UNAM pronostica posible llegada de super El Niño a México; advierte huracanes, sequías y lluvias extremas

La Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) alertó que entre 2026 y 2027 podría presentarse un super El Niño con eventos ambientales extremos, de acuerdo con información publicada por Gaceta UNAM.
El fenómeno podría alcanzar su punto máximo entre septiembre y octubre, con posibles efectos en temperaturas extremas, lluvias críticas, sequías, huracanes y zonas vulnerables de México.
Francisco Estrada Porrúa, coordinador del Programa de Investigación en Cambio Climático de la UNAM, explicó que los pronósticos de servicios internacionales de clima señalan que podría desarrollarse un fenómeno de El Niño de proporciones históricas.
“Lo altísimamente probable es tener un fenómeno de El Niño con intensidad de moderada a alta, lo cierto es que probablemente pudiera ser un evento histórico”, destacó.
El Niño de proporciones históricas
El especialista indicó que actualmente el ENOS se encuentra en fase neutra, después de que concluyó recientemente el fenómeno de La Niña. Sin embargo, se prevé que en los próximos meses evolucione hacia condiciones de El Niño y, si se intensifica, podría alcanzar su punto máximo entre septiembre y octubre.
Los pronósticos actuales sugieren la posibilidad de un evento parecido a los más intensos registrados desde que existen mediciones: 1982-1983, 1997-1998 y 2015-2016, o incluso mayor.
“Hay un elemento que se conoce como la barrera de predictibilidad de la primavera, donde los pronósticos tienen muchísima más incertidumbre”, señaló Estrada Porrúa a Gaceta UNAM.
El investigador aclaró que mayor incertidumbre no significa no saber qué puede ocurrir.
“Hay que tomar en cuenta esta información porque tenemos que prepararnos“, dijo.
El ENOS es un patrón climático natural y recurrente en el Pacífico tropical, caracterizado por la interacción entre océano y atmósfera. Alterna entre una fase cálida, El Niño, que calienta el Pacífico oriental, y una fase fría, La Niña, con impactos globales en temperatura, precipitaciones, sucesos extremos y actividades productivas como la agricultura.
Estrada Porrúa señaló que este pronóstico debe leerse en el contexto del calentamiento global, ya que el planeta se ha calentado alrededor de 1.46 grados centígrados respecto al periodo preindustrial. De acuerdo con el especialista, el sistema climático ya no funciona como antes.
El coordinador del PINCC explicó que un evento severo del ENOS podría aumentar la temperatura global. “Es muy probable que el 2027 este efecto sea mayor que en 2026 y que pudiera contribuir, temporalmente, a un calentamiento adicional de hasta +0.3 grados centígrados en la temperatura global. Estamos por vivir en el 2026-2027 temperaturas que estén muy cercanas al nivel global de 1.8 grados por encima de su valor preindustrial”.
Efectos del super El Niño en México
Entre los posibles efectos de El Niño están niveles de calentamiento extremos, pérdidas económicas, afectaciones a la agricultura y mayores problemas para el manejo del agua.
Sobre la relación entre calentamiento antropogénico y ENOS, Estrada Porrúa explicó que una atmósfera más cálida puede contener más vapor de agua. “Esto implica que, cuando ocurre un evento extremo de precipitación, hay más agua disponible para precipitarse que en un escenario sin cambio climático”.
También señaló que las interacciones entre el suelo y la atmósfera pueden agravar fenómenos como las sequías, por lo que condiciones tradicionalmente asociadas a El Niño, como periodos secos, pueden intensificarse.
En el caso de México, Gaceta UNAM apunta que históricamente un evento fuerte de El Niño se ha asociado con menores precipitaciones y mayor sequía. Sin embargo, investigaciones recientes sugieren que, durante el verano, un episodio intenso podría incrementar la probabilidad de lluvias extremas en algunas regiones del país.
Las zonas vulnerables en México incluyen la costa del Pacífico, donde podría haber más huracanes y de mayor intensidad, además de posibles fenómenos de intensificación rápida. El especialista también advirtió que, si El Niño se presenta durante el verano, ahora existe una mayor probabilidad de que en la región centro-norte de México se registren precipitaciones extremas de gran intensidad.
En el océano Pacífico, se espera mayor actividad de tormentas tropicales y posibles fenómenos de intensificación rápida de huracanes, en un contexto donde las temperaturas del océano frente a California y Baja California se encuentran extraordinariamente elevadas.
“Si estas condiciones se mantienen hacia el inicio de la temporada de huracanes, en junio, podría tratarse de un escenario preocupante, ya que es del calor del océano la energía de los huracanes para fortalecerse”, dijo Estrada Porrúa.
El investigador también recordó que un El Niño más fuerte está asociado con sequías, con implicaciones en actividades productivas como la agricultura.
El especialista advirtió que los patrones históricos usados para anticipar los efectos del ENOS podrían ya no ser totalmente confiables debido al calentamiento global.
“Pensábamos, por ejemplo, que en el norte del país habría sequía, pero existe evidencia de que estos patrones están cambiando. Lo mismo ocurre con las precipitaciones extremas, que pueden presentarse en lugares distintos a los previstos”.
Estrada Porrúa concluyó que el clima actual es cambiante y que los riesgos no sólo están aumentando, sino también modificándose.



