Dentro del Metro de la CDMX está la zona arqueológica más pequeña de México

Millones de personas la cruzan todos los días sin saberlo, pero dentro del Metro de la Ciudad de México (CDMX) se resguarda la zona arqueológica, un adoratorio dedicado a Ehécatl, advocación de Quetzalcóatl como dios del viento.
Este vestigio prehispánico se localiza en la estación del Metro Pino Suárez, por las entradas de Línea 1 hacia el pasillo de correspondencia de Línea 2, y puede visitarse durante el horario habitual de la estación, sin costo adicional.
¿Quién era Ehécatl, el dios del viento?
Ehécatl es una de las manifestaciones de Quetzalcóatl y está asociado directamente con el viento y la lluvia. Se le representa como una figura masculina con máscara roja de ave, pico sobresaliente, colmillos y barba escasa.
De acuerdo con la cosmovisión mexica, una de sus principales misiones era preparar el mundo para la llegada de la lluvia. Su soplo barría los cielos, los campos y los caminos, permitiendo la fertilidad de la tierra.
Sin embargo, cuando se manifestaba con fuerza, también podía provocar vientos destructivos, capaces de derribar árboles, causar tolvaneras y generar temor entre la población.
La presencia de Ehécatl en el panteón mexica se explica desde el mito de los dioses creadores, Ometecuhtli y Omecíhuatl, de quienes nacieron Quetzalcóatl, Huitzilopochtli y las distintas advocaciones de Tezcatlipoca, junto con otras deidades fundamentales como Tláloc y Mictlantecuhtli.
Los vientos del universo: los ehecatontin
La tradición mexica también reconocía a los ehecatontin, vientos auxiliares que soplaban desde los cuatro rumbos del universo:
- Del oriente, los vientos del Tlalocan, suaves y benéficos para la agricultura
- Del norte, los vientos del Mictlán, impetuosos y peligrosos
- Del poniente, vientos fríos asociados al mundo de las mujeres divinizadas
- Del sur, vientos violentos capaces de destruir casas y embarcaciones
Templos dedicados a Ehécatl
Cronistas del siglo XVI describieron los templos de Ehécatl como edificios circulares, con accesos en forma de fauces de serpiente, símbolo de Quetzalcóatl como la Serpiente Emplumada.
En el territorio mexica se han localizado cinco templos y un altar dedicados a esta deidad, entre ellos el adoratorio del Metro Pino Suárez, único en su tipo por encontrarse dentro del sistema de transporte público.
Estos templos solían estar orientados hacia el oriente, en relación con el mito del nacimiento del Quinto Sol en Teotihuacán, donde Ehécatl fue una de las deidades que señaló el punto por donde surgiría el astro.
El adoratorio de Ehécatl en Pino Suárez
El adoratorio del Metro Pino Suárez formó parte de un extenso centro ceremonial mexica que conectaba la calzada de Iztapalapa con Tenochtitlan. Fue explorado entre 1967 y 1970 por arqueólogos del INAH.
La estructura mide 10.70 metros por 7.60 metros, con una altura de 3.70 metros, y data de entre 1400 y 1521 d.C.
Cuenta con cuatro etapas constructivas y una base circular, donde originalmente se colocaba la imagen del dios.
Entre sus ofrendas destaca una escultura conocida como “La monita”, un mono policromado que porta la máscara bucal de Ehécatl y está acompañado por dos serpientes, símbolos del dios del viento.
Hoy, este pequeño pero valioso vestigio permanece a la vista de los usuarios del Metro, recordando que la historia prehispánica de México sigue viva, incluso bajo tierra.
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