De Luisiana a Alaska: cómo EE. UU. amplió su territorio con compras

Desde que Donald Trump regresó a la Casa Blanca en 2025, ha reiterado en distintas ocasiones su interés en que Groenlandia forme parte de Estados Unidos, explorando vías diplomáticas, estratégicas e incluso propuestas de compra. El planteamiento reactivó un debate histórico sobre una práctica que ya ha definido la expansión territorial estadounidense.
De concretarse un acuerdo, la adquisición de Groenlandia sería el primer intento de compra territorial de Estados Unidos en el siglo XXI, una estrategia que, en el pasado, permitió al país ampliar su influencia, asegurar recursos clave y fortalecer su posición geopolítica en distintas regiones del mundo.
Compras territoriales como estrategia de expansión
Estados Unidos no solo consolidó su poder mediante conflictos armados, sino que también recurrió a la compra de territorios como una vía formal para ampliar su presencia continental y marítima. Estas operaciones se realizaron mediante tratados internacionales y pagos directos a potencias extranjeras.
De Luisiana a Alaska, estas adquisiciones contribuyeron a que Estados Unidos se convirtiera en uno de los países con mayor extensión territorial del mundo y reforzaron su peso político, económico y estratégico.
La Compra de Luisiana: el acuerdo que duplicó el país
En 1803, apenas dos décadas después de su independencia, Estados Unidos adquirió el territorio de Luisiana, una vasta región al oeste del río Mississippi que había pasado del dominio francés al español y de regreso a Francia bajo Napoleón Bonaparte.
El territorio fue vendido por 15 millones de dólares, lo que equivalía a unos 3 centavos de dólar por acre, en una operación negociada por James Monroe, enviado del presidente Thomas Jefferson. La compra duplicó el tamaño del país y aseguró el control del Mississippi, una arteria clave para el comercio y la agricultura.

Florida: control del sureste y el Golfo de México
En 1819, Estados Unidos incorporó Florida Oriental mediante el Tratado Adams-Onís con España. A diferencia de otras compras, no hubo un pago directo en efectivo: Washington asumió reclamaciones de ciudadanos estadounidenses por hasta 5 millones de dólares contra la Corona española.
La adquisición permitió a Estados Unidos asegurar un puerto estratégico en el Golfo de México y consolidar su control sobre el sureste del país, en una región marcada por tensiones, rebeliones e incursiones militares previas.
La Compra de La Mesilla: una franja clave para el ferrocarril
En 1853, Estados Unidos compró a México el territorio conocido como La Mesilla (Gadsden Purchase), una franja al sur de los actuales Arizona y Nuevo México, por 10 millones de dólares, durante los gobiernos de Franklin Pierce y Antonio López de Santa Anna.
El objetivo central fue facilitar la construcción de un ferrocarril transcontinental por la ruta sur, además de resolver disputas fronterizas pendientes tras el Tratado de Guadalupe Hidalgo, que puso fin a la guerra entre México y Estados Unidos.
Alaska: recursos y control estratégico del Ártico
En 1867, Rusia vendió Alaska a Estados Unidos por 7.2 millones de dólares, en una operación impulsada por el debilitamiento del imperio ruso tras conflictos en Europa y el temor a perder el territorio ante una posible expansión británica.
La compra, conocida en su momento como “la locura de Seward”, resultó estratégica: Alaska demostró contar con oro, madera, gas y petróleo, además de otorgar a Estados Unidos una posición clave en el Ártico y el Pacífico Norte.
Islas Vírgenes: presencia militar en el Caribe
En plena Primera Guerra Mundial, Estados Unidos compró a Dinamarca las Islas Vírgenes Danesas por 25 millones de dólares. La transferencia se concretó el 31 de marzo de 1917, cuando el archipiélago pasó a llamarse Islas Vírgenes de los Estados Unidos.
La adquisición fortaleció la presencia naval estadounidense en el Caribe y limitó la influencia de otras potencias europeas en la región, consolidando su papel como potencia continental.
California y Texas: territorios cedidos tras la guerra con México
No todos los territorios estadounidenses fueron adquiridos mediante compras directas. California y amplias regiones del suroeste pasaron a control de Estados Unidos tras la guerra México–Estados Unidos, mediante el Tratado de Guadalupe Hidalgo de 1848.
Como parte del acuerdo, Washington pagó a México 15 millones de dólares y asumió reclamaciones de ciudadanos estadounidenses, aunque la incorporación territorial se dio como resultado de un conflicto armado y no de una compra voluntaria.
Groenlandia y el precedente histórico
Las compras territoriales de Estados Unidos comparten un patrón: acceso a recursos estratégicos, control de rutas clave y ventajas geopolíticas. Bajo esa lógica se inscriben los intentos de Donald Trump por adquirir Groenlandia, una región clave por su ubicación y recursos naturales.
Aunque el contexto político y social actual presenta mayores resistencias, el antecedente histórico muestra que la expansión territorial mediante compras ha sido una herramienta recurrente en la construcción del poder estadounidense.
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