Hígado graso: ¿es malo comer embutidos como salchicha, jamón y chorizo?

El hígado graso, también conocido como esteatosis hepática, es la acumulación excesiva de grasa en las células del hígado. Debido a esta condición, ciertos consumibles no son recomendables, entre ellos los embutidos como salchicha, jamón y chorizo.
El hígado es el órgano encargado de ayudar a digerir los alimentos, eliminar toxinas y almacenar energía, por lo que lo que se consume en la dieta impacta directamente en su funcionamiento.
De acuerdo con la Asociación Catalana de Pacientes Hepáticos, la cantidad de sodio presente en este tipo de productos puede provocar un desequilibrio en las proporciones de líquidos del cuerpo.
John Fawkes, dietista y especialista en nutrición, señala que el consumo de charcutería dificulta que el hígado realice un filtrado eficiente. “Esto podría causar problemas hepáticos mucho más graves en el futuro”, explica.
Embutidos y carne procesada: riesgos para la salud
Los embutidos como salchichas, jamón, chorizo, mortadela y longaniza son considerados carne procesada, ya que han sido transformados mediante salazón, curado, fermentación o ahumado para mejorar su sabor o conservación, según la Organización Mundial de la Salud (OMS).
Su alto contenido de sodio, grasas saturadas y aditivos los convierte en productos poco saludables para un consumo frecuente.
Un estudio citado por la OMS indica que comer 50 gramos de carne procesada al día —equivalente a aproximadamente dos rebanadas de tocino— puede aumentar el riesgo de cáncer colorrectal en un 18%.
¿Qué es el hígado graso o esteatosis hepática?
Según la Clínica Mayo, el hígado graso es una afección hepática que afecta principalmente a personas con sobrepeso, obesidad o trastornos metabólicos como la diabetes tipo 2, presión arterial alta o colesterol elevado.
La enfermedad hepática esteatósica asociada a disfunción metabólica puede avanzar desde una simple acumulación de grasa en el hígado hasta una forma más grave conocida como esteatohepatitis asociada a disfunción metabólica, que provoca inflamación y daño hepático.
En casos avanzados, puede derivar en cirrosis o incluso en cáncer de hígado. La expectativa de vida depende del grado de daño hepático y de otras condiciones de salud presentes.
Dieta balanceada para cuidar el hígado
Especialistas recomiendan mantener una alimentación balanceada que incluya todos los grupos de alimentos: leche y derivados, pollo, huevo, pescado, leguminosas, frutas, verduras y grasas saludables como aguacate, aceite de oliva y nueces.
También aconsejan aumentar el consumo de fibra, reducir las grasas saturadas, limitar el azúcar y las bebidas azucaradas, y disminuir la ingesta de sal.
Mantener un equilibrio entre alimentación y actividad física, realizar al menos tres comidas al día con colaciones saludables y beber mínimo dos litros de agua simple contribuye al cuidado del hígado y al control del peso corporal.
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