Derrames de Pemex evidencian falta de mantenimiento y fallas regulatorias, advierte especialista
La falta de inversión en mantenimiento, la presión por cumplir metas de producción y la ausencia de sanciones efectivas han provocado que los derrames de hidrocarburos de Pemex se vuelvan una constante en distintas regiones del país, afirmó Gonzalo Monroy, consultor especializado en energía y director general de GMEC, durante una entrevista en el noticiero A las Nueve en Uno.
Al analizar el reciente derrame de petróleo que afecta más de 12 kilómetros de playas en Salina Cruz, Oaxaca, Monroy sostuvo que este tipo de incidentes ya forman parte de una “rutina” debido al deterioro de la infraestructura de Petróleos Mexicanos (Pemex).
Derrames se repiten por falta de mantenimiento
El especialista explicó que el problema principal es la falta de inversión en ductos, sistemas de transporte y equipos de recolección de hidrocarburos.
Recordó que, además del caso de Oaxaca, recientemente se han registrado derrames en Tabasco, el sur de Veracruz y Tamaulipas. En Salina Cruz, señaló que las fallas estarían relacionadas con las monoboyas utilizadas para la carga y descarga de petróleo, cuyos sellos ya no funcionan adecuadamente.
Acusa omisión de la Agencia de Seguridad Ambiental
Monroy aseguró que la Agencia de Seguridad, Energía y Ambiente (ASEA), encargada de supervisar el cumplimiento de la normatividad ambiental en el sector de hidrocarburos, no ha ejercido sus funciones de manera efectiva.
Afirmó que, pese a los constantes incidentes, Pemex no ha recibido sanciones ejemplares, lo que elimina incentivos para corregir las fallas operativas.
“Es increíble que una empresa del Estado mexicano sea la que más contamine en el territorio nacional”, sostuvo.
Presión política impide detener refinerías para repararlas
El consultor consideró que uno de los principales obstáculos es la presión por mantener operando las refinerías para cumplir con la estrategia de soberanía energética.
Explicó que realizar mantenimientos implicaría reducir temporalmente la producción y aumentar las importaciones de gasolina, diésel y turbosina, algo que, dijo, el Gobierno busca evitar.
Como consecuencia, señaló que las refinerías continúan operando con infraestructura deteriorada, lo que incrementa el riesgo de explosiones, incendios y derrames.
Refinerías operan por debajo de su capacidad
Durante la entrevista, Monroy afirmó que las refinerías mexicanas trabajan aproximadamente al 53% de su capacidad, lo que refleja, a su juicio, que la estrategia energética tampoco ha logrado los resultados esperados.
Añadió que existe una “falla sistémica” en Pemex, derivada de años de mantenimiento insuficiente y de decisiones enfocadas en metas políticas más que en la seguridad de las instalaciones.
Costos ambientales podrían ascender a miles de millones de dólares
Sobre la reparación de los daños ambientales, el especialista consideró que el costo sería de decenas de miles de millones de dólares.
También señaló que la legislación ambiental mexicana, vigente desde principios de la década de 1980, ya no refleja la magnitud de los daños que actualmente pueden medirse con nuevas metodologías.
Como ejemplo, mencionó tres casos recientes que, a su juicio, evidencian la falta de atención ambiental: la explosión en la refinería de Dos Bocas, el derrame frente a las costas de Campeche y la fuga de gas del campo KMZ, que —según dijo— continúa activa.
Monroy concluyó que mientras no existan mayores inversiones en mantenimiento, supervisión efectiva y sanciones para la empresa productiva del Estado, los derrames e incidentes seguirán ocurriendo.
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