Tras la guerra en Medio Oriente, EE. UU. podría convertirse en el “banco central energético mundial”

El analista energético Ramses Pech plantea que Estados Unidos podría convertirse en el eje del sistema energético mundial si consolida su dominio energético en el contexto geopolítico actual, particularmente tras el conflicto entre Estados Unidos e Israel contra Irán, el cual ha generado modificaciones que favorecen a ambos países en el ámbito energético.
De acuerdo con su columna “Estados Unidos, el banco central energético mundial”, publicada en Factor Energético, los cambios se reflejan principalmente en la estrategia de control sobre el suministro de gas natural y en la influencia sobre la fijación del precio mundial del petróleo crudo.
El control del precio del petróleo
En su análisis, Ramses Pech explica que Estados Unidos ha utilizado petróleo de Irán y Rusia como una herramienta para estabilizar los precios internacionales y evitar impactos económicos internos.
“Estados Unidos utiliza el petróleo proveniente de Irán y Rusia como un mecanismo de emergencia, mediante la concesión de permisos para la adquisición de cargamentos en altamar que no han sido comercializados. El waiver estadounidense permite la introducción de 140 millones de barriles de crudo iraní al mercado, con el objetivo de contener los precios durante el conflicto con Irán, mientras éste persista”, escribe.
Asimismo, continúa, “se autorizó temporalmente la venta de petróleo ruso previamente cargado en buques, lo que contribuyó a eliminar el descuento sobre el crudo ruso y a estabilizar el mercado”.
Según el especialista, esta estrategia permite mantener el precio del petróleo en un rango considerado óptimo: suficientemente alto para garantizar la rentabilidad del shale, pero sin afectar la economía por el aumento en los combustibles.
El analista también señala que Estados Unidos actualmente puede influir en la oferta global, desempeñando un rol similar al de un banco central del petróleo, aprovechando su ventaja logística y su capacidad de exportación.
Dominio del mercado global de gas natural
Otro punto central del análisis es el mercado del gas natural licuado, donde Estados Unidos podría consolidar su hegemonía energética debido a las afectaciones en la infraestructura de Qatar.
“El ataque de Irán a Qatar ha generado una oportunidad para que Estados Unidos asuma un papel relevante en el mercado global de GNL, debido a las afectaciones sufridas en la capacidad de exportación de las instalaciones cataríes. Según QatarEnergy, las instalaciones de Ras Laffan requerirán entre tres y cinco años para restablecer completamente sus operaciones”, publica Pech.
Durante este período, dice, Estados Unidos se posiciona como proveedor indispensable de GNL para Europa y Asia, consolidando su hegemonía energética y ampliando su influencia global.
Además, el análisis señala que Estados Unidos exporta aproximadamente 15 mil 400 millones de pies cúbicos diarios de gas natural licuado al cierre de 2025 y que para 2029 esta cifra podría ascender a cerca de 29 mil 300 MMpcd, lo que consolidaría su posición hegemónica en el ámbito energético global.
Escenarios geopolíticos y dominio energético
El especialista plantea que en los próximos cinco años podrían darse distintos escenarios geopolíticos en los que Estados Unidos consolidaría su posición dominante en el mercado global de gas natural licuado, establecería condiciones contractuales y aumentaría su cuota estructural en el sector energético.
Desde la perspectiva geopolítica, señala que Europa resultaría energéticamente subordinada a Estados Unidos, mientras que Asia se vería obligada a negociar con Washington incluso si busca fortalecer vínculos con Moscú, Teherán o Beijing.
El texto también explica que Israel obtiene ventajas geopolíticas, energéticas y estratégicas derivadas del nuevo equilibrio energético global, ya que la disminución de la oferta global de gas contribuye al incremento de los precios y favorece sus exportaciones.
Según la columna, Israel se ha consolidado como exportador relevante de gas natural proveniente de los yacimientos de Leviatán, Tamar y Karish, con exportaciones hacia Egipto, Jordania y potencialmente Europa.
Estados Unidos como “banco central de la energía”
Finalmente, Ramses Pech plantea un escenario en el que Estados Unidos pudiera ejercer control sobre recursos petroleros y gasíferos de Venezuela, Cuba y Medio Oriente, lo que cambiaría el equilibrio energético mundial.
“Esto sitúa a Estados Unidos como una suerte de banco central de la energía, con la capacidad de regular la oferta según el contexto político y energético al momento de tomar decisiones. Esta función influye en los precios y puede atenuar o intensificar los impactos de shocks externos”, finaliza la columna.
Pech advierte además que Europa aumentaría su dependencia del gas natural licuado proveniente de Estados Unidos tras reducir las importaciones desde Rusia, mientras que Asia necesitaría incrementar significativamente sus importaciones de crudo y GNL, lo que daría a Estados Unidos una mayor capacidad de influencia en los flujos energéticos globales.
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