Enfermeras con padecimientos se amparan para resguardarse ante COVID-19

Por su trabajo en el primer frente de batalla, algunas enfermeras tienen COVID-19, pero eso parecer importar a los jefes directos. Ellas por lo pronto se amparan para recuperar la  salud y regresar a trabajar.

Socorro García es enfermera y tiene en sus manos un amparo. Cuenta que lo tramitó para poder resguardarse en casa, después de haberse contagiado de COVID-19 en el Hospital Xoco de la Ciudad de México. Ya que, dice, no le dieron tiempo suficiente para recuperar su salud y buscaban obligarla a regresar para laborar.

Tuve tramitar un amparo, porque las autoridades solamente están permitiendo que el trabajador tenga 14 días de incapacidad" Socorro García, enfermera, Hospital General Xoco, SEDESA

Su situación agravó, ya que es hipertensa. Por ello desde antes del contagio, buscaba protegerse.

Con base en el decreto presidencial emitido el 24 de marzo, el cual pide evitar la asistencia a centros de trabajo a los adultos mayores de 65 años o más y grupos de personas con riesgo a desarrollar enfermedad grave y/o morir a causa de ella, Socorro solicitó un permiso para aislarse pero le fue negado

Yo acudo con mi jefa de enfermeras y ella me dice que no puede otorgarme el permiso&"

Hoy con sus estudios en mano, asegura que hay daño pulmonar, espera recuperarse para volver a laborar.

  • Pero su caso no es único.

Otra enfermera de la Secretaría de Salud local, bajo condición de anonimato, narra que pese a tener tres padecimientos crónico degenerativos,  le negaron el resguardo en casa.

Yo soy una persona vulnerable que tengo hipertensión, tengo diabetes y tengo obesidad"

En ambos casos, gestionar el amparo a través de un abogado, tuvo un costo aproximado de 16 mil pesos.

Gasto y contagio que afirman, se pudieron haber evitado si los permisos de resguardo se hubieran otorgado, a quienes realmente los necesitaban

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