Código Talibán avala violencia “para corregir” a esposas, pero sin fracturas

| 18:37 | José Pablo Espíndola | Uno TV
Nuevo Código Penal del Talibán fija penas menores por violencia doméstica que por maltrato animal en Afganistán.
Foto: AFP

El régimen Talibán aprobó en Afganistán una ley bajo su nuevo Código Penal que, en la práctica, minimiza la gravedad de la violencia doméstica contra las mujeres, al establecer sanciones menores que las contempladas para el maltrato animal, según reveló The Jerusalem Post.

De acuerdo con lo publicado, el nuevo Código Penal —que consta de 119 artículos y fue difundido el 7 de enero de 2026— no solo endurece el marco ideológico del régimen en Afganistán, sino que introduce disposiciones que han sido calificadas por expertos y activistas como una institucionalización del “apartheid de género”.

Castigos más severos por abuso animal que por violencia doméstica

The Jerusalem Post detalló que el Artículo 32 del nuevo Código establece que si un esposo golpea a su esposa “con violencia excesiva” provocando fracturas, lesiones o moretones, y la mujer logra probarlo ante un juez, el castigo máximo para el agresor será de 15 días de prisión.

En contraste, el Artículo 70 contempla hasta cinco meses de cárcel para quienes hagan pelear a animales. Esta disparidad, subrayó The Jerusalem Post, envía un mensaje claro sobre la jerarquía de protección que el régimen talibán otorga en la ley: mayor severidad ante el maltrato animal que ante agresiones graves contra mujeres.

El Instituto Georgetown para las Mujeres, la Paz y la Seguridad señaló —según citó el diario israelí— que el mensaje detrás del código penal es inequívoco: bajo la estructura talibán, las mujeres reciben menos protección legal que un animal.

Un clima que fomenta la violencia

Mursal Sayas, activista afgana por los derechos de las mujeres y directora ejecutiva de Women Beyond Borders, declaró a The Jerusalem Post que el régimen ha creado un entorno que fomenta la vulnerabilidad femenina y la impunidad masculina.

Según explicó, los talibanes castigan a los hombres de la familia si una mujer sale sin acompañante masculino o sin cubrirse completamente, obligan a los hombres a asumir en exclusiva los gastos del hogar y reducen a las mujeres a lo que describió como “esclavas en sus propias casas”, convertidas en “jaulas”.

En ese contexto, la precariedad económica agrava la situación. Aproximadamente el 85% de los afganos vive con menos de un dólar al día, el 69% enfrenta inseguridad alimentaria y apenas el 6% de las mujeres trabaja en todos los sectores, de acuerdo con cifras compartidas por el Programa de Desarrollo de la ONU y retomadas por The Jerusalem Post.

Sayas explicó al diario que muchas mujeres ni siquiera pueden comprar productos básicos como toallas sanitarias, lo que incrementa la dependencia económica y fortalece las condiciones para el abuso doméstico.

Restricciones adicionales y control reproductivo

Además del nuevo Código Penal, reportes citados por The Jerusalem Post indican que los talibanes han restringido silenciosamente el acceso a anticonceptivos desde 2023. Trabajadores de la salud revelaron a medios internacionales que los suministros son casi inexistentes y que médicos han sido amenazados por continuar administrándolos.

Para Sayas, esta medida no solo agrava la pobreza estructural, sino que reduce aún más el rol de la mujer al ámbito reproductivo, sometiéndola a nuevas formas de dependencia y exclusión social.

Impacto en el sistema de salud y emergencias

Las consecuencias de las restricciones también se han reflejado en el sistema sanitario. Afganistán cuenta con apenas 10.3 trabajadores de salud por cada 10 mil habitantes, muy por debajo del estándar recomendado por la Organización Mundial de la Salud.

La prohibición de acceso a educación superior para alrededor de 2.2 millones de niñas anticipa una futura escasez crítica de médicas, enfermeras y parteras, advirtió Sayas en declaraciones recogidas por The Jerusalem Post.

Durante el devastador terremoto del año pasado, estas restricciones generaron escasez de personal de rescate. De acuerdo con testimonios citados por el diario, normas culturales y prohibiciones impidieron que hombres tocaran a mujeres heridas, lo que retrasó labores de auxilio.

El Relator Especial de la ONU para Afganistán, Richard Bennett, declaró que las implicaciones del nuevo Código de Procedimiento Penal son “extremadamente preocupantes” desde una perspectiva de derechos humanos y de la sharía, aunque aún continúa su análisis.

Además, según declaraciones recogidas por The Jerusalem Post, el código incluye disposiciones que reintroducen el reconocimiento legal de la esclavitud y establecen que los ciudadanos deben seguir el islam sunita, abriendo la puerta a violencia contra minorías religiosas.

Sayas advirtió que las leyes vagas y contradictorias dejan a la población expuesta a castigos corporales arbitrarios. Actividades culturales como bailar o asistir a eventos literarios podrían derivar en arrestos.

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