Nació en un penal y se expande por América Latina: así opera el Tren de Aragua

| 18:13 | José Pablo Espíndola | Uno TV
El Tren de Aragua opera en México y América Latina con trata de personas, explotación de migrantes y violencia extrema.
Foto: AFP

El Tren de Aragua no llegó a América Latina con banderas ni territorios conquistados a la vista, sino con miedo, silencio y cuerpos usados como advertencia. Lo que comenzó como una banda carcelaria en Venezuela hoy es una red criminal que se mueve por el continente explotando migrantes, traficando personas y dinero, y sembrando violencia allí donde logra echar raíces.

De acuerdo con información oficial del Gobierno de México, el Tren de Aragua ha sido utilizado como brazo criminal en esquemas de “narcoterrorismo” para intimidar y agredir a ciudadanos en Venezuela. Su modelo criminal no se limita a un solo delito: diversifica, se mimetiza y se expande.

Origen y expansión continental

El Gobierno de Estados Unidos ubica su origen como una banda carcelaria en el estado de Aragua, Venezuela, desde donde comenzó una rápida expansión por el hemisferio occidental en los últimos años. El crecimiento del grupo ha estado estrechamente vinculado al tráfico de personas, especialmente de migrantes en situación de vulnerabilidad, un negocio que se convirtió en su eje principal y, al mismo tiempo, en una plataforma para otras actividades ilícitas.

Con el tiempo, la organización desarrolló nuevas fuentes de ingresos mediante minería ilegal, secuestro, trata de personas, extorsión y tráfico de drogas ilícitas, entre ellas cocaína y MDMA. Las autoridades estadounidenses advierten que el Tren de Aragua representa una grave amenaza delictiva para toda la región, no sólo por el volumen de delitos, sino por los niveles de violencia extrema que ejerce para controlar territorios y víctimas.

Uno de los aspectos más documentados es el aprovechamiento de redes transnacionales creadas para el tráfico de personas, particularmente de mujeres y niñas migrantes, a quienes trasladan a través de fronteras para explotación sexual y trabajo forzado. Cuando las víctimas intentan escapar, integrantes del grupo suelen asesinarlas y difundir las muertes como mensaje de amenaza para el resto.

Dónde opera y sus vínculos criminales

La presencia del Tren de Aragua ha sido documentada en Perú, México, Ecuador, Chile, Estados Unidos y Colombia, mediante redes delictivas y estructuras empresariales utilizadas para facilitar y encubrir flujos ilícitos de dinero. En su proceso de expansión, la organización se ha infiltrado de manera oportunista en economías criminales locales y ha establecido operaciones financieras transnacionales, incluyendo lavado de fondos a través de criptomonedas.

El grupo ha mantenido numerosos vínculos con el crimen organizado y con bandas carcelarias, tanto en Venezuela como en otros países. Según la información disponible, ha establecido pactos de no agresión e incluso alianzas para repartirse rentas criminales.

Entre estos nexos se menciona una banda carcelaria ubicada en el Centro de Reclusión Judicial de Trujillo, dominada por Álvaro Enrique Montilla Briceño, alias “El Loro”. Además, el Tren de Aragua presuntamente reclutó y financió a una pandilla del estado venezolano de Lara, conocida como la banda de “El Santanita”, para cometer secuestros y extorsiones.

A nivel regional, destaca su relación con el Primeiro Comando da Capital (PCC), el mayor grupo criminal de Brasil. Un informe de 2021 procedente de ese país señaló que miembros del Tren de Aragua encarcelados en el estado de Roraima, al norte de Brasil y cerca de la frontera con Venezuela, trabajaban en coordinación con el PCC, organización que ha sido sancionada por Estados Unidos.

El caso México: trata, explotación y migrantes

En territorio mexicano, las autoridades han identificado un modus operandi centrado en la trata de personas y la explotación sexual, así como en el cobro de cuotas a migrantes.

Las indagatorias revelaron que la banda recluta a sus víctimas mediante falsas propuestas laborales fuera de sus países de origen, les financia cirugías estéticas y, tras su recuperación, las envía al país de destino. Una vez ahí, les cobra comisiones para poder trabajar como sexoservidoras, además de exigirles el reembolso de los gastos de traslado.

Paralelamente, se les investigó por lavado de dinero y por incumplir la normativa de establecimientos mercantiles.

La operación del grupo no se limita a la capital. Se ha identificado su en Chihuahua, Chiapas y Quintana Roo, con mayor concentración en el centro del país. En la frontera norte, particularmente en Baja California, Tamaulipas y Chihuahua, las actividades del Tren de Aragua se han focalizado inicialmente en el cobro de cuotas a migrantes por diversos servicios.

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