Maromeras de Oaxaca: mujeres y niñas que desafían al aire y al machismo

Minerva Méndez aprendió a vencer el miedo de estar suspendida sobre una cuerda floja, a varios metros del suelo, sin red de protección y sostenida únicamente por sus trenzas mientras aprendía el oficio de la maroma, una tradición que mezcla acrobacia, teatro popular y música, y que durante décadas sólo fue vista como exclusiva de los hombres. Más de una década después, Minerva ya no realiza las acrobacias más peligrosas, pero sigue siendo pieza clave dentro de una compañía familiar de maromeros en la Mixteca de Oaxaca.
¿Qué es la maroma en Oaxaca?
La maroma es una representación comunitaria ligada a fiestas patronales en distintas regiones de la Mixteca. Los artistas realizan acrobacias en cuerdas y trapecios, acompañados por bandas de viento, versos y actos cómicos.
Yadira Mendoza Heron, coordinadora del proyecto Maromeras de San Martín Duraznos, la describe como un “circo indígena” que fue adaptado por las comunidades mixtecas con el paso del tiempo.
Aunque también existe en estados como Puebla y Guerrero, en Oaxaca mantiene un fuerte arraigo cultural.
Mujeres maromeras rompen el machismo
Durante generaciones, la maroma fue considerada una actividad masculina. Muchas mujeres sólo aparecían en papeles secundarios en las representaciones, pero quedaban fuera de los actos principales.
Yadira Mendoza comenzó a participar en 2018 y refiere a la Secretaría de Cultura: “Siempre había ese estereotipo de que tú como mujer no puedes bailar en la maroma”, recuerda.
A partir de esa experiencia decidió impulsar un espacio más incluyente. Con apoyo del Programa de Apoyo a las Culturas Municipales y Comunitarias (PACMyC), el proyecto Maromeras de San Martín Duraznos abrió talleres para integrar a mujeres, niñas y jóvenes a esta tradición.
“Ya se les hizo común ver a una mujer en la danza”, asegura.
Una tradición que busca sobrevivir
Actualmente, quedan alrededor de 20 compañías de maromeros activas en la Mixteca de Oaxaca, Puebla y Guerrero. Muchas están integradas por familias campesinas que alternan las presentaciones con trabajos agrícolas y otros oficios.
Además de realizar acrobacias, los maromeros escriben versos, cuentan chistes y recorren comunidades para presentarse en fiestas patronales. Por eso algunos investigadores también los llaman “poetas campesinos”.
Promotores culturales advierten que esta tradición enfrenta riesgos como la migración, la falta de recursos y el poco interés de las nuevas generaciones.
Niñas y jóvenes buscan mantener viva la maroma
Con respaldo del PACMyC 2025, el proyecto Maromeras de San Martín Duraznos ha realizado talleres comunitarios y prepara un documental y una exposición fotográfica sobre mujeres maromeras.
La meta es que más niñas y jóvenes participen en las fiestas patronales y ayuden a preservar esta expresión cultural de la Mixteca.
Mientras las bandas de viento acompañan las funciones, a veces bajo las estrellas, las maromeras de Oaxaca siguen caminando sobre la cuerda floja y también contra los prejuicios.
Porque cada mujer que sube a una cuerda floja demuestra que la tradición y la igualdad pueden convivir juntas.
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