Mes de la Herencia Hispana: de Silicon Valley a Marte, los latinos que están cambiando a Estados Unidos

El Mes de la Herencia Hispana, que se celebra del 15 de septiembre al 15 de octubre en Estados Unidos, vuelve a poner sobre la mesa una pregunta que va mucho más allá de la cultura: ¿qué papel están jugando los latinos en el país que están ayudando a construir? En laboratorios, empresas tecnológicas, universidades, museos, escenarios y hasta en Marte, sus respuestas ya son visibles.
Hay algo que parece especialmente interesante este año. La conversación sobre la herencia hispana suele quedarse en la comida, la música, las fiestas o las tradiciones familiares. Todo eso importa, por supuesto. Pero sería incompleto contar la historia latina de Estados Unidos sin mirar también quién está diseñando la inteligencia artificial, investigando nuevos virus, explorando otros planetas, creando empresas y decidiendo qué historias entran al canon del arte estadounidense.
Y los números empiezan a hacer difícil ignorarlo.
Un informe de la Society of Hispanic Professional Engineers (SHPE) y el Latino Donor Collaborative encontró que entre 2012 y 2022 aumentó 57% el número de títulos de ingeniería otorgados a estudiantes latinos, mientras que la participación hispana en puestos técnicos relacionados con inteligencia artificial creció 59% entre 2018 y 2022. El mismo estudio proyecta que los latinos representarán 78% del crecimiento neto de la fuerza laboral estadounidense para 2030.
Eso cambia la conversación. Ya no se trata solamente de cuántos latinos llegan a las universidades o consiguen un puesto en una gran empresa. Se trata de qué están haciendo una vez que llegan.
¿Quiénes son los latinos que están cambiando la tecnología en Estados Unidos?
Laura Gómez
Uno de los ejemplos más claros es Laura I. Gómez, inmigrante mexicana y fundadora de Atipica. Su trayectoria atraviesa buena parte de la evolución de Silicon Valley: trabajó en Twitter, YouTube, Google Brasil y otras compañías tecnológicas antes de crear una empresa enfocada en utilizar datos para mejorar los procesos de contratación y reducir sesgos.
Su propia historia ayuda a entender por qué la diversidad tecnológica no es un asunto decorativo. Gómez nació en el centro de México y llegó a Estados Unidos siendo niña después de que su madre migrara al país para recibir tratamiento médico. En Twitter formó parte del equipo internacional que llevó el producto a decenas de países y hasta 50 idiomas, según una entrevista publicada por Techies.
Después creó Atipica en San Francisco, con una propuesta centrada en identificar talento a partir de habilidades y datos. La compañía explica que sus herramientas buscan ayudar a las empresas a revisar perfiles y mejorar sus procesos de reclutamiento.
La historia de Gómez también conecta con una discusión mayor: la innovación estadounidense necesita talento inmigrante y diversidad de perspectivas. No es una idea menor. Investigaciones citadas por PBS han encontrado el enorme peso que los inmigrantes han tenido en el ecosistema emprendedor de Silicon Valley.
Luis von ahn
Otro nombre imprescindible es Luis von Ahn, nacido en Guatemala y convertido en uno de los rostros más reconocibles del emprendimiento tecnológico. Fue uno de los creadores de CAPTCHA y posteriormente fundó Duolingo junto con Severin Hacker.
La compañía nació en 2011 y von Ahn continúa como su cofundador y director ejecutivo.
Su caso resulta particularmente interesante porque no construyó tecnología únicamente para otros ingenieros. Convirtió una herramienta digital en una puerta de entrada al aprendizaje de idiomas para millones de personas. En 2025, Duolingo superó los 50 millones de usuarios activos diarios y rebasó los mil millones de dólares en reservas, según los resultados financieros publicados por la empresa.
La inteligencia artificial también tiene rostro latino.
carolina Parada
Carolina Parada, ingeniera y líder de investigación en Google AI, ha trabajado en algunos de los sistemas que ayudaron a convertir la voz humana en una interfaz cotidiana. Google señala que durante siete años estuvo vinculada al área de Speech y participó en esfuerzos que hicieron posible tecnologías como “Ok Google”, Google Assistant y Voice Search. Actualmente dirige grupos dedicados a movilidad y visión robótica.
Ese recorrido —del reconocimiento de voz a los robots autónomos— muestra hasta qué punto los latinos en inteligencia artificial en Estados Unidos ya están participando en la siguiente generación tecnológica, no solamente consumiéndola.
¿Qué tienen que ver los latinos con la exploración espacial?
Aquí la historia se vuelve casi cinematográfica.
diana trujillo
Diana Trujillo llegó a Estados Unidos desde Cali, Colombia, a los 17 años. NASA cuenta que cuando llegó no hablaba inglés y que pagó sus estudios universitarios trabajando en la limpieza de casas. Años después terminó trabajando con tecnología diseñada para buscar señales de vida en Marte.
Trujillo formó parte de las operaciones de las misiones Curiosity y Perseverance. NASA también la identifica como líder de misión de Perseverance y recuerda su participación en las operaciones iniciales del rover y del helicóptero Ingenuity.
La imagen es poderosa: una joven inmigrante que tuvo que aprender inglés y trabajar mientras estudiaba terminó participando en una misión que intenta responder una de las preguntas más grandes de la humanidad: si alguna vez existió vida en Marte.
Y no fue la primera en abrir esa puerta.
ellen ochoa
Ellen Ochoa se convirtió en 1993 en la primera mujer hispana en viajar al espacio. Antes había trabajado en sistemas ópticos para procesamiento de información y fue coinventora de tres patentes relacionadas con inspección óptica, reconocimiento de objetos y eliminación de ruido en imágenes. Más tarde se convirtió en la primera persona hispana y la segunda mujer en dirigir el Johnson Space Center.
Ochoa representa algo que a veces se pierde en las historias de astronautas: la exploración espacial también es ingeniería, investigación, liderazgo y tecnología.
¿Qué científicos latinos están trabajando en problemas que afectan nuestra salud?
La ciencia no siempre tiene imágenes espectaculares. A veces ocurre en un laboratorio y avanza durante años sin que el público se entere.
kellie ann jurado
Ese es el caso de Kellie Ann Jurado, profesora de Microbiología en la Perelman School of Medicine de la Universidad de Pensilvania. Su laboratorio estudia cómo funciona el sistema inmunológico durante las primeras etapas de la vida y utiliza virus emergentes para entender mejor las respuestas inmunes durante el embarazo y en los recién nacidos.
Su investigación puede parecer muy especializada, pero toca una cuestión profundamente humana: cómo proteger la salud antes de que aparezca una enfermedad.
Jurado también ha hablado públicamente de la importancia de crear espacios más inclusivos para estudiantes subrepresentados en la ciencia. Penn ha destacado tanto su investigación como su trabajo para ampliar las oportunidades dentro de la academia.
france cordova
Otro nombre fundamental es France Córdova, astrofísica y exdirectora de la National Science Foundation. Ocupó ese puesto entre 2014 y 2020 y antes fue científica jefe de NASA. Su carrera se extendió durante décadas entre la investigación, la educación superior y el gobierno.
Su importancia va más allá de sus investigaciones sobre el universo. Córdova llegó a uno de los niveles más altos de la política científica estadounidense. Y eso también importa durante el Mes de la Herencia Hispana: tener científicos latinos haciendo descubrimientos es una cosa; tenerlos tomando decisiones sobre hacia dónde debe avanzar la ciencia de un país es otra muy distinta.
¿Quién está cambiando la manera en que Estados Unidos entiende el arte?
Aquí aparece una batalla menos evidente, pero igual de importante: quién decide qué es arte estadounidense.
marcela guerrero
En 2026, esa pregunta tuvo un rostro concreto: Marcela Guerrero, curadora puertorriqueña del Whitney Museum of American Art y cocuradora de la Bienal del Whitney.
La edición de 2026 reunió 56 artistas, dúos y colectivos y fue organizada por Guerrero junto con Drew Sawyer.
Pero el dato que más llama la atención está fuera de las cifras. La muestra fue la primera en la historia del Whitney en ser cocurada por una latina, de acuerdo con Latino USA. La publicación también señaló que 16 de los 56 participantes eran latinos.
Eso convierte a Guerrero en algo más que una especialista en arte contemporáneo. Su trabajo plantea una cuestión incómoda y necesaria: ¿quién tiene autoridad para decidir qué historias, cuerpos, comunidades y experiencias forman parte del arte estadounidense?
La pregunta también tiene raíces mucho más antiguas.
judy baca
Judy Baca lleva décadas haciendo arte público en Los Ángeles. Como fundadora del Social and Public Art Resource Center (SPARC), impulsó The Great Wall of Los Angeles, un mural monumental que narra la historia de comunidades étnicas de California que durante mucho tiempo quedaron fuera de los relatos tradicionales.
El proyecto comenzó en 1974 y contó con la participación de más de 400 jóvenes y sus familias, además de artistas, historiadores y miembros de la comunidad.
Baca entendió algo que sigue siendo vigente: un mural puede funcionar como archivo, protesta y libro de historia al mismo tiempo.
Y la literatura también ha sido una herramienta para disputar esa narrativa.
sandra cisneros
Sandra Cisneros, nacida en Chicago en 1954, convirtió la experiencia de crecer entre culturas en una parte central de la literatura estadounidense. The House on Mango Street, publicada en 1984, sigue la vida de Esperanza Cordero, una niña latina que crece en Chicago y lucha contra las expectativas que otros tienen sobre ella. El National Endowment for the Arts la describe como una obra que ya forma parte del canon de las novelas de formación.
Cisneros recibió la Medalla Nacional de las Artes en 2015 por su contribución a la narrativa estadounidense y por explorar, a través de su obra, cuestiones de raza, clase, género e identidad entre distintas culturas.
Su aporte es distinto al de una ingeniera o una científica, pero igual de profundo: cambiar la manera en que Estados Unidos se cuenta a sí mismo.
¿Cómo están redefiniendo los latinos el emprendimiento y la cultura?
La innovación tampoco ocurre únicamente en laboratorios.
daniella pierson
Daniella Pierson comenzó The Newsette cuando tenía 19 años y consiguió construir una empresa de medios sin recurrir inicialmente a inversionistas. Stanford señala que en 2022 Forbes la reconoció como la mujer BIPOC más joven y rica hecha a sí misma en el mundo, mientras que su compañía alcanzó una valoración de 200 millones de dólares.
Después cofundó Wondermind junto con Selena Gomez y Mandy Teefey, una empresa enfocada en salud y bienestar mental.
El caso de Pierson resulta revelador porque amplía la idea de emprendimiento latino en Estados Unidos. No se trata únicamente de abrir un negocio. También significa crear medios, construir comunidades y convertir experiencias personales en productos culturales.
gustavo dudamel
Y entonces aparece Gustavo Dudamel.
El director venezolano ha hecho algo que, en mi opinión, merece ser leído como una forma de innovación cultural: convirtió la música clásica en una herramienta de acceso y transformación social.
A través de YOLA, la Youth Orchestra Los Angeles, Dudamel y sus socios ofrecen instrumentos gratuitos, formación musical intensiva, apoyo académico y desarrollo de liderazgo a más de mil 700 jóvenes. El programa funciona actualmente en cinco sedes y alcanza estudiantes de más de 200 escuelas del condado de Los Ángeles.
No es un detalle menor.
Dudamel llegó desde Barquisimeto, Venezuela, hasta convertirse en una de las figuras más visibles de la música clásica mundial. Y en septiembre de 2026 asumirá como director musical y artístico de la Filarmónica de Nueva York, después de desempeñarse como designado durante la temporada 2025-26.
Su apuesta parece sencilla, pero tiene una enorme carga política y social: si la cultura es un derecho, el acceso no debería depender del código postal de un niño.
¿Qué revela realmente el Mes de la Herencia Hispana?
Quizá esa sea la parte que menos encaja con una celebración tradicional.
El Mes de la Herencia Hispana nació como una conmemoración de una semana en 1968 y dos décadas después se convirtió en un periodo de un mes, del 15 de septiembre al 15 de octubre. Las fechas también coinciden con las celebraciones de independencia de varios países latinoamericanos.
Pero en 2026 la conversación puede ser mucho más ambiciosa.

Los latinos representan una parte creciente de los estudiantes de ingeniería y de la fuerza laboral estadounidense. Su presencia en puestos técnicos de inteligencia artificial ha aumentado de forma considerable.
Y las historias de Laura Gómez, Luis von Ahn, Carolina Parada, Diana Trujillo, Ellen Ochoa, France Córdova, Kellie Ann Jurado, Daniella Pierson, Marcela Guerrero, Judy Baca, Gustavo Dudamel y Sandra Cisneros muestran algo que las estadísticas por sí solas no consiguen explicar.
La herencia hispana no está solamente detrás de Estados Unidos. También está participando en lo que viene después.
En una empresa tecnológica. En un laboratorio. En una nave que viaja hacia Marte. En una universidad. En una galería de Nueva York. En un mural de Los Ángeles. En las páginas de una novela. En una orquesta llena de niños.
Y quizá ahí está la verdadera transformación: ya no se trata únicamente de que los latinos tengan un lugar en la historia estadounidense. También están ayudando a decidir cuál será la próxima historia.
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