De la Biblia a la ciencia, ¿cómo cambió la forma de ver la lepra?

Este 25 de enero se conmemora (como cada tercer domingo del primer mes del año), el Día Mundial de la lepra, una enfermedad infecciosa crónica que hoy es curable y tratable gracias a los avances de la medicina, pero que durante los siglos narrados en la Biblia, estuvo rodeada de miedo, desinformación y exclusión social.
Aunque actualmente, tanto autoridades sanitarias como especialistas coinciden en que no es altamente contagiosa y que el tratamiento oportuno permite llevar una vida normal, en el pasado, este malestar era visto como una maldición incurable.
¿Cómo se veía la lepra en los siglos narrados en la Biblia y la edad media?
Durante gran parte de la historia, la lepra fue vista como un castigo divino o una señal de impureza, lo que llevó al aislamiento forzado de quienes la padecían. Esta percepción marcó profundamente la forma en que la sociedad trató a los enfermos, dejando un estigma que, en algunos casos, aún persiste:
“Cuando el hombre tenga en la piel de su cuerpo hinchazón, o erupción o mancha blanca, y haya en la piel de su cuerpo como llaga de lepra, será llevado con el sacerdote. Y el sacerdote mirará la llaga… y si la llaga es lepra el sacerdote le reconocerá y declarará impuro”.
Levítico 13: 2-3
En textos antiguos y religiosos, como la Biblia, se le asociaba con la impureza, suciedad y la exclusión social. Las personas diagnosticadas eran apartadas de sus comunidades y obligadas a vivir en aislamiento, no solo por miedo al contagio, sino por la carga simbólica que rodeaba a la enfermedad:
“Entonces Uzías se llenó de ira; y en su ira contra los sacerdotes, la lepra le brotó en la frente, delante de los sacerdotes en la casa de Jehová… Y he aquí, la lepra estaba en su frente; y le hicieron salir apresuradamente de aquel lugar; y él también se dio prisa en salir, porque Jehová lo había herido.
Así el rey Uzías quedó leproso hasta el día de su muerte y, siendo leproso, habitó en una casa apartada, porque había sido excluido de la casa de Jehová”.
2 Crónicas 26: 19-21
Más adelante, la Edad Media, esta percepción se profundizó. Surgieron las llamadas “leproserías”, espacios destinados a recluir a quienes presentaban síntomas visibles en la piel. En ese periodo, la lepra no se entendía como una enfermedad infecciosa, sino como una condición moral o espiritual, lo que justificó prácticas de segregación que hoy resultan inaceptables.
¿Cómo cambió el significado de la lepra?
El cambio en la forma de entender la lepra comenzó en el siglo XIX. En 1873, el médico noruego Gerhard Armauer Hansen identificó la bacteria responsable de la enfermedad, un hallazgo que transformó la percepción médica y social. A partir de entonces, la lepra dejó de verse como un castigo divino y pasó a entenderse como una enfermedad con causa biológica y tratamiento efectivo.
Actualmente, la lepra, también conocida como enfermedad de Hansen, según la Organización Mundial de la Salud (OMS) es una enfermedad infecciosa crónica causada por la bacteria Mycobacterium leprae. Afecta principalmente la piel, los nervios periféricos, los ojos y las vías respiratorias superiores.
- Cuando no se detecta y trata a tiempo, puede provocar daños neurológicos, pérdida de sensibilidad y discapacidad permanente.
De acuerdo con la OMS, la lepra no es altamente contagiosa. Su transmisión ocurre únicamente tras un contacto cercano y prolongado con una persona no tratada. Además, una vez que el paciente inicia la terapia multidroga, deja de ser contagioso, lo que corta la cadena de transmisión. En este tiempo, la lepra es curable, y el tratamiento es gratuito en la mayoría de los países.
¿Cuál es el panorama de lepra en México?
Al momento, la Secretaría de Salud mantiene activa una estrategia integral para eliminar la enfermedad y evitar el repunte de casos en el país. A través del Centro Nacional de Control y Prevención de Enfermedades (CENAPRECE), las autoridades sanitarias impulsan acciones de detección temprana, tratamiento oportuno y educación comunitaria.
Uno de los pilares de esta estrategia es el tratamiento mediante poliquimioterapia, una combinación de medicamentos altamente efectiva para curar la lepra, así como la realización de jornadas dermatológicas en las que personal de salud identifica casos probables y toma muestras directamente en las comunidades.
De acuerdo con Fátima Luna López, directora del Programa de Micobacteriosis del CENAPRECE, entidades como Sinaloa, Oaxaca y Guerrero presentan mayor frecuencia de casos, mientras que información de la UNAM señala que la mayoría de los registros recientes también se concentran en Sinaloa, Guanajuato, Guerrero y Nayarit.
Aunque desde 1994 la lepra dejó de considerarse un problema de salud pública en México, tras cumplirse la meta de la OMS de menos de un caso por cada 10 mil habitantes, especialistas advierten que el principal reto actual es la conciencia social.
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