¡México bajo tierra! CDMX no es la única que se hunde; Torreón y otras ciudades también sufren este problema

La Ciudad de México (CDMX) enfrenta un desafío geológico persistente que ha sido documentado desde hace 120 años, es decir, el fenómeno de la subsidencia o hundimiento gradual del suelo, por lo que no se trata de un problema nuevo y que no solo aplica a la capital, sino a otras ciudades del país, de acuerdo con el Dr. Enrique Cabral, investigador del Instituto de Geofísica de la UNAM.
El pasado 29 de abril, la NASA advirtió sobre hundimientos de hasta 2 centímetros (cm) mensuales en la CDMX, con base en imágenes satelitales que son parte de un proceso de calibración para el satélite NISAR, diseñado para monitorear la deformación de la superficie terrestre.
Las otras partes de México que se están hundiendo
A pesar de que el foco mediático suele centrarse en la Ciudad de México, el Dr. Cabral advirtió que la subsidencia, como también se le conoce al hundimiento, no es un fenómeno exclusivo de la zona metropolitana.
Los estudios del Instituto de Geofísica de la UNAM muestran que más de 850 áreas urbanas en todo el país presentan esta situación de hundimiento, afectando a poblaciones de todos los tamaños y regiones, incluyendo:
- La región de La Laguna en Torreón, Coahuila
- Aguascalientes, Aguascalientes
- San Luis Potosí, San Luis Potosí
- Celaya, Guanajuato
- Salamanca, Guanajuato
- León, Guanajuato
- Morelia, Michoacán

El especialista mexicano explicó que, tanto en la Ciudad de México como en las regiones mencionadas, la causa principal del hundimiento es la extracción agresiva de agua subterránea.
“El proceso de hundimiento debido a extracción de agua no es únicamente una situación que experimente la Ciudad de México; muchas otras ciudades grandes presentan esta situación”.
Dr. Enrique Cabral, Instituto de Geofísica de la UNAM
Cabe destacar que el área afectada en el Zona Metropolitana del Valle de México (ZMVM) representa apenas una cuarta parte de la extensión que sufre el hundimiento en la zona metropolitana de Torreón.
La zona que más se está hundiendo en el Valle de México
En el artículo de la NASA, se advirtió únicamente por el fenómeno de subsidencia en la Ciudad de México, particularmente en zonas como el Aeropuerto de la Ciudad de México (AICM); sin embargo, esta no es la zona que más se está hundiendo en la ZMVM, según el Dr. Cabral.
Dentro del mapa de riesgos de la capital, el sector oriental destaca por presentar las velocidades de hundimiento más críticas y aceleradas de toda la región central, aclaró el investigador de la UNAM.
Específicamente, el municipio de Ciudad Nezahualcóyotl, en el Estado de México, registra descensos de hasta 42 centímetros por año, una de las velocidades más grandes registradas a nivel mundial actualmente.
Esta deformación ocurre porque la ciudad se construyó sobre antiguos depósitos lacustres de los lagos de Texcoco, Chalco y Xochimilco, suelos que son sumamente inestables y blandos, según señaló el experto.
- El subsuelo, rico en arcillas, se compacta de manera agresiva ante la extracción constante de agua subterránea, lo que genera un hundimiento diferenciado en el terreno capitalino.
¡Una víctima delicada! El hundimiento afecta al Metro de la Ciudad de México
La infraestructura crítica, particularmente el Sistema de Transporte Colectivo Metro (STCM), sufre daños directos debido a los cambios de velocidad en el hundimiento en distancias muy cortas.
Zonas como el Peñón de los Baños y el Peñón del Marqués son puntos críticos donde se forman fallas que obligan a realizar mantenimientos correctivos de forma constante, incluyendo nivelaciones en las vías.
“En el caso del metro, tiene que realizar nivelaciones en sus vías de manera periódica debido a estos hundimientos diferenciales que afectan los cajones de la superficie”.
Dr. Enrique Cabral, Instituto de Geofísica de la UNAM
Las líneas del Metro que corren sobre avenidas, como Metro Zaragoza, requieren cierres temporales para renivelar las vías, ya que los vagones tienen límites técnicos de desnivel que no pueden sobrepasarse.
Este proceso de mantenimiento será una constante obligatoria mientras persista la extracción de agua, pues el hundimiento seguirá alterando la geometría de las vías del tren.
¿Cuáles son las consecuencias del hundimiento en México?
Más allá de los daños visibles en edificios y transporte, el hundimiento en diferentes regiones de la República Mexicana tiene un impacto devastador e irreversible en la capacidad de almacenamiento de nuestro acuífero principal.
En el caso particular de la Ciudad de México, al compactarse el subsuelo, el espacio donde se almacena el agua se reduce, lo que pone en riesgo la viabilidad hídrica de la capital a largo plazo.
“Conforme este acuífero se va compactando, va perdiendo capacidad de almacenamiento, lo cual a un mayor largo plazo va a impactar en la viabilidad de la ciudad”.
Dr. Enrique Cabral, Instituto de Geofísica de la UNAM
Además, los sistemas de drenaje pierden su pendiente natural por el desnivel del suelo, obligando a las autoridades a utilizar sistemas de bombeo en lugar de la gravedad.
A nivel social, miles de viviendas sufren fracturas estructurales que reducen su vida útil, convirtiendo este fenómeno en un desastre lento pero tan dañino como un sismo.
“No nada más son los sismos o huracanes, la única diferencia que tiene (el hundimiento) con esos otros procesos es que son muy rápidos y son muy taquilleros porque pasan rápido, pero este proceso puede ser lento, pero es continuo, y eso hace que a la larga sea igual o más dañino que algunos de los otros procesos que son más vistosos”, remató el experto.
¿Hay algo por hacer con respecto al hundimiento?
La mitigación del hundimiento, o subsidencia, requiere una coordinación estrecha entre la academia, los sistemas de agua y los distintos niveles de gobierno del Valle de México.
El Dr. Cabral enfatizó que el reconocimiento del problema por parte de las autoridades es el primer paso fundamental para diseñar políticas públicas efectivas y realistas.
Actualmente, instituciones como la Secretaría de Educación, Ciencia, Tecnología e Innovación (SECTEI) de la CDMX ya financian proyectos de investigación en el Instituto de Geofísica para monitorear y cuantificar el proceso con instrumentos de alta precisión.
Una de las aristas principales para frenar la subsidencia es mejorar la gestión del recurso hídrico, fomentando una cultura de cuidado del agua entre toda la sociedad civil.
Finalmente, consideró que es indispensable mantener un esquema de mantenimiento preventivo y correctivo en la infraestructura urbana para reducir los riesgos estructurales frente al hundimiento continuo.
¿Cómo podrá ayudar el NISAR a monitorear este fenómeno?
Para enfrentar este reto, la ciencia cuenta con nuevas herramientas como el satélite NISAR, una colaboración entre la NASA y la agencia espacial de la India (ISRO).
Este instrumento permitirá dar continuidad a los datos obtenidos previamente por el satélite Sentinel-1, evitando huecos en la observación del comportamiento de las placas de arcilla, según el investigador de la UNAM.
El uso de geodesia satelital y estaciones GPS de operación continua también facilita la creación de políticas públicas basadas en datos precisos para mitigar los efectos del fenómeno.
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