Radiografía del conflicto: ¿qué hay detrás de las protestas en el IPN y qué piden estudiantes?

El Instituto Politécnico Nacional (IPN) vive uno de los periodos más tensos en su historia reciente, al atravesar por constantes protestas, paros estudiantiles y de labores que rodean una serie de acusaciones de corrupción y presunto peculado dirigidas hacia la figura más alta de la institución, el director general, Arturo Reyes Sandoval.
Los estudiantes, que mantienen un plantón y protesta en las instalaciones de Canal Once, exigen la destitución de funcionarios, incluyendo al Director General, diálogo directo con el más alto nivel educativo y con la titular del Ejecutivo, además de eliminar el patronato y mejorar las condiciones financieras del IPN en general.
Del relevo en la dirección a la tensión permanente dentro del IPN
La llegada de Arturo Reyes Sandoval a la Dirección General del IPN en 2020 fue presentada como una apuesta por la modernización científica y administrativa del instituto. Con experiencia académica y de investigación en el extranjero, su nombramiento prometía fortalecer áreas estratégicas y elevar la presencia internacional del Politécnico.
Sin embargo, conforme avanzó su administración comenzaron a surgir críticas internas relacionadas con la gestión presupuestal, decisiones administrativas y conflictos con organismos ligados al financiamiento y apoyo institucional.
Uno de los puntos que detonó la tensión fue el choque entre la administración central y estructuras relacionadas con el manejo de recursos y donativos del instituto. En medio de ese escenario aparecieron señalamientos por la operación de patronatos y asociaciones vinculadas al IPN, particularmente por presuntas diferencias entre la histórica Fundación Politécnico y el denominado patronato “Corazón Guinda y Blanco”, situación que derivó en acusaciones públicas, denuncias y exigencias de auditorías externas.
Aunque las autoridades han rechazado irregularidades y han defendido que las auditorías se encuentran en regla, la narrativa de un posible desvío de recursos comenzó a crecer entre la comunidad estudiantil y académica, especialmente en planteles donde desde hace meses se denunciaban carencias materiales.
Laboratorios sin insumos y escuelas en paro: así escaló el descontento
La inconformidad encontró terreno fértil en escuelas donde estudiantes denunciaban desde hace tiempo falta de reactivos, equipos obsoletos, problemas de infraestructura y presuntas omisiones administrativas.
La Escuela Nacional de Ciencias Biológicas (ENCB) se convirtió en uno de los principales focos de organización del movimiento. Desde ahí comenzaron asambleas que posteriormente sumaron a estudiantes de la Escuela Superior de Economía (ESE), la Escuela Superior de Medicina (ESM) y otros planteles.
En distintos comunicados y protestas, los estudiantes denunciaron que el IPN atraviesa una “crisis estructural” marcada por recortes, deterioro institucional y presunto mal manejo de recursos. Las protestas comenzaron con cierres simbólicos y paros temporales, pero escalaron hacia marchas, bloqueos y la toma de instalaciones estratégicas.
Con el paso de las semanas, distintas escuelas realizaron consultas internas y votaciones para definir paros escalonados e indefinidos. Algunas comunidades estudiantiles aprobaron suspensiones de actividades de 24, 48 y 72 horas, mientras que otros planteles comenzaron a discutir la posibilidad de extender los cierres hasta obtener respuestas concretas.
La toma de Canal Once y el intento por llevar el conflicto al plano nacional
Uno de los momentos más visibles del conflicto ocurrió el pasado 21 de mayo, cuando estudiantes ingresaron y posteriormente mantuvieron protestas dentro de las instalaciones de Canal Once, medio público vinculado al IPN.
La movilización fue impulsada principalmente por estudiantes de la ENCB, acompañados por alumnos de Economía y Medicina, quienes buscaban utilizar el canal para difundir su posicionamiento y denunciar públicamente la situación del instituto.
En las transmisiones y mensajes difundidos por los estudiantes, se acusó que el Politécnico se encuentra “en decadencia”, además de denunciar falta de recursos, deterioro de instalaciones y presuntas irregularidades financieras.
Las protestas continuaron en días posteriores con plantones, bloqueos sobre Circuito Interior y concentraciones frente a la Secretaría de Educación Pública (SEP), donde los manifestantes exigieron la instalación de mesas públicas de diálogo y una respuesta directa de las autoridades federales.
Un pliego petitorio que mezcla denuncias de corrupción, presupuesto y condiciones académicas
El pliego petitorio entregado por estudiantes no se limita únicamente a la salida de funcionarios. El documento incluye exigencias relacionadas con transparencia financiera, condiciones académicas y garantías para quienes participan en el movimiento.
Entre las principales exigencias del movimiento destacan:
- Auditorías y transparencia en recursos y donativos
- Mejoras en laboratorios e infraestructura
- Sustitución de insumos y materiales caducados
- Revisión de cuotas y gastos escolares
- Garantías contra represalias por participar en paros
- Mesas públicas de diálogo con autoridades
- Investigación de funcionarios señalados
- Revisión de la gestión de Arturo Reyes Sandoval
Dentro del documento también se insiste en que el movimiento estudiantil sea reconocido como una expresión legítima de los derechos de libre manifestación y organización, además de exigir que no existan afectaciones en evaluaciones, trámites o procesos escolares para quienes participan en los paros.
La exigencia de transparencia financiera se ha convertido en uno de los principales ejes del movimiento, particularmente por las acusaciones relacionadas con el manejo de recursos institucionales y la operación de patronatos ligados al Politécnico.
Entre el desgaste institucional y la presión política
Mientras continúan las protestas, la administración del IPN sostiene que hay canales de diálogo abiertos y ha rechazado señalamientos de corrupción. En reuniones con representantes estudiantiles, la dirección aseguró que las auditorías y procesos administrativos siguen bajo supervisión institucional.
Sin embargo, el movimiento mantiene la presión con marchas y bloqueos en distintos puntos de la Ciudad de México. Las demandas ya no se limitan al ámbito interno y ahora también apuntan a la SEP, la Secretaría de Gobernación y el Gobierno federal.
El conflicto empieza a generar preocupación por posibles afectaciones académicas, ante el aumento de planteles en paro y la posibilidad de una mayor radicalización de las protestas.
Por ahora, el movimiento sigue activo con movilizaciones encabezadas principalmente por estudiantes de la ENCB y otros planteles, algunos de los cuales votan nuevos paros indefinidos mientras no hay una solución clara al conflicto.
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