Ocumicho, en Michoacán: el pueblo que vive de los diablos; ésta es su historia

diablos de Ocumicho
Según una versión, el mismo diablo pidió que lo tallaran en figuras. Foto: Cuartoscuro

No lo vas a creer, pero sí existe un pueblo en Michoacán que vive de los diablos, literalmente. Ocumicho empezó a producir estas figuras de barro poco después de la Revolución Mexicana porque el pueblo había quedado muy abandonado. Así es como muchos de sus habitantes se dedicaron a moldear estas coloridas figuras.

Existen dos versiones sobre cómo fue que los artesanos de Ocumicho empezaron a moldear diablos de barro que se volvieron tan populares que muchas de sus creaciones se exportan al extranjero. Lo curioso es que las mujeres en su mayoría son quienes amasan estas figuras. Te presentamos la historia de Ocumicho.

La historia de cómo llegó el diablo

En este pueblo, enclavado en la sierra tarasca, las mujeres moldean las figuras de diablo con formas caprichosas, únicas; se dice que no hay una figura igual a otra, puesto que cada una le da su propio toque. No existen moldes y todo se debe a la creatividad de las artesanas.

Para explicar la presencia del diablo en Ocumicho existen dos versiones: la primera señala que el diablo se aparecía a todos los habitantes del pueblo para molestarlos y hacerles pasar malos momentos, se metía en los árboles o plantas, molestaba a los animales, entonces los habitantes decidieron darle un espacio y fue así como nacieron estas figuritas de barro.

La segunda versión se parece más la historia del artesano Pedro Linares, quien triunfó con los famosos alebrijes, ésta es la historia más popular sobre la llegada del diablo a Ocumicho: se atribuye al alfarero Marcelino Vicente, a quien se le considera el primer artesano que fabricó diablos.

Se dice que Marcelino recibió la visita de un personaje muy peculiar quien le pidió hacerle unas figuras. Le llamó la atención que el hombre tuviera una pata de gallina y otra de becerro, lo más extraño es que cuando Marcelino se persignó, el hombre desapareció. A partir de entonces inició la creación de los diablitos que harían famoso al pueblo de Ocumicho.

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Las mujeres son las principales creadoras de las figuras de los diablos en Ocumicho. Foto: Cuartoscuro

En los años 70 los diablos de Ochumicho se popularizaron en el país y triunfaron en la Feria Internacional de la Artesanía en Nueva York.

Las mujeres alfareras

Si bien se considera el primer creador a Marcelino Vicente, lo cierto es que en Ocumicho, el oficio de la alfarería se atribuye más bien a las mujeres; de acuerdo con una publicación de la revista Artes de México, “las alfareras de Ochumicho son conocidas en la región purépecha por sus juguetes de barro, silbatos, monas (muñecas), alcancías y figuras de molde”. Recientemente, también han incorporado la elaboración de maquetas con figuras cotidianas o fantásticas.

Los hombres son quienes se encargan de traer el barro y la leña para cocer el barro, pero son las mujeres quienes hacen la creación de los diablos, a partir de una idea, dibujos o incluso sueños; un artículo del Museo de Antropología señala que en Ocumicho a esta labor “se le considera una actividad casi exclusiva de las mujeres que se aprende desde la infancia”.

8 curiosidades del pueblo de los diablitos

  • Se cree que el nombre Ocumicho significa tierra de topos o tuzos
  • Su nombre oficial es San Pedro Ocumicho
  • Se localiza a más de 2 mil metros de altitud, tiene casi 4 mil habitantes
  • Se  ubica en la región purépecha, pertenece al municipio de Charapan
  • El barro que se utiliza para las figuras proviene de un lugar llamado Echerrhi P’itakuarrhuo o “lugar donde sacan la tierra”
  • Los pinceles que usan provienen de las crines de los caballos
  • Entre sus guisos más reconocidos se hallan el churipo, atole de grano y las carnitas
  • Las sirenas son las creaciones más recientes de las artesanas

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