A 25 años del 9/11: así ayudaron a niños a enfrentar el trauma de los atentados en Estados Unidos

A 25 años de los atentados del 11 de septiembre de 2001 (11-S), educadores de Nueva York, Estados Unidos, recuerdan cómo ayudaron a niños a enfrentar el miedo y la incertidumbre tras los ataques contra las Torres Gemelas. La escuela Lillie D. Blake (conocida como PS 6), en Manhattan, recibió incluso a alumnos desplazados de planteles cercanos a la Zona Cero.
Dan Feigelson, quien acababa de asumir el cargo de director del colegio, cuando ocurrieron los atentados, explicó que una de las principales acciones fue permitir que los estudiantes hablaran sobre lo ocurrido. Dos días después del 11-S, cuando regresaron a clases, recorrió cada aula para escuchar sus preguntas, experiencias y temores.
Niños del 11-S encontraron apoyo para hablar de sus miedos
Feigelson explicó que los adultos no debían apresurarse a decir a los menores que todo estaría bien. Consideró importante dejarlos expresar sus miedos, inquietudes y dudas antes de intentar tranquilizarlos.
La escuela también recibió a estudiantes de la PS 234 y la PS 89, ubicadas cerca de la Zona Cero. La orientadora Sheila Brown creó entonces el “Club Infantil del Centro”, un grupo donde los niños podían hablar, compartir experiencias y hacer dibujos.
Uno de los problemas que enfrentaron los maestros surgió por la constante repetición en televisión de las imágenes de los aviones impactando contra las Torres Gemelas.
Algunos niños no entendían que estaban viendo una repetición del mismo ataque. Según Feigelson, llegaron a pensar que aviones estaban chocando contra edificios por toda Nueva York, por lo que los adultos tuvieron que explicarles lo ocurrido.
Efectos del 11-S en la salud mental no siempre fueron inmediatos
Feigelson también recordó el caso de Billy, un alumno de quinto grado cuya madre murió en los atentados del 11-S. Inicialmente, el niño no parecía tan afectado como esperaban, pero su situación cambió con el paso de los meses.
La escuela prestó atención al menor y ayudó a su familia a encontrar un terapeuta. Para el exdirector, el caso mostró que las reacciones de los niños después de una tragedia no necesariamente aparecen de inmediato.
Christina Hoven, profesora de la Escuela de Salud Pública Mailman de la Universidad de Columbia, señaló que no existe una respuesta universal al 11-S. Aunque la mayoría de las personas continuaron con sus vidas, una minoría presentó efectos a largo plazo.
Trauma de padres puede influir en los niños
Las investigaciones de Hoven también encontraron una relación entre la exposición de los padres al 11-S y la manera en que sus hijos afrontaron sus consecuencias a largo plazo.
La especialista destacó la importancia de hablar de los sentimientos y mantener relaciones cercanas con los menores, sin aumentar sus temores.
Feigelson considera que la comunidad escolar se unió después de los atentados y espera que aquella experiencia haya dejado a sus antiguos alumnos una enseñanza: la comunidad puede ayudar cuando una persona está sufriendo.
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