Beneficiados de la guerra no intervinieron en Medio Oriente. Foto: Reuters
En medio de la guerra en Medio Oriente que se desató el 28 de febrero por parte de Estados Unidos e Israel contra Irán, con una tregua frágil y constantes tensiones, surge una pregunta clave: ¿quién gana realmente con el conflicto?
De acuerdo con el politólogo Ian Bremmer, presidente de Eurasia Group, los principales beneficiados no serían los actores directos, sino potencias rivales como Rusia y China, que capitalizan el impacto geopolítico y económico de la crisis.
Rusia capitaliza energía y menor presión en conflicto con Ucrania
De acuerdo con el especialista, Rusia es uno de los principales ganadores del conflicto, especialmente en el corto plazo.
“Creo que Rusia es el beneficiario principal, en parte porque sus sanciones han sido levantadas y suspendidas para que puedan sacar más de su petróleo a otros países”, explicó.
El factor energético es clave. El alza en los precios del petróleo ha fortalecido los ingresos de Moscú, en un momento en que su economía enfrentaba presión por la guerra en Ucrania.
A esto se suma un elemento geopolítico:
“En gran parte, porque los precios (del petróleo) son más altos que antes. Y Rusia siente que esta es una oportunidad para continuar con la presión, especialmente porque no hay tanta atención a Ucrania”, añadió Bremmer.
China gana influencia ante el desgaste de EE. UU. con aliados
“China se beneficia porque esto significa que América no solo se enfoca menos en el ambiente militar asiático, sino también porque los Estados Unidos son menos confiables con sus propios aliados”, señaló.
Esta percepción tiene efectos estratégicos:
“Eso significa que China, en comparación, es visto como un jugador relativamente estable”, agregó.
En otras palabras, mientras Washington redirige recursos y atención hacia Medio Oriente, Pekín gana margen para consolidar su influencia en Asia y en el escenario internacional.
EE. UU. logra avances, pero enfrenta costos crecientes
Aunque el gobierno de Donald Trump ha defendido la ofensiva como una victoria, el balance es más matizado.
Bremmer reconoce que Irán ha sufrido daños relevantes en sus capacidades militares y parte de su programa nuclear. Sin embargo, Estados Unidos también ha tenido pérdidas materiales y un desgaste en su imagen internacional.
Pese a la magnitud del conflicto y las pérdidas humanas en Irán, el núcleo del sistema político iraní permanece sin cambios, lo que pone en duda uno de los objetivos centrales de la intervención.
Así, más allá del campo militar, el conflicto está dejando un impacto más amplio: reconfigura el equilibrio global, donde potencias como Rusia y China aprovechan el contexto, mientras Estados Unidos asume costos que van más allá del frente de batalla.