálogos, no estaba musicalizada y mucho menos editada. 

¡Que viva México! Ha sido considerado el plan fílmico más grande y también la mayor tragedia personal del cineasta.

Sin embargo no todo se perdió. Las imágenes filmadas se utilizaron para la creación de películas como Thunder over Mexico (1933), Eisenstein in Mexico y Death Day (1934) y Time in the Sun (1956).

  • En 1956 Sinclair depositó el material fílmico en el Museo de Arte Moderno de Nueva York.

El título ¡Que viva México! propuesto por Eisenstein, fue utilizado para una versión realizada por Grigori Alexandrov, que trató de respetar los cuatro episodios del filme original.

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