La salida de Rocha confirma la crisis en Sinaloa

| 22:32 | Redacción Uno TV | José Cárdenas

La salida de Rubén Rocha Moya no es un trámite administrativo… es un movimiento de contención, cargado de señales. Si no hay delito, la pregunta es inevitable: ¿entonces por qué irse por la puerta de atrás? La licencia no limpia; deja manchas de duda. Y en política, suspender es admitir que el costo es demasiado alto. Aunque se decrete que no hay delito, la narrativa oficial se desmorona sola. Sinaloa queda en manos de una interina, mientras el poder real se reacomoda en silencio.

La salida de Rocha no cierra la crisis; la confirma. Y el morenismo, que prometió barrer la corrupción, hoy barre la basura bajo el tapete.

Palacio Nacional cierra filas. Manda a Omar García Harfuch a “respaldar”, contener y controlar la narrativa y el territorio. Sinaloa es el estado más caliente del mapa: es epicentro y símbolo de criminalidad.

En Estados Unidos, donde tienen memoria larga y mecha corta, se observa a un gobernador que se va por la puerta de atrás sin ser investigado. La señal es corrosiva; alimenta la sospecha de protección política. Refuerza la narrativa de la impunidad y coloca al Gobierno mexicano en una posición incómoda frente a Washington: defender la inocencia sin investigación alguna despierta desconfianza. Y la desconfianza, cuando cruza la frontera, se convierte en un infierno.