¿Qué canción suena en el estadio cada vez que México anota un gol en el Mundial?

El Mundial llegó a su último día de acciones correspondiente a la primera jornada de fase de grupos con más de 60 goles anotados, a falta de tres partidos por disputarse. Una de las curiosidades de la presente justa mundialista es que cada selección tiene una o hasta dos canciones que suenan en el estadio cuando anotan un gol.
México anotó en dos ocasiones durante su primer encuentro mundialista ante Sudáfrica y el Estadio Ciudad de México, antes llamado Estadio Azteca, retumbó con la canción de mariachi que la Selección Mexicana escogió para que suene cuando se haga presente en el marcador.
¿Qué canción retumba en los estadios cuando México anota en el Mundial?
El pasado 11 de junio, Erik Lira recuperó la posesión en los linderos del área sudafricana, el balón cayó a las piernas de Julián Quiñones, quien disparó de larga distancia y anotó el 1-0 para México. Junto al festejo de gol, sonó “El Son de la Negra” en las bocinas del otrora Estadio Azteca.
Unos minutos más tarde, Raúl Jiménez marcó el 2-0 y anotó su primer gol en un Mundial. Así como en el tanto del jugador de Al-Qadsiah FC, “El Son de la Negra” volvió a retumbar en el Coloso de Santa Úrsula.
De esta manera, se confirmó que la icónica canción de mariachi fue el tema que la Selección Nacional de México envió a la FIFA para que suene después de cada tanto que se anote en la presente justa mundialista.
¿Cuál es la historia de “El Son de la Negra”?
“El Son de la Negra” representó a todo el continente americano en la inauguración de los Juegos Olímpicos de Beijing 2008. En aquella ocasión, la delegación china desfiló bajo el cobijo musical del Mariachi Mujer 2000, un conjunto femenino que sorprendió al público con esta emblemática ejecución jalisciense.
La elección fue obra del director Zhang Yimou y el músico Chen Qigang, quienes buscaban los géneros folclóricos más populares de cada continente. Las autoridades chinas no sabían detalladamente que el mariachi era netamente mexicano, sino que lo seleccionaron por ser el más aclamado de América.
“Negrita de mis pesares
Ojos de papel volando
Negrita de mis pesares
Ojos de papel volando
A todos diles que sí
Pero no les digas cuando
Así me dijiste a mí
Por eso vivo penandoCuando me traes a mi Negra
Que la quiero ver aquí
Con su rebozo de seda
Que le traje de TepicCuando me traes a mi Negra
Letra de “El Son de la Negra”
Que la quiero ver aquí
Con su rebozo de seda
Que le traje de Tepic”
Las raíces históricas de “El Son de la Negra”, según el INAH
El investigador Jesús Jáuregui realizó un exhaustivo estudio documental publicado por el INAH. En su artículo del Boletín Oficial INAH 91 Completo, titulado «El son mariachero de La Negra», rastreó el origen de la obra.
En dicho artículo, desentrañó el origen de la frase: “Con un rebozo de seda que le traje de Tepic“. Durante décadas, diversos músicos tradicionales llegaron a confundir la palabra “Tepic” con “Pekín” debido al origen de la prenda.
El compositor cinematográfico Manuel Esperón comentó que el verso original sí mencionaba a la capital china debido a la época de la seda. Según esta teoría, los músicos habrían cambiado “Pekín” por “Tepic” al resultarles un término más familiar para la métrica popular.
¿Por qué dice ahora “Tepic” y no “Pekín”?
La investigación del INAH demostró que la mención a Tepic refleja una realidad económica concreta. Durante la Guerra de Independencia, el panorama comercial del Pacífico sufrió alteraciones drásticas que beneficiaron al occidente mexicano.
Cuando las fuerzas insurgentes tomaron el puerto de Acapulco, el comercio de la Nao de China tuvo que buscar rutas marítimas alternativas. Fue así como el puerto de San Blas, en Nayarit, cobró una relevancia comercial sin precedentes para la introducción de mercancías.
Debido al clima insalubre de la costa, los bienes de lujo asiáticos eran trasladados de inmediato a la prestigiosa plaza de Tepic, que se transformó en la sede de una feria anual masiva donde se distribuían sedas finas y textiles de importación.
El Parián de Tepic, construido justamente durante el periodo independentista, fungió como el epicentro de la venta de rebozos de seda. Los arrieros y rancheros adquirían estas valiosas prendas para obsequiarlas en fandangos y bodas como símbolo de gala.
De “gusto regional independentista” a patrimonio nacional
La investigación mostró que la cuarteta original de “El Son de la Negra” se parafraseó en la primera mitad del siglo XIX. La pieza nació originalmente en la época emancipadora como un «gusto» o son tradicional de la Tierra Caliente y zonas abajeñas.
A diferencia de otros jarabes del periodo virreinal, sobre este tema no se cuenta con denuncias u hostigamientos ante la Inquisición. Esto se debe a que su lírica es una copla amatoria seria, alejada de la obscenidad y escrita con lenguaje cotidiano.
La estructura rítmica del son carece de un hilo argumental secuencial, lo que permitía una conjunción aleatoria de coplas populares. Durante todo el siglo XIX, la tonada se transmitió de forma oral entre los músicos, al margen de las partituras oficiales.
La consagración de “El Son de la Negra” en Nueva York
El salto definitivo hacia el reconocimiento internacional ocurrió en 1940, en el Museo de Arte Moderno de Nueva York, cuando Carlos Chávez recibió el encargo de preparar un programa de música típica mexicana para la gran exposición de arte nacional.
Chávez delegó la tarea en su alumno Blas Galindo, un joven compositor originario de Jalisco y conocedor de la tradición de los mariachis de su tierra, seleccionó los sones más representativos para su suite orquestal.
El resultado de este esfuerzo creativo fue la célebre obra de concierto titulada Sones de Mariachi. Al transcribir la pieza, Galindo incluyó la melodía del son de La Negra de forma puramente instrumental, omitiendo las coplas cantadas.
La modernización instrumental del mariachi
Posteriormente, a finales de la década de 1930 y principios de 1940, el mariachi urbano comenzó a incorporar la trompeta. Miguel Martínez Domínguez se convirtió en el primer trompetista del legendario Mariachi Vargas de Tecalitlán, fijando un nuevo sonido.
A Martínez Domínguez le tocó añadir la emblemática trompeta a la grabación de “La Negra” con el Mariachi Vargas en 1941. Esta adición instrumental transformó el antiguo son de cuerdas en una pieza brillante y de enorme potencia auditiva.
En los años posteriores, el compositor Rubén Fuentes asumió el control de los arreglos del Mariachi Vargas. Fuentes unificó la dotación instrumental por compases y eliminó la improvisación campesina, creando la versión fija de la actualidad.
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