EE. UU. vincula a cárteles mexicanos con el caso Maduro y el Cártel de los Soles

La acusación formal de Estados Unidos contra Nicolás Maduro no se limita a Venezuela.
El documento judicial presentado en la Corte del Distrito Sur de Nueva York detalla que, según EE. UU., el Cártel de los Soles operó durante años en coordinación directa con cárteles mexicanos, a los que identifica como socios clave en el traslado de cocaína hacia territorio estadounidense.
Cárteles mexicanos, pieza clave
De acuerdo con la fiscalía, los cárteles mexicanos no aparecen como actores periféricos, sino como piezas centrales en la red internacional de narcotráfico que Washington atribuye a Maduro y a altos mandos políticos y militares venezolanos.
La acusación sostiene que el gobierno venezolano, bajo el liderazgo de Maduro, habría facilitado el envío de toneladas de cocaína desde Sudamérica, utilizando rutas que atravesaban Centroamérica y México, donde organizaciones criminales mexicanas se encargaban de la recepción, resguardo y cruce de la droga hacia Estados Unidos.
Cárteles mexicanos señalados en la acusación
El documento judicial menciona de forma explícita al Cártel de Sinaloa y a Los Zetas, a quienes EE. UU. identifica como aliados operativos del Cártel de los Soles en distintas etapas de la cadena del narcotráfico.
Según la acusación, estas organizaciones colaboraron en:
- El control de rutas terrestres y marítimas para el tráfico de cocaína.
- La recepción de cargamentos enviados desde Venezuela.
- La protección armada de envíos y puntos de trasiego.
- La distribución y reexportación de droga hacia Estados Unidos.
Para la fiscalía estadounidense, la participación de estos cárteles fue determinante para que la cocaína producida en Colombia, protegida en Venezuela y transportada por el Caribe y Centroamérica, llegara a territorio estadounidense.
Relación con grupos armados y estructura internacional
La acusación establece que el Cártel de los Soles no operaba de forma aislada. Según EE. UU., la red criminal encabezada por Maduro se apoyó en organizaciones armadas calificadas como terroristas, como las FARC y el ELN, responsables del control de zonas de producción de cocaína en Colombia.
En ese esquema, los cárteles mexicanos aparecen como el eslabón final de la cadena, encargados de asegurar que la droga cruzara la frontera hacia Estados Unidos. El documento señala que esta cooperación permitió una operación sostenida durante décadas, con envíos de gran escala y protección institucional en varios países.
Narco-terrorismo y clasificación de los cárteles
Un punto clave del documento es que EE. UU. incluye a los cárteles mexicanos dentro del mismo marco de narco-terrorismo que atribuye al Cártel de los Soles. En la acusación, se les describe como organizaciones que combinan tráfico de drogas, violencia armada y control territorial, con capacidad para amenazar la seguridad estadounidense.
Esta visión coincide con la decisión del Departamento de Estado, que en febrero de 2025 designó como organizaciones terroristas trasnacionales a seis cárteles mexicanos: Sinaloa, Jalisco Nueva Generación, del Noreste, del Golfo, Cárteles Unidos y La Familia Michoacana.



