¿Cuáles son las fracturas más comunes según la edad y cómo identificarlas?

Una fractura es la pérdida de continuidad de un hueso a consecuencia de golpes, fuerzas o tracciones. Pueden ocurrirle a cualquier persona en cualquier momento, pero, ¿sabes cuáles son las fracturas más comunes según la edad de las personas?, Michell Ruiz Suárez, experto en traumatología y ortopedia de la Facultad de Medicina de la UNAM, lo explica.

Los adultos mayores son más propensos a una fractura, sobre todo las mujeres. | Foto: Internet.

Fracturas más comunes por edad

  • Niños

 Las fracturas más comunes en los niños son las de codo.

En el caso de fracturas en niños, el especialista señala que es importante tratar de recuperar la estructura original de un hueso fracturado y no dejar ningún daño en el cartílago de crecimiento, debido a que a los niños aún tienen un esqueleto inmaduro que todavía tiene cartílago de crecimiento.

De lo contrario, el infante podría sufrir alguna secuela en el corto, mediano o largo plazo.

  • Adultos

Mientras que en los adultos la fractura más común es la de tobillo.

  • Adultos mayores

Los adultos mayores suelen sufrir rupturas en las de muñeca, radio, hombro, cadera y columna vertebral.

De acuerdo con Ruíz Suárez, en cuanto a las personas de más de 65 años, principalmente las mujeres con osteopenia u osteoporosis, son quienes sufren con más frecuencia fracturas por fragilidad.

En el caso de las fracturas de cadera en este grupo etario, el investigador sostiene que “si no se atiende de manera inmediata, una fractura de cadera propiciada por una caída puede poner en peligro la vida de aquellos adultos mayores que, además de la fractura en sí, padecen múltiples enfermedades”.

Además, destaca que en ocasiones, la caída no genera la fractura, sino la fractura genera la caída; ya que ésta ocurre por una fragilidad ósea excesiva.

En tales casos, dice Ruíz Suárez, “es fundamental atender la fractura presente, pero también la osteoporosis, para prevenir que haya más fracturas en el futuro, porque, una vez que hay una fractura por fragilidad ósea excesiva, antes del año puede haber otra y, antes de los dos años, otra más en diferentes partes del cuerpo”.

¿Cómo identificar una fractura?

El académico de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) asegura que existen cuatro signos que aparecen cuando ocurre una fractura, estos son:

  • Rubor: cambio de coloración en la piel o los tejidos que se encuentran alrededor de la fractura
  • Tumor: aumento de volumen de la zona afectada
  • Calor: aumento local de la temperatura
  • Dolor: cada quien lo experimenta de manera particular

En cuanto a la movilidad, el experto señala que ésta puede o no perderse.

“Se dan casos en que un tobillo fracturado conserva alguna función debido a que el hueso no tuvo un desplazamiento muy grande. Por eso es necesario sacar una radiografía que corrobore si se trata o no de una fractura”.

¿Qué pasa cuándo nos fracturamos un hueso?

En una fractura, el hueso dañado pierde su continuidad, al ocurrir esto las personas pueden sentir dolor, tener moretones, inflamación, limitación del movimiento y deformación del área. Incluso, es posible que haya una herida abierta.

Debido a que alrededor de los huesos hay músculos, arterias, venas y nervios, estas estructuras también pueden verse afectadas por una fractura, indica el experto.

Si una fractura no es atendida adecuadamente, los tejidos pueden inflamarse al grado de obstruir la circulación sanguínea del segmento dañado, o morir por necrosis; asimismo, puede haber infección en el hueso comprometido y atrofia y rigidez articular.

Según Ruíz Suárez, luego de una fractura, algunos pacientes sienten un dolor demasiado fuerte y así lo manifiestan. En tales casos es indispensable revisar la parte de la piel más distante de la fractura, o sea, si ésta es en el brazo, la mano; y si es en la pierna, el pie, y comprobar que no esté pálida.

Esto debido a que las fracturas condicionadas por una gran energía pueden ocasionar daño en los tejidos blandos, como las arterias, que son las responsables de llevar la sangre a todo el cuerpo.

“Cuando la sangre no llega bien a la parte más distante de una fractura, la piel empieza a ponerse pálida, lo cual es un indicador de que la persona deber recibir atención médica de urgencia”.

La complicación más grave de una fractura es una lesión arterial, ya que pone en peligro tanto la viabilidad de una extremidad como la vida de la persona.

Tipos de fractura

Las fracturas se clasifican en dos tipos según el estado de la piel: cerradas y expuestas.

Las fracturas cerradas son aquellas donde el hueso fracturado no desgarra la piel, mientras que las fracturas expuestas son en las que el hueso fracturado se observa simple vista.

Por ello, Ruíz Suárez dice que una vez que la zona de la fractura es inmovilizada, es importante ver si la piel que se encuentra alrededor está íntegra.

En caso de presentar una lesión, aunque sea puntiforme, es decir como un piquetito, la persona debe ser llevada cuanto antes a un servicio médico, ya que ello demuestra que es una fractura expuesta que corre el riego de contaminarse o infectarse.

Recuperación

No todas las fracturas tienen que atenderse a partir de un procedimiento quirúrgico. De hecho, muchas de ellas pueden tratarse de manera conservadora mediante la inmovilización del hueso con una férula o un aparato circular de yeso o fibra de vidrio, dijo el especialista.

“El tratamiento conservador implica hacer primero una reducción del hueso, es decir, volver a alinearlo lo mejor posible, y después inmovilizarlo”.

Según el universitario, una fractura tarda en promedio de seis a ocho semanas en sanar, mismo tiempo en el que puede ser retirada la férula o el aparato circular de yeso o fibra de vidrio que lo inmovilizó.

Posteriormente es imprescindible tomar una terapia de rehabilitación para recuperar el movimiento y la fuerza que se tenía antes de la fractura.

Mitos y verdades de las fracturas

Para que la población esté más informada sobre las fracturas, Michell Ruiz Suárez develó algunos mitos y verdades sobre este padecimiento:

  • Mito| Los quiroprácticos, sobadores y hueseros pueden tratar cualquier fractura

Con todo y su experiencia, estos terapeutas tradicionales no están capacitados, desde el punto de vista médico, para atender una fractura compleja que comprometa una estructura vital, por ejemplo.

  • Mito | Si una persona sufre una lesión y puede mover esa parte del cuerpo, es porque no está fracturada

El hecho de que una parte lesionada del cuerpo conserve algún grado de movilidad no descarta que haya sufrido una fractura.

  • Mito | Las fracturas de huesos grandes tienen que ser atendidas por un médico; los huesos pequeños fracturados pueden tratarse en casa

Si cualquier hueso fracturado, grande o pequeño, no recibe un buen tratamiento, puede haber, tarde o temprano, secuelas funcionales considerables.

  • Verdad | Un hueso que ya se fracturó puede volverse a fracturar

Que un hueso fracturado desarrolle un callo no significa que quede blindado. Un hueso que ya se fracturó una vez puede volver a fracturarse en el mismo sitio.

  • Verdad | Las ancianas sufren más fracturas por fragilidad que los ancianos. 

Las alteraciones hormonales que experimentan las mujeres después de la menopausia las hacen más susceptibles de sufrir fracturas por fragilidad.

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