La informalidad laboral en México refleja problemas estructurales de fondo, especialista del IMCO

| 17:55 | José Pablo Espíndola | Uno TV
Informalidad laboral frena el crecimiento económico de México
Foto: Cuartoscuro

En México, 33.1 millones de personas trabajaban en condiciones de informalidad laboral al cierre de junio de 2026, según datos del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi). La cifra representa el 55% de la población ocupada y mantiene una tendencia que el país no ha logrado revertir desde hace más de dos décadas.

Para Óscar Ocampo, director de Desarrollo Económico del Instituto Mexicano para la Competitividad (IMCO), este fenómeno es el reflejo de problemas estructurales relacionados con el crecimiento de las empresas, los incentivos para la formalización y la relación entre los ciudadanos y el Estado.

Ocampo considera que una de las principales explicaciones detrás de la persistencia de la informalidad es la estructura empresarial del país. “México es un país con muchas empresas muy pequeñas. México es un país de microempresarios o de pequeñas empresas por lo general tienden a estar en la informalidad y de muy pocas empresas medianas y grandes. O sea, hay un valle de la muerte que muy pocas empresas logran cruzar.

“Y se diría que, mientras no logremos que las empresas logren cruzar ese valle, difícilmente vamos a ver un cambio relevante en las cifras de informalidad que trimestre trimestre pública el Inegi”, explica Ocampo, en entrevista con Uno TV.

De acuerdo con los datos del Inegi, la tasa de informalidad laboral pasó de 54.8% en junio de 2025 a 55.0% en junio de 2026. Los registros históricos muestran que el indicador se ha mantenido por encima del 50% durante, al menos, los últimos 20 años.

Falta de incentivos para crecer y formalizarse

Al explicar las razones detrás de este comportamiento, Ocampo señala que existen distintas explicaciones que convergen en un mismo punto: la ausencia de incentivos para que las empresas crezcan y se incorporen a la formalidad.

De acuerdo con el especialista, existen distintas hipótesis alrededor del tema y, para él, es una mezcla de todas. La primera, dice, tiene que ver con el argumento del economista mexicano Santiago Levy, que asegura que se tienen pocos incentivos para crecer y formalizarse, además de los altos costos laborales y la fragmentación de la seguridad social.

“Así es que tienes un cierto incentivo a quedarte en la informalidad y aprovechar los servicios públicos, además de la falta del estado de derecho y de certidumbre en el cumplimiento de contratos, todo eso argumenta Levy te desincentiva a la formalidad en México”, comparte Ocampo.

La otra hipótesis que rescata es la de Luis de la calle, doctor en Economía, que complementa muy bien la de Levy al decir que “la comunidad de extorsión” es lo que hace que las empresas no tengan incentivo en crecer, formalizarse y expandirse, porque al final del día en la informalidad tienen una ventanilla única.

“Tú le pagas a tu líder de la calle; o sea, tienes un extorsionador. En la formalidad, el argumento es un poco que te van a pedir mordida por acá, te va a llegar un sindicato a emplazarte a huelga, te van a, probablemente, cobrar piso. También te va a llegar un inspector de salubridad, otro de protección civil y todo eso elevará el costo de la formalidad”, asegura Ocampo.

Menos recursos públicos y menor crecimiento económico

Óscar Ocampo también sostiene que la dimensión del fenómeno genera consecuencias para las finanzas públicas y para el desempeño económico del país.

“Hay un costo en finanzas públicas, obviamente, porque tienes una base recaudatoria menor y eso reduce el margen de maniobras del Estado para hacer proyectos, programas e infraestructura. Esa es una, pero por otro lado, tienes una pérdida económica, claro, porque en la formalidad los salarios son mejores, la calidad, el empleo es mejor y, por lo mismo, el poder económico de las personas es mayor.

Así es que, argumenta, la vía económica, claro que hay una pérdida importante que a nivel individual o familiar es importante, pero a un nivel de economía mexicana como país se vuelve catastrófico

Los datos del Inegi muestran, además, que el aumento de la informalidad laboral ocurrió junto con un deterioro de otros indicadores. La Tasa de Condiciones Críticas de Ocupación subió de 36.7% a 38.5% entre junio de 2025 y junio de 2026.

Servicios públicos y formalidad

Para Ocampo, la percepción sobre la calidad de los servicios públicos también influye en la decisión de incorporarse o permanecer dentro de la economía formal.

“Al final del día, si tuviera servicios públicos de excelencia, sería un incentivo muy poderoso para buscar la formalidad, para tener este acceso a sistemas de salud con menos tiempos de espera o quizá con una atención más expedita. Eso, por supuesto, es un factor que desincentiva”, indica el director de Desarrollo Económico del IMCO.

Además, el especialista coincidió en que la relación entre el crecimiento de la informalidad en México, la burocracia y los malos servicios públicos puede convertirse en un círculo vicioso difícil de romper.

“Creo que la metáfora del círculo vicioso es muy acertada en este caso, porque, al final del día, si tú no amplías la base gravable, no tendrás recursos para mejores servicios públicos, para una seguridad social, para un estado de bienestar. Y si no tienes eso, no tienes el incentivo para formalizarte, pagar impuestos y todo”, sentencia.

Las rutas para reducir la informalidad

Sobre las acciones que podrían contribuir a disminuir la proporción de trabajadores informales, Ocampo planteó la necesidad de modificar el diseño de los sistemas de seguridad social.

“Una muy importante es, y se dice fácil, pero es lograr sobrepasar la fragmentación de sistemas de seguridad social. O sea, creo que eso desde un punto de vista de administración pública, sería un paso importante y separar, digamos, la condición de empleo al acceso de seguridad social, que es un poco la propuesta que lleva muchos años haciendo Santiago Levy”, sentencia.

Con ello, asegura, se reduciría el costo de la formalidad, de la seguridad social y la carga al patrón, que en sí mismo estaría bajando el costo y simplificando el acceso a servicio.

“Es una propuesta muy ambiciosa, que a la fecha no se ha logrado aterrizar y es un poco plausible que se logre en el corto o mediano plazo, pero por ahí tendría que ser la meta. Solo así vas a poder realmente sobreponerte a este estancamiento de 54- 55% de informalidad laboral”, opina.

En una perspectiva de mayor alcance, Ocampo explica que México requiere generar condiciones para que más empresas logren crecer; es decir, es importante reducir el costo de hacer negocios en México a un nivel macro, “pero no por eso menos relevante”.

Ocampo destaca que los estados con menores niveles de informalidad son los del norte, como Coahuila o Chihuahua, donde la constante es la presencia de empresas grandes que generan una huella industrial importante, lo que reduce las tasas de informalidad.

“Por ahí tendría que ir la apuesta y, para ello, ¿qué necesitas? Infraestructura energética, necesitas logística, no necesitas apostar al estado de derecho, pero por ahí tendrías que estar pensando, digamos, como solución de largo plazo, solución sistémica para reducir informalidad de verdad”, enfatiza.  

La informalidad como síntoma: factores que la preservan

Para el director de Desarrollo Económico del IMCO, el comportamiento de la informalidad laboral no es un problema aislado, sino el resultado de factores más amplios.

“La informalidad es la consecuencia, es un síntoma de un problema más estructural que tiene que ver con la relación más del ciudadano con el Estado, de la percepción de que el gobierno no funciona o de la percepción que el gobierno no regresa lo que le pago”, argumenta Ocampo.

Para él, es una percepción muy legítima que pone en la mira el reto de ofrecer servicios públicos de calidad. Finalmente, respecto al futuro del país, sostiene que la evolución del indicador dependerá de la capacidad del México para atraer nuevas inversiones y desarrollar sectores productivos.

“Si México aprovecha el momento coyuntural que vive, podrá atraer nuevas industrias, nuevas empresas y crear nuevos o desarrollar nuevos sectores, podría ocurrir. Digo, no va a pasar de aquí a cinco años, pero de aquí a 20 a 30, sí, pero por ahí tendría que ir. Es una solución de largo plazo. En este tema no hay balas de plata, no hay mucho por dónde tomar un atajo, concluye.

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