El cubrebocas no frena sarampión, pero la vacunación es clave: Alejandro Macías

| 02:32 | Redacción | UnoTV

El doctor Alejandro Macías, infectólogo y profesor de la Universidad de Guanajuato, reconoció que el uso de cubrebocas no evita al 100% el contagio de sarampión y descartó que el cierre de escuelas sea una medida eficaz para controlar un brote en México. En entrevista, aseguró que la salida más viable ante el repunte es una vacunación masiva para recuperar la inmunidad de grupo.

Macías señaló que la baja en la cobertura de la vacunación contra sarampión explica la situación actual. Aunque hasta 2018 más del 95% de los niños tenía dos dosis, la caída comenzó en 2019 y se agravó durante la pandemia de COVID-19, cuando disminuyó la asistencia a los centros de salud.

“Si, la situación que tenemos ahora es por no haber vacunado lo suficiente”, afirmó el especialista. Sin politizar el tema, explicó que lo urgente es recuperar la inmunidad de rebaño, especialmente en menores de 12 años.

Vacunación masiva, clave contra el sarampión en México

Detalló que México aplica normalmente cerca de 4 millones de dosis al año, pero ahora se requerirían entre 30 y 40 millones de vacunas, no sólo para niños, sino también para adultos.

“En sarampión tres cosas funcionan para la prevención y el control: la primera es la vacunación, la segunda es la vacunación y la tercera es la vacunación. No hay de otra”, subrayó.

El experto advirtió que México podría perder la certificación de país libre de sarampión. “Eso casi seguramente se va a perder”, dijo, aunque consideró que lo más importante es contener el brote y proteger a la población.

También explicó que cerrar escuelas, aeropuertos o instalar filtros sanitarios no detiene el virus. “Eso no funciona”, sostuvo. Sobre el próximo Mundial de Futbol, consideró que no tendrá gran impacto en la transmisión, pero recomendó que viajeros nacionales e internacionales verifiquen que cuentan con su esquema completo.

Macías destacó que personas mayores de 50 años probablemente ya tienen inmunidad por haber padecido la enfermedad o recibido la vacuna en el pasado. Sin embargo, reconoció que la logística será compleja, ya que distribuir millones de dosis en todo el país implica un reto mayor.

“Una vez que se pierde la inmunidad de grupo es un castillo de naipes. Hacerla es muy difícil y tumbarla es muy fácil”, concluyó.

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