NeuroTips: ¿hasta qué edad debe dormir un niño con sus padres?
Sofía Díaz Pizarro, coach y autora de “Repetir o Reescribir“, explica que un niño que duerme con sus padres no siempre está “malcriado”. La especialista señala que la necesidad de descansar cerca de un cuidador tiene una base biológica.
“Un niño que duerme sintiéndose seguro duerme mejor”, destaca la especialista en educación en NeuroTips.
Sin embargo, la Academia Americana de Pediatría recomienda que los bebés menores de un año duerman en su propio espacio, sin compartir cama, para reducir riesgos de muerte relacionada con el sueño.
¿Hasta qué edad es recomendable que un niño duerma con sus padres?
Díaz Pizarro señala que algunos estudios sobre sueño infantil toman como referencia los primeros años de vida, incluso hasta los 5 años, pero aclara que no existe una edad única para todas las familias.
La clave, dice, no está en cortar el hábito de golpe, la transición debe ser gradual, tranquila y acompañada.
“Cada niño tiene un ritmo distinto y cada familia también vive circunstancias diferentes”, destaca.
¿Por qué los niños buscan quedarse con sus padres?
Los niños pequeños buscan cercanía porque su sistema nervioso todavía está madurando.
Díaz Pizarro explica que dormir cerca de un adulto puede ayudar al niño a sentirse seguro. Esa sensación de seguridad permite que el cuerpo baje la alerta y descanse mejor.
“La independencia no nace de la separación, nace de la seguridad. Un niño que duerme sintiéndose seguro duerme mejor, su cerebro se desarrolla mejor y eso lleva a la independencia, cuando esté listo, no antes”, dijo Díaz Pizarro.
Estar en el mismo espacio debe confundirse con falta de límites
La independencia infantil no aparece sólo porque un niño duerme solo. Según Díaz Pizarro, la independencia se construye cuando el niño tiene seguridad emocional.
Un niño que se siente acompañado puede desarrollar más confianza para explorar, dormir solo y separarse poco a poco. La meta no es obligarlo a soltar antes de tiempo.
La transición puede iniciar con pasos pequeños:
- Rutina fija antes de dormir.
- Acompañamiento breve en su habitación.
- Objeto de seguridad, como un muñeco o manta segura según la edad.
- Paciencia ante despertares nocturnos.
“Sonríe, goza esta etapa y duerme tranquilo. Porque ser feliz es tu derecho”, concluye Sofía Díaz Pizarro.



