Narcopolítica: el legado que preocupa a México
La relación entre el crimen organizado y la política mexicana o narcopolítica, es uno de los desafíos más complejos para el país. En este análisis de opinión, el periodista Luis Rubio, sostiene que el problema no puede entenderse únicamente desde la perspectiva de la seguridad, sino también a partir de la evolución del sistema político nacional durante las últimas décadas.
Según su planteamiento, el antiguo régimen encabezado por el PRI logró estabilidad mediante mecanismos de movilización y participación política que permitían mantener una estrecha relación entre el poder y distintos sectores de la población.
La transición y los problemas de gobernabilidad
Luis Rubio considera que con la llegada de los gobiernos de la transición democrática se abandonaron varias de esas estructuras políticas bajo la idea de que la ciudadanía ya no requería los mecanismos tradicionales de organización.
En su opinión, esa transformación dejó pendientes asuntos relacionados con la gobernabilidad y la participación política, situación que contribuyó al descontento de diversos sectores sociales.
“El problema de gobernabilidad no se resolvió”, afirma durante su reflexión sobre el desarrollo político reciente del país.
La incorporación de nuevos actores
El periodista sostiene que el gobierno de Andrés Manuel López Obrador reconstruyó una amplia red de relaciones políticas con distintos sectores sociales y de poder.
En ese contexto, argumenta que uno de los aspectos más preocupantes fue la manera en que el narcotráfico habría sido incorporado a la dinámica política nacional.
“Lo vio como un actor político y por lo tanto un actor legítimo con el que se podía interactuar”, señala.
El desafío para el futuro ante la narcopolítica
De acuerdo con el análisis, el principal efecto de esta situación habría sido el fortalecimiento del crimen organizado en diversos espacios de la economía y la sociedad mexicana.
El comentarista aclara que no sostiene que López Obrador estuviera vinculado al narcotráfico, sino que, desde su perspectiva, permitió condiciones que favorecieron una mayor expansión de estos grupos.
“No es que López Obrador fuese narcotraficante, ni mucho menos”, afirma Luis Rubio.
Finalmente, concluye que uno de los mayores retos para México será encontrar mecanismos que permitan recuperar la capacidad del Estado para enfrentar la influencia del crimen organizado y restablecer condiciones de gobernabilidad.
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