Qué beneficios reciben los hijos nacidos en Estados Unidos aunque sus padres sean inmigrantes 

| 19:45 | Luz Santacruz - Luz Santacruz | Uno Tv
Migrantes en un campamento mexicano
Dos mujeres abrazan a un niño migrante en un campamento mexicano.

Pocas cuestiones generan tanta confusión entre las familias inmigrantes como esta: ¿qué beneficios tiene un niño que nace en Estados Unidos si sus padres no tienen residencia o incluso se encuentran indocumentados?

Desde el momento en que un niño nace en territorio estadounidense, el menor adquiere automáticamente la ciudadanía de Estados Unidos gracias a la protección de la 14ª Enmienda de la Constitución. Eso significa que tendrá los mismos derechos que cualquier otro ciudadano estadounidense, sin importar el estatus migratorio de su madre o su padre.

En la práctica, esto abre una serie de oportunidades que acompañarán al menor durante toda su vida.

La primera es quizá la más evidente: el niño puede obtener un pasaporte estadounidense, vivir y trabajar legalmente en el país cuando sea adulto y votar en las elecciones al cumplir 18 años. Además, como explican especialistas en inmigración de Flora Legal Group, su ciudadanía no puede ser revocada por problemas migratorios que enfrenten sus padres y tampoco puede ser deportado.

Acceso a programas de salud y ayuda alimentaria

Uno de los beneficios más importantes que tienen los hijos de los migrantes, nacidos en Estados Unidos, aparece mucho antes de que el menor alcance la mayoría de edad.

Diversas organizaciones que trabajan con familias inmigrantes recuerdan que los programas federales evalúan la elegibilidad de quien recibe el beneficio y no la situación migratoria de sus padres. Por esa razón, un niño ciudadano estadounidense puede acceder a Medicaid o al Programa de Seguro Médico Infantil (CHIP) si cumple con los requisitos de ingresos familiares.

La guía de recursos para familias inmigrantes elaborada por organizaciones de defensa comunitaria también señala que estos beneficios no afectan el estatus migratorio de los padres.

Lo mismo ocurre con SNAP, conocido como el programa de cupones de alimentos. Aunque muchos adultos indocumentados no califican para recibir la ayuda directamente, las familias pueden solicitar beneficios en nombre de sus hijos ciudadanos estadounidenses cuando cumplen con los requisitos económicos establecidos por cada estado.

Los menores también pueden acceder a programas nutricionales como WIC, destinado a mujeres embarazadas y niños pequeños, así como a desayunos y almuerzos escolares gratuitos o a precio reducido.

Educación gratuita y oportunidades universitarias

Otro derecho que se da por sentado, pero que tiene un enorme impacto en la vida de millones de familias, es el acceso garantizado a la educación pública.

Los niños nacidos en Estados Unidos pueden asistir gratuitamente a escuelas públicas desde preescolar hasta el último año de secundaria, independientemente de la situación migratoria de sus padres.

Más adelante, la ciudadanía les permite completar la FAFSA y solicitar ayudas federales para estudios universitarios, incluidas becas, subvenciones y programas de trabajo-estudio. Organizaciones de apoyo a inmigrantes destacan que esta ventaja puede representar miles de dólares en ayuda financiera que no está disponible para muchos estudiantes sin ciudadanía.

¿Qué beneficio llega cuando cumplen 21 años?

Aquí es donde suelen aparecer los mayores malentendidos.

Tener un hijo ciudadano estadounidense no otorga automáticamente residencia legal ni protege contra la deportación. De hecho, expertos de Flora Legal Group subrayan que el nacimiento de un hijo en Estados Unidos no regulariza el estatus migratorio de los padres.

Sin embargo, cuando ese hijo cumple 21 años, sí puede presentar una petición familiar para solicitar una residencia permanente para su madre o su padre mediante el Formulario I-130.

Eso no significa que la residencia esté garantizada. El proceso depende de factores como la forma en que el padre ingresó al país, posibles periodos de permanencia irregular y otros requisitos migratorios.

Aun así, la ciudadanía de un hijo nacido en Estados Unidos puede abrir opciones legales que de otro modo no existirían.

Quizá esa sea la diferencia más importante. Para muchas familias inmigrantes, el beneficio más valioso no es un cheque ni un programa gubernamental. Es la certeza de que sus hijos tendrán derechos plenos, acceso a oportunidades educativas, protección constitucional y un futuro que no estará limitado por las mismas barreras migratorias que enfrentaron sus padres.

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