Del “asesino solitario” al complot: las versiones del caso Colosio a 32 años de distancia

| 10:23 | Bryan Rivera González | Uno TV
Candidato presidencial Luis Donaldo Colosio
La FGR tiene pruebas de la existencia de un segundo tirador. Foto: Cuartoscuro.

Este lunes 23 de marzo se cumplen 32 años del asesinato de Luis Donaldo Colosio, un magnicidio que desató una serie de hipótesis que ponen en duda la versión oficial del crimen imputado a Mario Aburto. 

El 23 de marzo de 1994, el entonces candidato presidencial del PRI recibió dos disparos en medio de un mitin en Lomas Taurinas, un barrio popular de Tijuana, Baja California. 

Durante ese momento, las autoridades detuvieron a Mario Aburto Martínez, quien presuntamente se abrió paso entre la gente para detonar el arma a corta distancia.

Sin embargo, las irregularidades en la investigación y el proceso judicial permitieron que se dispararan distintas hipótesis sobre el asesinato de Luis Donaldo Colosio que cuestionan a la versión oficial.

¿Cuál es la versión oficial del asesinato de Colosio?

A seis años del magnicidio, en septiembre del 2000, la Procuraduría General de la República, a cargo de Jorge Madrazo Cuéllar, publicó el Informe de la investigación del homicidio del licenciado Luis Donaldo Colosio Murrieta.

En ese informe, la Subprocuraduría Especial del caso Colosio determinó que Mario Aburto era el asesino. Realizó dos disparos de sucesión rápida “a corta distancia”, cuando ambos hicieron contacto directo. 

Uno de los disparos fue a la cabeza, donde impactó en la región temporal derecha, con una trayectoria que dejaba un daño cerebral severo. En cambio, la otra bala entró en la región abdominal, causando lesiones internas. 

Según el informe, Luis Donaldo Colosio murió por traumatismo craneoencefálico severo, provocado por el disparo en la cabeza

Para señalar a Mario Aburto como responsable, la Procuraduría se basó en testimonios de agentes de seguridad y asistentes, quienes lo identificaron en el lugar. 

De igual forma, Mario Aburto reconoció formalmente que realizó los disparos, una confesión que figuró como elemento central de la imputación en su contra. 

Además, los informes de balística arrojaron que la trayectoria de los disparos coincidían con la posición del acusado y de Luis Donaldo Colosio durante el mitin. 

Inconsistencias en caso Colosio

Aunque la investigación oficial determinó que Mario Aburto actuó solo en el asesinato de Luis Donaldo Colosio, el propio expediente da cuenta de irregularidades, omisiones y vacío durante el proceso, que despertaron dudas sobre la solidez del caso.

El informe resalta que, tras su detención, Mario Aburto fue interrogado por múltiples agentes y autoridades, rompiendo con la cadena de conducción legal del detenido.

Dicha situación, abría la posibilidad de una contaminación de declaraciones y que se perdiera la consistencia de testimonios clave.

Además, la aglomeración de personas por el mitin dificultó la preservación de la escena del crimen e identificar los movimientos de la gente. Eso impidió que se agotaran debidamente las líneas de investigación.

Por su parte, la Comisión Nacional de los Derechos Humanos (CNDH) documentó otras irregularidades sobre la detención de Mario Aburto.

Advirtió posibles violaciones a derechos humanos en detención y primeras diligencias y una falta de claridad sobre la conducción de los interrogatorios

Por lo anterior, subrayó la necesidad de revisar las condiciones en las que se obtuvieron las declaraciones que incriminaban a Mario Aburto.

La teoría del segundo tirador

Las inconsistencias sobre la trayectoria de los disparos y la distancia entre Mario Aburto y Luis Donaldo Colosio abrieron la hipótesis de un segundo tirador.

Varios testigos aseguraron que no se escucharon dos, sino tres balazos en el mitin, lo que iba en contra de la versión oficial. Además, versiones verificadas de peritajes apuntaron a posibles diferencias en la trayectoria, distancia y ángulo de los disparos. 

Además, medios de comunicación publicaron trascendidos donde médicos aseguraron que el tiro principal no correspondía a la posición de Mario Aburto. Eso abría la posibilidad de un disparo proveniente del frente o del costado.

Esta teoría se mantuvo como tal hasta enero de 1995, cuando el subprocurador especial del caso, Pablo Chapa Bezanilla, planteó formalmente la hipótesis de una “acción concertada”.

De esa forma, planteó que hubo un posible segundo tirador, ubicado del lado izquierdo de Luis Donaldo Colosio. La Procuraduría señaló a Othón Cortés Vázquez como el otro tirador, un chofer de un diputado federal del PRI, quien fue detenido el 24 de febrero de 1995.

Para sustentar la relación con el asesinato de Luis Donaldo Colosio, la Procuraduría echó mano de testigos; reconstruyó la posición de Othón Cortés en la escena y la trayectoria de los disparos. 

Sin embargo, no había pruebas materiales directas que lo relacionarán con alguno de los disparos. La Procuraduría solo tenía testimonios no concluyentes e inferencias periciales. En consecuencia, Othón Cortés quedó en libertad el 7 de agosto de 1996 por falta de pruebas.

Asesinato de Colosio, un “complot político”

Todo lo anterior alimentó la hipótesis de que el asesinato de Luis Donaldo Colosio fue parte de una conspiración orquestada desde el PRI. 

No existe una versión judicial sobre estos señalamientos. Se sustentan en versiones periodísticas y libros que, si bien parten de una investigación, terminan en una especulación.

Además, la versión se ampara en el contexto político de 1994, cuando existían rupturas internas en el PRI. El candidato presidencial buscaba cambios dentro del partido que eran opuestos a la hegemonía priísta.

La especulación apunta incluso a diferencias entre Luis Donaldo Colosio tenía con Carlos Salinas de Gortari, entonces presidente de México.

Presunta tortura contra Mario Aburto

Tras su detención, Mario Aburto denunció que sufrió tortura durante su detención. Sin embargo, la Procuraduría no realizó ninguna investigación, declaró su abogado, Jesús González Schmal, a medios. 

“Encontré que en agosto de 1994 había una actuación en el Ministerio Público de Almoloya, una denuncia de tortura de Mario Aburto que nunca se sustanció. ¿Qué quiere decir esto? Que Mario aprovechó la presencia del MP para hacer patente lo que antes no le habían permitido, que se consignara el hecho de haber sido torturado. Él narra con detalle cómo fue capturado (…) Este documento es muy importante, una denuncia hecha que, por lo tanto y conforme a la ley, tenía prioridad; es decir, tenía que haberse desahogado y nunca se hizo hasta el día que lo encontré en la procuraduría en el año 2022.”

Además, en noviembre del 2021, la CNDH publicó una parte del expediente que elaboraron por el caso Colosio.

Indicó que existieron elementos que apuntaban a posibles actos de tortura contra Mario Aburto desde su detención, así como miembros de su familia.

“Lo  supieron  en  su  momento  los  responsables de  la  investigación oficial y la propia Comisión Nacional, y a pesar de eso lo minimizaron y hasta desautorizaron con tal de sostener la versión oficial del ‘asesino solitario’”, afirmó la CNDH en un posicionamiento público. 

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