NeuroTips: ¿por qué deberías dejar que tu hijo se aburra? 

| 15:31 | Redacción | Uno TV

Cada vez que un hijo dice “me aburro” y el adulto corre a resolverlo, puede estar quitándole, sin darse cuenta, la oportunidad de desarrollar una habilidad importante para su vida adulta.

Así lo explica Sofía Díaz Pizarro, NeuroCoach y autora del libro ¿Repetir o Reescribir?, en su más reciente NeuroTip. La especialista señala que vivimos intentando escapar de cualquier incomodidad y que el aburrimiento es una de las primeras sensaciones que los niños aprenden a evitar, muchas veces con una pantalla de por medio.

¿Qué pasa en el cerebro cuando un niño se aburre?

El aburrimiento no necesariamente es un estado improductivo, cuando el cerebro no está concentrado en una actividad externa, puede activarse la llamada red neuronal por defecto (Default Mode Network), relacionada con procesos como la imaginación, la reflexión y la generación de ideas.

Por ello, permitir que un niño tenga momentos sin entretenimiento inmediato puede darle espacio para imaginar, crear y buscar por sí mismo nuevas formas de ocupar su tiempo.

En cambio, cuando un adulto interrumpe constantemente ese estado ofreciéndole un celular, una tableta, la televisión o cualquier otra forma de entretenimiento, puede evitar que el menor descubra qué hacer por iniciativa propia.

¿Cómo aplicar el ABC de las emociones al aburrimiento?

Antes de resolver inmediatamente el aburrimiento de un hijo, Sofía Díaz Pizarro propone aplicar su ABC de las emociones, una herramienta que busca entender lo que ocurre antes de actuar.

A. ¿Qué está pasando?

  • Primero hay que observar la situación sin poner etiquetas.
  • Por ejemplo: “Mi hijo dice que está aburrido y me pide el celular.”
  • La idea es identificar qué está ocurriendo sin asumir de inmediato que necesita entretenimiento.

B. ¿Por qué podría estar pasando?

  • Después conviene preguntarse qué hay detrás de esa conducta.
  • ¿Necesita que alguien lo entretenga? ¿No sabe cómo jugar solo? ¿Está buscando evitar la incomodidad de no tener nada que hacer? ¿Está acostumbrado a recibir estímulos constantemente?
  • Estas preguntas pueden ayudar a los padres a entender mejor la situación antes de intervenir.

C. ¿Cómo le enseño esa habilidad?

El siguiente paso consiste en acompañar al niño para que aprenda a manejar esos momentos por sí mismo, en lugar de resolver inmediatamente el aburrimiento.

La intención es que pueda descubrir que tiene la capacidad de crear, imaginar, explorar y encontrar actividades por iniciativa propia.

El mensaje central: no regañes ni castigues, enseña

De acuerdo con Sofía Díaz Pizarro, el objetivo no es regañar a los niños por aburrirse ni castigarlos cuando no saben qué hacer.

La clave está en enseñarles a tolerar esa sensación y acompañarlos mientras desarrollan herramientas para manejarla.

  • Como resume la propia especialista: “No regañes ni castigues, enseña.”

Así, una frase tan común como “me aburro” puede convertirse en una oportunidad para que los niños desarrollen autonomía, imaginación y una mayor capacidad para convivir con emociones y situaciones incómodas sin buscar escapar de ellas de inmediato.

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