¿Quién es Noelia Castillo, la joven que solicitó la eutanasia tras años de enfermedad, depresión y lesión medular en España?

| 22:16 | José Pablo Espíndola | Uno TV
Noelia Castillo logra eutanasia en España tras fallo judicial a favor.
Foto: Getty

La historia de Noelia Castillo no empezó en un tribunal ni en un hospital ni en el debate público sobre la eutanasia en España. Comenzó mucho antes, con una infancia que ella misma recordaba como feliz, con veranos largos en casa de su abuela, en ferias donde vendía pulseras hechas a mano con su hermana y con las noches de verano cenando en la terraza.

Cuando hablaba de esos años, su voz cambiaba. Eran, decía, los pocos recuerdos luminosos de su vida. Por eso, en estos días previos a su muerte, eligió varias fotografías de esa época para tenerlas cerca, como una forma de volver al principio antes de terminar la historia.

De acuerdo con entrevistas que dio a medios españoles, la adolescencia marcó el inicio de una cadena de cambios que, según sus propios testimonios, fueron oscureciendo su vida poco a poco. La familia perdió la casa por problemas económicos, sus padres se separaron y comenzó una dinámica familiar inestable que la llevó a pasar parte de su infancia y adolescencia en centros de menores.

Ese entorno, sumado a los problemas de adicciones y salud mental de sus padres, configuró un escenario que ella describía como “el inicio del deterioro emocional”. En esos años comenzaron también los problemas de salud mental. Desde los 13 años estuvo en tratamiento psiquiátrico y con el tiempo recibió diagnósticos como trastorno obsesivo-compulsivo y trastorno límite de la personalidad, condiciones que, según ella explicó, marcaron su forma de relacionarse con el mundo.

Una vida marcada por el trauma y la depresión

En esa misma etapa ocurrieron algunos de los episodios más traumáticos de su vida. Noelia fue víctima de agresiones sexuales, una de ellas múltiple, experiencias que se convirtieron en puntos de quiebre en su historia personal.

Cuando hablaba de su vida desde la adolescencia en adelante, la resumía con una frase que repetía constantemente: su vida había sido “todo baches, oscuridad y vacío”. Esa sensación de vacío se fue acumulando con los años, acompañada de depresión, tratamientos psiquiátricos, crisis emocionales e intentos de suicidio.

Su historia, más que una serie de hechos aislados, parecía una acumulación de golpes que fueron construyendo una forma de ver el mundo marcada por el dolor emocional. En sus entrevistas, Noelia también hablaba poco del futuro. Casi siempre hablaba del pasado o del cansancio. Decía que no tenía metas, ni proyectos, ni ganas de hacer cosas. El mundo, según sus propias palabras, “siempre lo había visto oscuro”.

El salto que cambió su vida para siempre

El punto de inflexión definitivo llegó en 2022. Después de una serie de crisis personales, Noelia se arrojó desde un quinto piso en un intento de suicidio. Sobrevivió, pero el impacto le provocó una lesión medular irreversible que la dejó parapléjica. A partir de ese momento, su vida cambió por completo.

La parálisis de la cintura hacia abajo se sumó a dolores neuropáticos constantes, dificultades para dormir y una depresión que se profundizó con el tiempo. Lejos de representar un nuevo comienzo, como ocurre en algunos relatos de superación, para Noelia ese momento marcó el inicio de una etapa aún más difícil.

A los problemas emocionales se sumó el dolor físico permanente y la dependencia. En varias entrevistas explicó que no encontraba sentido a seguir viviendo en esas condiciones. No hablaba solo de la parálisis, sino de toda su vida. El accidente, en realidad, fue el punto donde todo lo anterior se acumuló.

Fue entonces cuando tomó la decisión que la haría conocida en toda España: solicitar la eutanasia.

En 2024 inició formalmente el proceso para acceder a la muerte asistida, un procedimiento legal en España bajo ciertos requisitos médicos y psicológicos. Los especialistas evaluaron su caso y concluyeron que cumplía con las condiciones exigidas por la ley: sufrimiento persistente, enfermedad irreversible y plena capacidad mental para tomar la decisión.

Sin embargo, el proceso se convirtió en una batalla legal. Su padre se opuso rotundamente e inició una serie de recursos judiciales para impedir la eutanasia, apoyado por la asociación Abogados Cristianos. Lo que siguió fue un proceso judicial que se extendió durante casi dos años y que pasó por distintas instancias judiciales.

Durante ese tiempo, el caso de Noelia Castillo se convirtió en un debate público sobre el derecho a morir, la eutanasia, la salud mental y los límites de la decisión individual frente a la oposición de la familia.

Finalmente, los tribunales fallaron a su favor. La justicia determinó que cumplía con los requisitos de la ley y que la oposición de su padre no podía impedir su decisión. El Tribunal Constitucional rechazó el último recurso legal y posteriormente el Tribunal Europeo de Derechos Humanos también desestimó frenar el procedimiento. Con esas resoluciones, el camino quedó definitivamente libre.

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