Plan de la Casa Blanca pagaría a un padre o madre por quedarse en casa: qué propone y a quién dejaría fuera

La Casa Blanca prepara un plan para pagarle a un padre o una madre por quedarse en casa cuidando a sus hijos, usando dinero de un fondo federal que hoy solo respalda a padres que trabajan, estudian o se capacitan laboralmente, según reveló The New York Times.
La propuesta, impulsada principalmente por el vicepresidente JD Vance, tomaría fondos del Fondo de Cuidado y Desarrollo Infantil (CCDF), un programa de 12 mil millones de dólares. De aprobarse, sería el primer subsidio federal diseñado para pagarle a un padre por quedarse en casa, algo que no existe en ningún otro programa del gobierno.
Por ahora se trata solo de un borrador que todavía puede modificarse. El cambio no necesitaría aprobación del Congreso, pero sí requiere luz verde de la Casa Blanca y después un periodo de comentarios públicos antes de poder aplicarse, un proceso que en el mejor de los casos terminaría hasta 2027. Pese a lo anterior, y según la propuesta, ya queda claro es a quién beneficiaría y a quién dejaría fuera del nuevo esquema: parejas que no estén casadas.
¿Cómo funcionaría el nuevo subsidio?
El CCDF existe desde la década de 1990 y lo administra la Administración para Niños y Familias (ACF) dentro del Departamento de Salud y Servicios Humanos. Hoy cubre a cerca de 1.3 millones de niños de hasta 13 años, según datos oficiales de ACF.
El subsidio típico ronda los 9 mil dólares por hijo cada año, pagados directamente a las guarderías o proveedores de cuidado, de acuerdo con The New York Times.
Para calificar hoy en día, una familia debe demostrar que su ingreso está por debajo del 85% del ingreso medio de su estado —60% en algunos estados— y que el padre o madre está trabajando, estudiando o en capacitación.
Ese tipo de condición, vincular la ayuda al empleo, también aparece en otros programas federales. En el Programa de Asistencia Nutricional Suplementaria (SNAP), por ejemplo, existen nueve exenciones que permiten mantener los beneficios para quienes no cumplen con las horas laborales exigidas.
Según un documento borrador citado por The New York Times, la nueva regla “crea la opción de una nueva categoría de cuidado, el cuidado infantil basado en el padre, que permitiría a un padre casado recibir asistencia del CCDF para cuidar a su propio hijo, mientras su cónyuge trabaja al menos 35 horas a la semana”. Antes de seguir, así quedarían los requisitos de esta nueva categoría:
- Los padres deben estar casados; no basta con vivir juntos o tener una relación de hecho
- El cónyuge que trabaja debe hacerlo un mínimo de 35 horas semanales
- El ingreso familiar debe mantenerse por debajo del mismo umbral del 85% (o 60%) del ingreso medio estatal que ya aplica hoy
- El dinero saldría de la misma bolsa de fondos que actualmente reciben las familias trabajadoras, no de presupuesto adicional
¿A quién dejaría fuera esta propuesta?
No todas las familias con un padre en casa calificarían para este nuevo beneficio. El estado civil de los padres sería el factor decisivo, junto con el requisito de que el cónyuge trabajador cumpla con las horas mínimas exigidas. Esto es lo que separaría a quién sí y a quién no bajo el borrador:
- Calificarían las parejas casadas, incluidas las del mismo sexo, con un cónyuge que trabaje al menos 35 horas semanales y el otro en casa con los hijos.
- No calificarían las parejas no casadas en la misma situación, sin importar cuánto tiempo lleven juntas.
- Tampoco calificarían los padres o madres solteros que no trabajan, tal como ocurre con las reglas actuales.
La inclusión de las parejas del mismo sexo en el borrador no es casualidad. Roger Severino, vicepresidente de la Fundación Heritage y autor de la sección de cuidado infantil de Project 2025, le dijo a The New York Times que el requisito de matrimonio se sostendría legalmente gracias al fallo de la Corte Suprema en el caso Obergefell contra Hodges, que reconoció el matrimonio igualitario en todo el país.
¿Qué riesgo enfrenta el programa?
Para entender el riesgo de esta propuesta, hay que ver primero a quién beneficia el programa tal como funciona hoy, antes de cualquier cambio. De las 870 mil familias que actualmente reciben el subsidio del CCDF, 8 de cada 10 son hogares con un solo padre o madre trabajador, la mayoría mujeres, según datos del Departamento de Salud citados por The New York Times.
Como el borrador no añade dinero nuevo al fondo, cualquier familia que empezara a recibirlo por tener un padre en casa competiría por esos mismos recursos que hoy sostienen a esas familias con un solo ingreso.
Este borrador no es el único paso que el gobierno ha dado en esta dirección. Aparte de él, ACF ya había anunciado algo parecido en mayo de 2026 —esto sí, ya confirmado, no en borrador—: animó a los estados a usar fondos del programa de Asistencia Temporal para Familias Necesitadas (TANF) para respaldar a parejas casadas con un cónyuge en casa, según una carta oficial de ACF a los gobernadores.
Ese mismo programa de TANF tiene otra implicación para familias inmigrantes. Los estados que participan están obligados a reportar a los beneficiarios sin estatus legal ante las autoridades migratorias.
¿Quién respalda el plan y quién lo cuestiona?
El vicepresidente JD Vance ha defendido durante años que más madres se queden en casa con sus hijos pequeños. En 2021, antes de ser vicepresidente, llegó a escribir en The Wall Street Journal que los niños “son claramente más felices y saludables cuando pasan el día en casa con un padre”.
La idea también aparece en Project 2025, el proyecto de políticas de la Fundación Heritage, que propuso que el financiamiento fuera “para los padres, ya sea para compensar el costo de quedarse en casa con un hijo o para pagar cuidado infantil familiar en el hogar”.
No todos dentro del propio gobierno están convencidos. Abogados del Departamento de Salud han cuestionado internamente si exigir que los beneficiarios estén casados es legal, y también han expresado dudas sobre el riesgo de fraude, ya que el dinero llegaría directamente a personas y no a negocios, según personas con conocimiento del proceso citadas por The New York Times.
¿Quiénes están en contra?
Afuera del gobierno, las dudas vienen de otro ángulo. Joshua McCabe, director de política social del centro de estudios Niskanen Center, advirtió a ese mismo diario que “ampliar la elegibilidad sin aumentar el financiamiento significaría más padres compitiendo por los mismos dólares, y dejaría a más padres —particularmente a los padres solteros que trabajan— en peor situación”.
Otras ciudades han optado por un camino distinto. Nueva York, por ejemplo, eliminó las tarifas de cuidado infantil para familias de bajos ingresos sumando presupuesto nuevo, en lugar de redistribuir el que ya existía.
Quienes administran guarderías también están atentos. Krystal Gastineau, dueña de una estancia infantil en Aurora, Colorado, donde cerca de la mitad de los niños que atiende reciben el subsidio, dijo al mismo diario que si los padres pudieran elegir, muchos preferirían quedarse con el dinero y cuidar a sus hijos en casa, lo que le quitaría una fuente importante de ingresos a su negocio.
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