La Barranca encuentra una nueva piel para sus canciones: “algunas debieron siempre ser acústicas”, revela José Manuel Aguilera

La Barranca llevará su música a una nueva dimensión el próximo 10 de octubre, cuando la agrupación se presente en el Teatro de la Ciudad Esperanza Iris, en el Centro Histórico de la Ciudad de México, con un concierto en el que sus canciones serán reconstruidas con nuevos arreglos e instrumentos acústicos.
Lejos de repetir lo que ya ha hecho sobre los escenarios, la banda encabezada por José Manuel Aguilera se dio a la tarea de revisar su amplio repertorio para encontrar aquellas piezas capaces de revelar algo distinto, al quitarles buena parte del ropaje eléctrico que las ha acompañado durante años.
“Se trata de tomar piezas de nuestro repertorio y presentarlas bajo una luz nueva; ya tenemos más de 12 álbumes de larga duración, entonces hay material amplio”, explica Aguilera en entrevista con UnoTV.
La apuesta, dice el vocalista de la banda, está en cambiar el impacto y los colores de las canciones, pero sin tocar aquello que las sostiene.
“Al tocarlas de manera acústica cambia el impacto, cambia el ropaje, pero la apuesta es que permanezca la esencia”, señala el músico, quien identifica en la letra y la melodía de la voz el corazón que debe permanecer intacto.
La Barranca: canciones conocidas que ahora suenan diferente
El ejercicio de revestir las composiciones del grupo terminó convirtiéndose en algo más que un cambio de instrumentos.
Para José Manuel Aguilera, una de las mayores sorpresas apareció durante el proceso de reversionar las canciones; algunas de estas comenzaron a mostrar una cara que hasta entonces permanecía escondida detrás de guitarras eléctricas, distorsiones y arreglos más cargados.
“En muchos casos, incluso, hay algunas piezas que siento que con esta versión acústica realmente encontraron su verdadero corazón”, cuenta.
La revelación llegó al grado de hacerle pensar que algunas de esas canciones quizá siempre debieron sonar de esa manera.
“Quizá la versión original, más cargada hacia lo eléctrico, nunca me había dejado del todo satisfecho… pero ahora, al hacer este ejercicio, en un par de ocasiones, por lo menos, siento que realmente la versión debió siempre haber sido así”.
El reto: elegir canciones entre más de 12 discos
Con más de una docena de álbumes de larga duración, el problema a la hora de comenzar a planear el concierto no era precisamente tener canciones para tocar, sino decidir cuáles podían sobrevivir al proceso de transformación.
“Lo más difícil es elegir las canciones, porque ya son muchas y hay que ver cuáles se pueden prestar a este tratamiento”, reconoce Aguilera.
Algunas quedaron fuera desde el principio porque la transformación simplemente no funcionaba. Otras, en cambio, abrieron posibilidades que la propia banda disfrutó explorar.
“Una vez que las hemos encontrado, te he de decir que el proceso de reversionamiento y de establecer los nuevos arreglos ha sido muy enriquecedor para nosotros, muy refrescante, y que realmente lo hemos disfrutado todos a fondo”.
En el concierto, habrá también un componente para los seguidores que conocen a fondo el repertorio de La Barranca: canciones que normalmente no forman parte de sus presentaciones en vivo.
Aguilera adelanta tres nombres: “La Expedición”, “Hasta el fin del mundo” y “Ante la ley”.
“Son piezas que normalmente no tocamos. Entonces, eso creo que también es otro atractivo especial para la gente, que podrán no solo escuchar una sonoridad nueva, sino también muchas piezas que nunca han oído en vivo”.
El Esperanza Iris, parte de la experiencia
Para una propuesta basada en la sutileza, el silencio, las melodías y los nuevos matices, el escenario tampoco podía ser cualquiera.
La Barranca eligió el Teatro de la Ciudad Esperanza Iris, en Donceles 36, en el Centro Histórico de la CDMX, un espacio que Aguilera considera ideal precisamente por la manera en que acerca a los músicos con quienes están del otro lado del escenario.
“Me parece que es el foro ideal para esto”, afirma.
El músico destaca particularmente la disposición del teatro, pues incluso quienes se encuentran en las partes superiores pueden sentir una cercanía especial con el escenario.
“La gente queda, se siente muy cercana al artista, muy cercana al escenario”, explica.
Para Aguilera, esa cercanía resulta fundamental para un concierto que apuesta precisamente por otro formato musical: “Es el lugar ideal para presentar este trabajo que apela mucho a la sutileza”.
José Manuel Aguilera: “No se ha cansado el caballo”
Detrás de esta nueva lectura de las canciones también hay una reflexión sobre el propio paso del tiempo.
Después de tantos años componiendo, grabando y tocando, el maestro José Manuel Aguilera conserva intacto el entusiasmo por sentarse frente a una canción y descubrir hacia dónde puede llevarlo.
Ante la pregunta de si con los años ha cambiado esa energía creativa, responde con una sonrisa que también parece resumir una buena parte de su relación con la música:
“Tengo la inmensa fortuna de que eso en mí no ha disminuido, el gusto y el entusiasmo por hacer la música”.
Y retoma una expresión que había surgido durante la conversación: “No se ha cansado el caballo”.
Al contrario, dice, continúa con el mismo entusiasmo.
Esa sensación también atraviesa el proyecto acústico. En lugar de asumir las canciones como algo terminado, La Barranca decidió volver a entrar en ellas, mover piezas, cambiar arreglos para reencontrarse, de otra manera, desde otro ángulo, con composiciones que llevan años ya formando parte de su historia.
La Barranca prepara más música
Sobre el momento actual de su banda y sus miras a futuro, Aguilera cuenta que acaban de dar a conocer música nueva con “Misterio Delicado”, mientras que su siguiente sencillo, “Septiembre”, será presentado más adelante. Ambas canciones estarán disponibles en plataformas de streaming y tendrán presencia en el concierto acústico.
Para 2027, el músico confiesa que quiere que La Barranca vuelva al estudio para trabajar en un nuevo álbum de música inédita.
“Lo que me gustaría es poder trabajar en otro disco nuevo, de música inédita, en el año que se aproxima”.
Así, mientras La Barranca se prepara para desnudar parte de su repertorio en el Teatro de la Ciudad Esperanza Iris, Aguilera deja claro que todavía hay canciones por descubrir, sonidos por explorar y, sobre todo, ganas de seguir haciendo música.
En ese tenor está la mejor manera de entender el concierto que se avecina: no como una mirada nostálgica hacia lo que La Barranca ya hizo, sino como otra oportunidad para descubrir qué pueden decir sus canciones cuando cambian de piel.
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