¿Son realmente saludables las manzanas? Estudio alerta sobre residuos de pesticidas y PFAS

La manzana suele ser el símbolo perfecto de una alimentación saludable; sin embargo, un reciente estudio coordinado por Pesticide Action Network Europe (PAN Europe) ha encendido las alarmas, pues la gran mayoría de las manzanas convencionales analizadas en Europa contienen un cóctel de pesticidas, incluidos PFAS y sustancias neurotóxicas, cuya combinación no está siendo evaluada adecuadamente por la normativa actual.
El informe analizó 59 muestras de manzanas convencionales recolectadas en 13 países europeos. Se concluyó que el 93% de las muestras presentaba al menos un residuo de pesticida detectable y el 85% contenía múltiples sustancias químicas al mismo tiempo, en promedio, cada fruta contenía tres residuos diferentes, aunque en algunos casos se detectaron hasta siete.
El problema no es solo la presencia de un pesticida aislado, sino el llamado “efecto cóctel”: la combinación de varias sustancias que, aun estando dentro de los límites legales de forma individual, podrían generar efectos acumulativos o sinérgicos en el organismo.
Según PAN Europe, la legislación europea no contempla de forma adecuada esta exposición combinada, pese a que desde hace más de dos décadas existe el mandato de desarrollar mecanismos para evaluarla.
PFAS y neurotoxinas: los compuestos más preocupantes
Uno de los hallazgos más alarmantes es que el 64% de las muestras contenía pesticidas del grupo PFAS, conocidos como “químicos eternos” por su extrema persistencia en el medio ambiente y en el cuerpo humano. Estas sustancias se han vinculado con diversos problemas de salud y son objeto de creciente preocupación científica.
Además, el 36% de las manzanas analizadas contenía pesticidas clasificados como neurotóxicos, es decir, compuestos que pueden afectar el sistema nervioso.
Este punto resulta especialmente delicado cuando se trata de niños, mujeres embarazadas y población vulnerable, ya que la exposición temprana a determinadas sustancias puede tener consecuencias a largo plazo en el desarrollo neurológico.
El informe también advierte que, si estas manzanas se destinaran a la elaboración de alimentos infantiles procesados, menos del 7% cumpliría con los límites más estrictos aplicables a ese tipo de productos.
¿Cómo llegan tantos químicos a una sola fruta?
De acuerdo con el análisis, los cultivos de manzana pueden ser tratados con pesticidas en múltiples ocasiones a lo largo del año para combatir hongos, insectos y otras plagas. Muchos de estos productos están autorizados en la Unión Europea, aunque algunos han sido señalados como candidatos a sustitución por su perfil tóxico.
Para las organizaciones firmantes del estudio, el problema no es únicamente la legalidad de cada sustancia por separado, sino la falta de una evaluación integral del riesgo real al que están expuestos los consumidores cuando ingieren alimentos con múltiples residuos simultáneamente.
Los autores del informe no llaman a eliminar el consumo de esta fruta, pero sí piden una revisión urgente de las políticas de control de pesticidas en Europa. También subrayan la necesidad de aplicar con mayor rigor el principio de precaución, especialmente frente a sustancias persistentes como los PFAS.
Para los consumidores, las recomendaciones habituales incluyen lavar bien la fruta, pelarla si se desea reducir la exposición superficial y, cuando sea posible, optar por producción ecológica certificada, que no utiliza pesticidas sintéticos.
La manzana sigue siendo una fruta con alto contenido en fibra, vitaminas y antioxidantes. Sin embargo, este estudio abre un debate incómodo pero necesario: incluso los alimentos que consideramos más saludables pueden ocultar una cara menos visible cuando el modelo agrícola prioriza el rendimiento sobre la reducción de químicos.
El reto ahora no es dejar de comer manzanas, sino exigir sistemas de producción y regulación que garanticen que lo saludable lo sea en toda la extensión de la palabra.
¿Cómo afecta a México?
Aunque el estudio fue realizado en Europa, la situación no es ajena a México, de acuerdo con un análisis de la Fundación Heinrich Böll México y el Caribe, los límites máximos de residuos de plaguicidas permitidos en el país pueden ser más altos que los establecidos en la Unión Europea para ciertas sustancias.
Además en México aún se autorizan algunos plaguicidas considerados altamente peligrosos en otras regiones, lo que mantiene abierto el debate sobre la seguridad alimentaria y la exposición acumulativa a estos compuestos.
En respuesta a esta preocupación, el Gobierno federal ha tomado medidas recientes, en 2025 se prohibieron 35 plaguicidas clasificados como de alto riesgo para la salud humana y el medio ambiente, como parte de una estrategia para reducir gradualmente el uso de agroquímicos peligrosos. También se han impulsado programas en coordinación con el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo para avanzar hacia modelos agrícolas más sostenibles entre 2026 y 2031.
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