Miroslava Montemayor revela la rara enfermedad que padece y le ocasionó 16 microfracturas en la columna: “Una pesadilla”

Miroslava Montemayor, conductora de televisión mexicana, anunció en marzo de este año que se ausentaría de las transmisiones de futbol, argumentando que su cuerpo “decidió quebrarse“. Casi un mes después, volvió a la programación y este viernes explicó que fue víctima de una enfermedad rara.
A través de redes sociales, la presentadora compartió imágenes sensibles de los procedimientos a los que fue sometida, así como fotos de su proceso de recuperación, revelando lo complicado que fue el camino hasta regresar a los estudios de grabación.
Miroslava Montemayor habla de su grave enfermedad
“No fue solo una fractura de cadera derecha“, escribió Miroslava Montemayor en su cuenta de Instagram antes de revelar la verdadera naturaleza de la enfermedad que la alejó de las pantallas por casi un mes.
“Fueron también 16 microfracturas en columna vertebral y a punto de fracturarse la cadera izquierda, esto no pasó de la noche a la mañana y se llama osteomalacia inducida por tumor o también llamada osteomalacia oncogénica”.
Miroslava Montemayor
La conductora aseguró que se trata de una enfermedad rara con solo 22 casos registrados en México. “Mi diagnóstico llegó dos años después (la mayoría tarda hasta ocho años“, escribió.
Por esa razón agradeció a su doctora, la reumatóloga Tayde Arechiga, a quien agradeció por la mejoría que ha mostrado a partir de su diagnóstico.
“Hoy mis dolores ya casi desaparecen y mis huesos están regresando poco a poco a ser fuertes de nuevo“, compartió.
Miroslava Montemayor también se comprometió a compartir a fondo sus síntomas, los cuales pueden confundirse con otras enfermedades, lo que hace a la osteomalacia oncogénica una enfermedad complicada de detectar de raíz.
Finalmente, reconoció que batallar con este padecimiento ha sido “una pesadilla” que comenzó dos años atrás.
“Mención especial a todos los doctores que, durante estos meses, se encargaron de dejarme como nueva“, remató en Instagram.
¿Qué es la osteomalcia oncogénica?
La osteomalacia inducida por tumores es un síndrome “raro y fascinante” en el que los pacientes presentan dolor óseo, fracturas y debilidad muscular, según un estudio compartido en la Biblioteca Nacional de Medicina de Estados Unidos (EE.UU.).
“La causa reside en los niveles sanguíneos elevados de una hormona recientemente identificada que regula el fosfato y la vitamina D“, señala la investigación.
El exceso de la hormona, conocida como la proteína FGF23, provoca una condición llamada hipofosfatemia crónica, es decir, niveles críticamente bajos de fósforo en la sangre, a través de dos mecanismos biológicos específicos, complementa la Clínica Mayo.
En primer lugar, reduce la reabsorción de fosfato en los túbulos renales, lo que obliga al cuerpo a desechar este mineral de forma excesiva a través de la orina.
En segundo lugar, afecta la hidroxilación de la vitamina D, impidiendo que se transforme en su forma activa, lo que a su vez disminuye drásticamente la capacidad del intestino para absorber el fósforo de los alimentos.
Como consecuencia directa de la falta prolongada de fósforo, los huesos sufren una desmineralización severa.
Los pacientes que padecen esta enfermedad experimentan un dolor óseo difuso y progresivo que suele debilitar gravemente sus capacidades motrices, obligándolos en muchos casos a utilizar sillas de ruedas.
Además, la fragilidad del esqueleto provoca la aparición de fracturas múltiples por insuficiencia ante traumatismos mínimos o inexistentes, afectando zonas críticas como las costillas, el húmero, el fémur, los tobillos y la región sacra.
¿Cómo se diagnostica esta enfermedad?
La Clínica Mayo reconoce que el diagnóstico de la osteomalacia oncogénica representa un desafío médico debido a la escasez de información y a la sutileza de sus manifestaciones iniciales, confundiéndose frecuentemente con trastornos reumatológicos o inflamatorios como la sacroilitis.
Los especialistas deben sospechar formalmente de esta enfermedad ante cualquier paciente que presente dolor musculoesquelético persistente acompañado de niveles bajos de fósforo en la sangre, existan o no fracturas evidentes.
Para confirmar que los niveles bajos de fósforo se deben a un tumor, los médicos deben realizar un exhaustivo diagnóstico diferencial que descarte otras patologías similares.
Una vez confirmada la sospecha bioquímica de TIO, el siguiente reto es localizar el tumor responsable, el cual suele ser extremadamente pequeño y difícil de hallar en las etapas iniciales de la enfermedad.
Para lograrlo, la medicina actual recurre a estudios de imagen funcional de alta tecnología, según la Clínica Mayo.
¿La osteomalacia inducida por tumores tiene solución?
La solución definitiva y curativa para la osteomalacia inducida por tumores es la extirpación quirúrgica de la lesión, lo que normaliza de inmediato los niveles de FGF23 y revierte por completo la enfermedad.
No obstante, para los casos complejos donde el tumor no se encuentra o no es operable, la Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA, por sus siglas en inglés) aprobó en junio de 2020 el burosumab, un anticuerpo monoclonal diseñado específicamente contra el FGF23.
Este tratamiento biológico innovador mejora notablemente el metabolismo del fosfato, restaura la función física y reduce drásticamente la pesada carga de monitoreo y medicación para los pacientes.
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