Casos de cáncer en New York reabren el debate sobre las consecuencias de los atentados del 11-S

A 25 años de los atentados del 11 de septiembre, las consecuencias sanitarias de la exposición al polvo y a los contaminantes de Ground Zero continúan bajo investigación.
La apertura de archivos por parte del alcalde de Nueva York, Zohran Mamdani volvió a poner en relieve el escrutinio las condiciones ambientales y las decisiones tomadas durante la respuesta al desastre en aquel momento.
La investigación sobre la salud de quienes estuvieron expuestos al desastre del World Trade Center, incluyendo rescatistas, cuerpos de seguridad, bomberos, paramédicos, operadores de maquinaria, personal de limpieza y voluntarios, ha permitido identificar riesgos que continúan siendo estudiados 25 años después.
¿Por qué el cáncer sigue siendo una preocupación 25 años después del 11 de septiembre?
Uno de los principales motivos de preocupación para los científicos es el tiempo que puede transcurrir entre una exposición a sustancias cancerígenas y la aparición de la enfermedad.
Este periodo, conocido como latencia, puede variar dependiendo del tipo de cáncer y de las características de la exposición.
Una investigación científica de NIOSH publicada en 2022, y financiada por el World Trade Center Health Program, analizó la incidencia de cáncer entre trabajadores de rescate y recuperación expuestos tras los ataques del 11 de septiembre.
El estudio confirmó una incidencia elevada de cáncer de tiroides, melanoma cutáneo y cáncer de próstata en comparación con la población general del estado de Nueva York.
También identificó un aumento previamente no reportado en el riesgo de cáncer de amígdalas.
Los investigadores señalaron, además, que algunos tipos de cáncer presentaron periodos de latencia más cortos de lo esperado. Este hallazgo respalda la necesidad de continuar con el seguimiento médico de las personas expuestas.
Asimismo, un estudio publicado en Environmental Health Perspectives en 2013, que analizó a 20 mil 984 trabajadores de rescate y recuperación, registró 575 casos de cáncer en 552 personas durante los primeros siete años posteriores a los atentados.
Los investigadores observaron incrementos en determinados tipos de cáncer, entre ellos el de tiroides y el de próstata. Sin embargo, las conclusiones deben interpretarse dentro de la población estudiada y del periodo de seguimiento.
El propio programa de salud del World Trade Center continúa recopilando información para entender cómo evoluciona el riesgo de cáncer con el paso de los años.
La investigación científica y el seguimiento de los trabajadores expuestos
La preocupación por la latencia de los efectos en la salud surge porque miles de personas estuvieron en contacto con polvo, humo y sustancias potencialmente cancerígenas durante las labores de emergencia, limpieza y recuperación, y se cree que puede tener incidencia en casos de cáncer detectados en la actualidad.
La vigilancia sanitaria de la población neoyorquina comenzó después de los atentados del 11 de septiembre de 2001 y continúa hasta hoy. El Programa de Salud del World Trade Center empezó a recibir participantes el 16 de julio de 2002.
Posteriormente, el estudio de seguimiento de 14 años combinó tres grupos de trabajadores –de distintos rubros involucrados– expuestos para ampliar el análisis de la incidencia del cáncer.
A su vez hubo también una investigación dirigida por Charles B. Hall, del Albert Einstein College of Medicine. Su proyecto “Incidence, Latency, and Survival of Cancer Following World Trade Center Exposure” fue iniciado en el año 2016 y tuvo una duración de cuatro años.
El seguimiento médico de los sobrevivientes y trabajadores
El Registro de Salud del World Trade Center, administrado por el Departamento de Salud de la ciudad de Nueva York mantiene hoy el monitoreo de las personas afectadas por la tragedia.
De acuerdo con la información publicada por la ciudad en septiembre de 2026, la iniciativa realiza un seguimiento de aproximadamente 71 mil participantes y estudia enfermedades respiratorias, cáncer y otras consecuencias de la exposición.
La investigación a largo plazo permite evaluar las condiciones de salud que pueden manifestarse décadas después de los atentados.
Asimismo, contribuye a identificar necesidades de atención y a mejorar el conocimiento científico sobre las consecuencias de los desastres ambientales.
Los archivos desclasificados por Zohran Mamdani toman mayor relevancia
La administración del alcalde Zohran Mamdani abrió al público el pasado 8 de septiembre un documento de 170 mil páginas relacionado con la respuesta de la ciudad al desastre del 11 de septiembre.
Entre los archivos hay información sobre la calidad del aire, la presencia de contaminantes y las decisiones tomadas por las autoridades durante las semanas posteriores a los atentados.
El texto afirma que aunque la ciudad tenía conocimiento de las condiciones tóxicas que envolvían la zona del desastre, igualmente se permitió a cientos de personas ejecutar labores en el lugar afectado.
La publicación adquiere especial relevancia debido a las consecuencias sanitarias que han sido documentadas para quienes trabajaron en labores de rescate luego de la tragedia.
Los nuevos documentos no demuestran que las autoridades hayan causado esas enfermedades ni establecen una nueva relación causal.
Sin embargo, podrían aportar información para reconstruir qué se sabía entonces sobre los riesgos del aire y los contaminantes de Ground Zero.