Preview del Paladín, la nueva clase de Diablo IV, un preámbulo a Lord of Hatred

Como antesala a Lord of Hatred, la próxima expansión de Diablo IV, tuvimos la oportunidad de conocer al Paladín, la nueva clase. Esta adición al juego ocurrirá en los continentes occidentales de Santuario; por lo que tiene mucho sentido que la primera clase con la que podemos jugar sea el paladín pues Westmarch, el reino de los Guardianes de la Luz, se encuentra en esta región.
¿Qué es la clase Paladín de Diablo?
Los paladines son guerreros que portan armaduras y armamento medieval; utilizan la fe como escudo de manera figurativa y literal, ya que, en el universo de Diablo, la fe es un recurso que se utiliza para lanzar hechizos y usar habilidades sobrehumanas, es, pues, el maná de estos héroes. Se trata de una clase muy versátil en la que dependiendo del juramento que elijas, puedes hacer de tu paladín un tanque, un healer o un dps. Las 4 especializaciones disponibles son: el Juggernaut quienconvierte la defensiva en ofensiva, el Arbiter que por tiempo limitado transforma a tu paladín en casi un ángel con súper habilidades, el Zealot que lo especializa en armas y combate cuerpo a cuerpo y finalmente completamente opuesto la del Judicator quien lanza conjuros y ataca a la distancia.
Habilidades y destrezas del Paladín de Diablo IV
No importa qué tipo de paladín armes, hay habilidades muy buenas que van en casi todos los builds como Defiance Aura (regresa de Diablo II) que le da a tu personaje y aliados un 30% más de armadura, un 30% de resistencia a todos los tipos de daño y, al mejorarla, un 10% más de vida. Otra destreza muy común es Blessed Hammer que dispara un martillo que orbita alrededor de tu personaje haciendo daño a todos los enemigos cercanos. Esta habilidad nos pareció un poco monótona después de un rato porque en Diablo siempre han existido habilidades automáticas, pero por lo menos tenías que elaborar una estrategia para decidir en qué parte del campo de batalla y momento justo tenías que dispararlas; pero con Blessed Hammer si estás en modo arbiter (cuando te transformas en ángel), solo necesitas avanzar por el mapa y todo morirá automáticamente a tu paso. Por otro lado, la habilidad Rally es muy interesante porque en toda la saga de Diablo hay pocos efectos que se pueden pagar con vida en vez de maná. Lo divertido es combinarlacon stats de regeneraciónde vida y tener un ciclo infinito que permite activar Rally de manera “gratuita” y moverse a supervelocidad todo el tiempo, al grado de poder prescindir de tu montura.
En cuanto a innovaciones en el árbol de destrezas, ahora se puede elegir de entre tres mejoras por habilidad, permitiendo que cada build sea mucho más específico y se diferencie de otros. Si esta mejora se aplica a todas las clases una vez salido Lord of Hatred, por fin se habría dado solución a un problema del cual se han quejado los seguidores de la franquicia desde el lanzamiento de Diablo IV: la escasa variedad y diferenciación entre los builds.
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Hasta ahora esta nueva clase se siente a un nivel muy superior comparado con los del juego base y los de la primera expansión Vessel of Hatred. Estoy seguro de la intención que tiene Blizzard: incentivar a que todos lo juguemos en la temporada 11 y poco a poco lo irán nerfeando al nivel de las demás.
En cuanto a jugabilidad, se controla de manera ágil y la selección y rotación de habilidades es bastante intuitiva. En general es muy divertido usarlo y por momentos sientes que vuelves a controlar a un todopoderoso Nephalem como el de Diablo III. Ya sea que lo uses tú o alguien en tu grupo el paladín será fundamental para combatir los horrores que esperan en nuestro regreso al oeste en la próxima expansión.



