Tener trastorno bipolar no es “ser voluble”: UNAM explica sus verdaderas características

El trastorno bipolar no debe confundirse con cambios de humor cotidianos ni con una personalidad inestable, advirtió la Facultad de Medicina (FacMed) de la UNAM, al señalar que se trata de una enfermedad mental con bases biológicas que afecta el estado de ánimo y el funcionamiento de la persona.
Este padecimiento se caracteriza por la presencia de episodios alternados de manía y depresión, derivados de alteraciones en los mecanismos bioquímicos que regulan las emociones. Se estima que afecta a cerca de 2 de cada 100 personas, con la misma incidencia en hombres y mujeres.
La UNAM subrayó que no se trata de variaciones normales del ánimo. En las fases de manía, las personas pueden experimentar euforia, mayor energía, irritabilidad, conductas impulsivas e incluso, en casos severos, delirios o alucinaciones.
Por el contrario, en los episodios de depresión predominan la tristeza profunda, la apatía, la ansiedad, el insomnio, la pérdida del apetito y, en situaciones graves, pensamientos suicidas.
¿Cuáles son los tipos de trastorno bipolar?
Especialistas identifican dos formas principales de este padecimiento:
- Tipo I: presenta episodios maníacos intensos combinados con fases depresivas severas; en la manía pueden aparecer síntomas psicóticos.
- Tipo II: se caracteriza por depresiones intensas y episodios de hipomanía, más leves y a veces confundidos con cambios de personalidad.
En muchos casos, la persona no reconoce estos cambios, por lo que el entorno cercano suele ser clave para detectarlos.
¿Cómo se diagnostica este trastorno?
El trastorno bipolar es uno de los temas más discutidos en la psiquiatría actual debido a su impacto en la salud, la economía y el entorno social. Genera un importante sufrimiento personal y familiar, por lo que su reconocimiento temprano es fundamental para evitar el estigma.
Aunque no existe una causa única, especialistas apuntan a una combinación de factores biológicos, genéticos y ambientales.
El diagnóstico se realiza mediante un interrogatorio clínico que incluye la historia personal y familiar del paciente. Una vez identificado, el tratamiento puede combinar:
- Medicamentos, como estabilizadores del estado de ánimo y antipsicóticos.
- Psicoterapia, enfocada en modificar pensamientos, emociones y conductas.
Este abordaje permite a muchas personas controlar los síntomas y mejorar su calidad de vida.
¿Cómo puedes ayudar a una persona con trastorno bipolar?
El acompañamiento profesional y familiar es clave durante el tratamiento.
Entre las principales acciones se encuentran:
- Monitorear el estado de ánimo y detectar riesgos.
- Regular hábitos, especialmente el sueño y la actividad diaria.
- Identificar desencadenantes y enseñar estrategias de afrontamiento.
- Brindar apoyo emocional tanto al paciente como a su entorno.
La familia también juega un papel importante al fomentar la comprensión, la paciencia y el acceso a redes de apoyo.
La UNAM enfatizó que reducir el trastorno bipolar a “ser voluble” contribuye a la desinformación y al estigma. Reconocerlo como una enfermedad mental es fundamental para mejorar su atención y generar empatía hacia quienes lo padecen.



