Cuando un animal silvestre escapa, ¿quién actúa y qué protocolo se sigue?

La muerte de Kenzo, el tigre de Bengala blanco que permaneció varios días fuera de una reserva privada en Tepetlaoxtoc, Estado de México, abrió un debate sobre si el protocolo para contener a un animal silvestre se aplicó de forma correcta.
Más allá de este caso, en México existen leyes y procedimientos que establecen qué autoridades deben intervenir cuando un ejemplar considerado de riesgo escapa, cuál es el orden de actuación y en qué circunstancias puede recurrirse al uso de la fuerza para proteger a la población.
¿Quién es responsable cuando un animal silvestre se escapa?
La primera responsabilidad no recae en las autoridades, sino en quien tiene bajo resguardo al ejemplar.
De acuerdo con el artículo 27 de la Ley General de Vida Silvestre, los propietarios o responsables de los Predios o Instalaciones que Manejan Vida Silvestre (PIMVS) deben mantener a los animales en condiciones de confinamiento que garanticen tanto la seguridad de las personas como el bienestar del ejemplar.
Esto significa que el propietario debe contar con instalaciones seguras, un plan de manejo autorizado y medidas que impidan la fuga del animal.
Cuando ocurre un escape, entonces sí intervienen las autoridades para atender la emergencia y reducir el riesgo para la población.
¿Qué hacen las autoridades cuando un gran felino queda libre?
El protocolo comienza normalmente con un reporte al 911.
Los primeros en llegar suelen ser policías municipales o estatales, elementos de Protección Civil y, dependiendo de la situación, la Guardia Nacional. Su principal tarea consiste en acordonar la zona, restringir el acceso y evitar que la población se acerque al animal.
Posteriormente, la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (Profepa) coordina el manejo especializado de la fauna, con apoyo de médicos veterinarios y, cuando es necesario, de otras instituciones federales.
La prioridad oficial es doble:
- Proteger la vida de las personas
- Capturar al animal con vida siempre que sea posible
¿Cómo se captura a un animal silvestre?
Cuando las condiciones lo permiten, especialistas utilizan rifles de aire comprimido o cerbatanas para disparar dardos con anestésicos.
La dosis se calcula de acuerdo con el peso y la especie del ejemplar. Sin embargo, la sedación no es inmediata.
Generalmente, el medicamento tarda entre cinco y 15 minutos en hacer efecto, por lo que durante ese tiempo es indispensable mantener cerrado el perímetro para evitar que el animal llegue a zonas pobladas o pueda reaccionar por estrés.
Una vez inmovilizado, veterinarios revisan su estado de salud y posteriormente es trasladado a una instalación autorizada, como una Unidad de Manejo para la Conservación de la Vida Silvestre (UMA), un zoológico acreditado o un santuario que cuente con infraestructura para recibir grandes carnívoros.
¿Cuándo puede abatirse al animal?
Los protocolos contemplan el uso de la fuerza letal únicamente como último recurso.
Esta medida solamente puede aplicarse cuando existe un riesgo inmediato e inevitable para la vida de una persona y no es posible controlar al ejemplar mediante sedación u otros métodos de contención.
En otras palabras, la prioridad siempre es capturarlo con vida, siempre que las condiciones de seguridad lo permitan.
¿Qué ocurre después del rescate?
Además del aseguramiento del animal, la Profepa inicia una investigación para determinar si el propietario cumplía con las obligaciones establecidas en la legislación ambiental.
Las autoridades revisan aspectos como la legal procedencia del ejemplar, el plan de manejo autorizado por la Semarnat, las medidas de seguridad del recinto y las condiciones en las que permanecía.
Si se detectan irregularidades, pueden imponerse sanciones administrativas, multas e incluso el decomiso definitivo del animal.
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