Planta de amoniaco en Bahía de Ohuira: una década de controversia entre permisos, tribunales y comunidades

La construcción de la planta de amoniaco en Bahía de Ohuira, en Topolobampo, Sinaloa, se ha convertido en uno de los proyectos industriales más discutidos del país. El proyecto, promovido por Gas y Petroquímica de Occidente (GPO), ha permanecido en el centro del debate público por más de una década debido a las discusiones sobre sus implicaciones ambientales, económicas y sociales.
La discusión se remonta a 2014, cuando la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat) otorgó la autorización original en materia de impacto ambiental. Desde entonces, el proyecto ha enfrentado recursos legales, procesos de consulta indígena, resoluciones judiciales, inspecciones ambientales y manifestaciones de grupos comunitarios y organizaciones civiles.
¿Qué es la planta de amoniaco en Bahía de Ohuira y quién la impulsa?
El proyecto denominado “Planta de Amoniaco de 2200 TMPD en Topolobampo” es desarrollado por la empresa Gas y Petroquímica de Occidente (GPO), filial de la firma internacional Proman.
La instalación contempla la producción de 2 mil 200 toneladas diarias de amoniaco anhidro, insumo utilizado principalmente para la fabricación de fertilizantes agrícolas. De acuerdo con la empresa, se trata de la primera etapa de un complejo petroquímico que podría incluir futuras ampliaciones para la producción adicional de amoniaco y metanol.
Los promotores del proyecto sostienen que:
- Podría contribuir a reducir la dependencia de importaciones de insumos agrícolas
- México importa una parte importante de los fertilizantes que utiliza el sector agrícola
- La producción nacional de amoniaco permitiría fortalecer la industria de fertilizantes
- La ubicación en Topolobampo facilitaría el acceso a infraestructura portuaria y energética
- El proyecto generaría empleos durante la construcción y operación
Sin embargo, comunidades indígenas, pescadores y organizaciones civiles han expresado su oposición al proyecto. La principal controversia radica en que la planta se ubicaría cerca de un ecosistema costero considerado de alto valor ambiental.
La Bahía de Ohuira forma parte de un complejo lagunar donde existen:
- Manglares
- Humedales
- Zonas de reproducción de especies marinas
- Actividades pesqueras y acuícolas
- Comunidades indígenas Mayo-Yoreme
Diversos pescadores, ambientalistas y comunidades indígenas han advertido que la operación de la planta podría afectar:
- La seguridad de la población ante posibles fugas de amoniaco
- La calidad del agua
- Los manglares
- La biodiversidad
- La actividad pesquera
La controversia también llegó a los tribunales. En 2021, la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN) determinó que debía realizarse una consulta indígena a las comunidades involucradas. Como consecuencia, la Semarnat dejó sin efectos autorizaciones previas y desarrolló un nuevo proceso de consulta entre mayo y septiembre de 2022.
Según información oficial, participaron más de 2 mil 400 integrantes del pueblo Mayo-Yoreme pertenecientes a 15 comunidades identificadas dentro del área de influencia del proyecto. Once comunidades manifestaron su consentimiento, mientras que las principales expresiones de oposición provinieron de comunidades asentadas en la Bahía de Ohuira, entre ellas Ohuira, Lázaro Cárdenas y Paredones.
Tras concluir la consulta, la autoridad ambiental emitió en septiembre de 2022 una nueva autorización de impacto ambiental condicionada al cumplimiento de diversas medidas ambientales.
Semarnat reitera vigilancia sobre la Bahía de Ohuira y diálogo con comunidades
La Semarnat señaló recientemente que la Bahía de Ohuira alberga ecosistemas costeros con valor ambiental, social y cultural para el noreste de México y reconoció las preocupaciones expresadas por comunidades, pescadores y habitantes de la región respecto de los proyectos industriales que se desarrollan en la zona.
La dependencia informó que mantiene, junto con la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (Profepa), acciones permanentes de supervisión, inspección, vigilancia y seguimiento ambiental para verificar el cumplimiento de la legislación vigente.
Actualmente, la autorización ambiental vigente corresponde a la emitida en septiembre de 2022 y continúa sujeta a supervisión por parte de las autoridades federales.
Protestan en Sinaloa por planta de amoniaco y megaproyectos en Topolobampo
La oposición al proyecto volvió recientemente a las calles de Sinaloa. Integrantes del colectivo “Aquí No” realizaron una manifestación frente a la Catedral de Culiacán para exigir al Gobierno de México la revisión de la planta de amoniaco de GPO y de la planta de metanol verde Pacífico Mexinol.
Los participantes señalaron que las comunidades indígenas y habitantes de la región han expresado preocupaciones sobre posibles afectaciones ambientales, impactos en la biodiversidad de la Bahía de Ohuira y consecuencias para las actividades pesqueras de las que dependen numerosas familias.
Durante la protesta, los manifestantes afirmaron que no están en contra de las inversiones o del desarrollo económico, sino que buscan que las decisiones relacionadas con proyectos industriales consideren las opiniones de las comunidades involucradas y los posibles efectos ambientales.
También cuestionaron los procesos de consulta realizados en torno a los proyectos y sostuvieron que sectores de las comunidades Mayo-Yoreme mantienen objeciones a la construcción de las instalaciones.
La movilización se desarrolló de forma pacífica y se suma a una discusión que ha permanecido vigente durante más de diez años en torno a uno de los proyectos industriales más relevantes planteados para el puerto de Topolobampo.
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