Ocho de cada 10 jóvenes en México quieren seguir estudiando, pero el dinero los obliga a dejar la escuela

| 16:43 | José Pablo Espíndola | Uno TV
El informe Jóvenes en México 2026 revela que 79.7% quiere seguir estudiando, pero trabajar y la falta de dinero frenan a muchos.
Mil 200 jóvenes fueron entrevistados. Foto: Cuartoscuro

La educación mantiene un lugar central en las aspiraciones de la juventud mexicana, pero las condiciones económicas continúan marcando la diferencia entre el deseo de seguir en las aulas y la posibilidad real de permanecer en ellas. Mientras casi ocho de cada 10 jóvenes quieren continuar estudiando, quienes abandonan la escuela señalan principalmente la necesidad de trabajar o la falta de recursos económicos como las razones que truncaron sus trayectorias.

La encuesta nacional, aplicada a mil 200 jóvenes de entre 15 y 29 años residentes en todo el país, presentada en el informe Jóvenes en México 2026, elaborado por la Fundación SM, muestra una generación que sigue viendo en la educación una vía para mejorar sus condiciones de vida, pero que enfrenta obstáculos económicos, laborales y de género que limitan ese camino.

La apuesta sigue siendo la escuela

El estudio encontró que 79.7% de las personas jóvenes entrevistadas desea continuar estudiando, una proporción que alcanza 92.5% entre quienes pertenecen a niveles socioeconómicos altos y 77.1% entre los sectores más desfavorecidos.

La valoración de la experiencia educativa también resulta ampliamente favorable. Aspectos como la asistencia de los docentes, su preparación, los contenidos escolares, el ambiente en las escuelas, las instalaciones y las relaciones con maestros y compañeros reciben calificaciones positivas por parte de los jóvenes encuestados.

Entre quienes desean continuar su formación, las principales motivaciones están ligadas a las oportunidades futuras.

  • 29.5% quiere seguir estudiando para conseguir un mejor empleo
  • 21.4% busca adquirir más conocimientos
  • 17.7% aspira a ganar más dinero

Según el informe, estos resultados muestran que la educación continúa siendo percibida como una vía para mejorar las condiciones de vida.

Cuando estudiar deja de ser posible

Sin embargo, el deseo de permanecer en la escuela no siempre se traduce en una trayectoria educativa continua. Entre quienes interrumpieron sus estudios, 62.4% atribuyó esa decisión a causas externas:

  • 19% por tener que trabajar
  • 18.9& por la falta de dinero o recursos, con 18.9%
  • 22% por causas personales
  • 15.5% relacionadas con la escuela

Los datos muestran además que la desigualdad económica condiciona de manera directa las oportunidades educativas. Entre los jóvenes de nivel socioeconómico bajo, las principales razones para abandonar la escuela fueron la necesidad de incorporarse al trabajo (20.8%) y la insuficiencia de recursos económicos (20.7%).

En contraste, entre quienes cuentan con mayores recursos predominan los motivos personales, especialmente la falta de interés por continuar estudiando. Las diferencias también aparecen por género. El embarazo o la maternidad explican 13.5% de las interrupciones educativas entre las mujeres, frente a 1.2% entre los hombres.

Trabajo temprano, empleo precario

La investigación documenta que la entrada al mercado laboral ocurre desde edades tempranas. A nivel nacional, 39.6% de los jóvenes trabaja exclusivamente y otro 12.8% combina empleo y estudios.

Entre quienes tienen entre 25 y 29 años, 61.7% trabaja, mientras que solamente 7.3% permanece dedicado exclusivamente al estudio.

El acceso al empleo, sin embargo, no garantiza estabilidad económica. El informe señala que la población juvenil ocupada se concentra principalmente en actividades de servicios y enfrenta bajos salarios, prestaciones limitadas y una informalidad laboral de 58.8%, superior al promedio nacional reportado para el conjunto de la población, de 54.3%.

Las diferencias entre hombres y mujeres también son visibles en la inserción laboral. Entre las personas de 25 a 29 años, trabaja 73.7% de los hombres y 53.3% de las mujeres. En ese mismo grupo de edad, 39.7% de las mujeres no estudia ni cuenta con empleo remunerado, frente a 11.2% de los hombres.

Entre la confianza en la escuela y la distancia con la política

La educación sobresale también en otro ámbito: la confianza institucional, ya que mientras 76.6% de la juventud afirma tener poca o ninguna confianza en los partidos políticos, 72.3% expresa esa misma percepción respecto al Congreso y 63.9% respecto al Gobierno, las universidades y el sistema educativo aparecen entre las instituciones que generan mayores niveles de confianza.

Al mismo tiempo, la investigación muestra que solo 15.7% de los jóvenes considera que tiene una alta capacidad para influir en las decisiones gubernamentales.

No obstante, la participación pública continúa a través de organizaciones deportivas, culturales, educativas, religiosas y causas específicas, como iniciativas ambientales o manifestaciones.

Una generación conectada, pero más crítica

La tecnología forma parte de la vida cotidiana de la juventud mexicana. El estudio encontró que 88% utiliza herramientas digitales para aprender y 76.9% considera que la tecnología facilita su vida diaria. Además, 83% adopta medidas para proteger sus datos personales y 76% verifica la información antes de compartirla.

Sin embargo, la relación con las redes sociales muestra señales de desgaste, porque:

  • 67.7% reconoce que la tecnología lo distrae de asuntos importantes
  • 60% considera que las redes sociales generan más problemas que beneficios
  • 57.3% afirma haber sentido saturación al grado de necesitar desconectarse

Lectura, familia y medio ambiente

La encuesta también retrata a una juventud que mantiene vínculos fuertes con otros espacios de su vida cotidiana. El 76% vive con su familia de origen y la mayoría otorga evaluaciones positivas a la convivencia familiar. Sin embargo, alrededor de cuatro de cada 10 jóvenes dicen sentir que su familia no los entiende o que no tienen con quién hablar de sus problemas.

Por otra parte, 58.6% afirma que le gusta leer y, entre quienes tienen ese hábito, 59.2% prefiere hacerlo en formato impreso antes que mediante dispositivos móviles.

En materia ambiental, la escasez de agua aparece como el principal problema que afecta a los jóvenes y sus familias, mencionada por 33.2% de los encuestados.

Aunque 54.4% considera que la forma más efectiva de enfrentar los problemas ambientales es cambiar los patrones de consumo y 41.4% apuesta por una mayor educación ambiental, la disposición disminuye cuando esos cambios implican modificar hábitos personales.

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