En Temoaya, la lengua otomí no sólo se enseña; ahora, también se juega

| 12:39 | Redacción | UnoTV | Carlos Vera

Frente al riesgo de que algunas variantes del otomí en el Estado de México (Edomex) dejen de hablarse, en este municipio surgió una propuesta que busca que niñas y niños aprendan palabras en su lengua originaria de una manera sencilla, didáctica y, sobre todo, divertida: una lotería otomí.

En esta ocasión se implementa otro de los materiales que podría cambiar un poquito la forma de aprender, de enseñar a los niños la lengua otomí, que es precisamente el material de la lotería en lengua otomí“. Juan Esquila Bernal, maestro de Otomí.

Qué pone en riesgo la transmisión del otomí

Temoaya es uno de los principales referentes de la cultura otomí en el Edomex. Aquí, más de 14 mil personas hablan la variante ñatho, pero el reto es que las nuevas generaciones la sigan utilizando.

  • La discriminación, la falta de enseñanza y la ruptura en la transmisión de padres a hijos han puesto en riesgo esta lengua originaria.

Por eso, la lotería busca salir del salón de clases y llegar también a las casas: que los niños jueguen, aprendan nuevas palabras y después las compartan con sus familias y vecinos.

En este caso, todos los niños que vienen a la clase podrían llevar ese material a domicilio para que compartan con sus vecinos, con familiares y, de esa manera, se van a ir rescatando algunas palabras que ya estaban en proceso de desaparecer“.

Juan Esquila Bernal, maestro de Otomí

Pero aquí no se trata sólo de aprender vocabulario

Una lengua originaria guarda historia, costumbres, conocimientos y una forma particular de entender el mundo. Cuando una lengua se apaga, también se pierde parte de la memoria de un pueblo.

Esta lotería fue construida con la participación de personas con conocimientos en historia y lingüística, y también con la experiencia de quienes hablan y viven la lengua otomí todos los días.

“Se convoca a diferentes personas que tienen interés en preservar la lengua, así como maestros bilingües, vecinos que ya han trabajado en estos procesos; es, digamos, un conjunto”.

Juan Esquila Bernal, maestro de Otomí

Así, entre cartas, palabras y tradiciones, Temoaya busca que el otomí no se quede en los libros ni en el recuerdo.

Porque para que una lengua sobreviva, también necesita ser hablada, compartida… y, ¿por qué no?, hasta ganar una partida de lotería.

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