NeuroTips: lo que hay detrás de los celos de hermanos y cómo manejarlos

| 10:37 | Redacción Uno TV | Sofía Díaz Pizarro

Regresas a casa con el bebé recién nacido en brazos, tu hijo mayor lo mira fijo, y sin rodeos dice: “ya regrésenlo”, los adultos se ríen, pero la neurocoach Sofía Díaz Pizarro advierte que esa escena de celos de hermanos es la primera señal de alarma real del sistema de supervivencia de tu hijo.

Lo que parece un berrinche de celos tiene una base neurológica documentada.

“Entenderla puede cambiar la relación entre tus hijos para siempre”, destaca.

Los celos de hermanos mayor, un duelo real

Sofía retoma un estudio de la Universidad de Michigan de 2014, donde los científicos colocaron sensores a niños pequeños en el momento exacto en que un nuevo bebé llegaba a casa y midieron sus niveles de cortisol, la hormona del estrés.

Los expertos descubrieron que los niveles de esa hormona eran idénticos a los que se registran en un adulto que atraviesa la pérdida de un ser querido.

Las señales de celos de hermanos, no son berrinche

¿Tu hijo mayor pide que lo cargues justo cuando estás dando pecho? ¿Grita “te odio”, “tira a ese bebé”? ¿Tuvo accidentes después de meses sin usar pañal o empezó a hablar como bebé otra vez? Ninguna de esas conductas es manipulación.

Sofía Díaz Pizarro explica que el detector de peligro del cerebro no distingue entre un incendio real y unas palomitas quemadas. Ambas situaciones activan la misma respuesta de pánico total.

“Para el sistema nervioso de tu hijo, la llegada del bebé es una amenaza igual de urgente que cualquier peligro físico”, agrega.

¿Qué decirle a tu hijo mayor?

La buena noticia es que puedes convertir los celos de hermanos en el primer aprendizaje de resiliencia de tu hijo. Cada vez que escucha que tiene un lugar garantizado en tu corazón, su pánico se apaga.

Sofía Díaz Pizarro propone que le digas esta frase.

“Sé que todo cambió, tienes miedo y está bien sentirlo. Estoy aquí, eres mi hijo mayor, te amo siempre y nunca va a cambiar eso”.

Sofía Díaz Pizarro

La llegada de un bebé es un reajuste familiar, no una pérdida. En ese nuevo orden, cada miembro tiene su lugar.

“Nombrarlo en voz alta, de forma clara, repetida, sin prisa, es la herramienta más poderosa que tienes como padre o madre”, concluye.